PoliticAyer a la hora que realizábamos la columna diaria en Radio Andina y se subía a Sitio Andino se concretaba el acontecimiento politico más trascendente de la campaña hacia las elecciones 2023. La agencia oficial TELAM publicaba en su portal una nueva entrevista exclusiva al Papa Francisco que se manejó en absoluto silencio a pedido del Vaticano y fue sorpresa para todos.
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Elecciones, sobre la hora jugó Francisco
Al igual que la primera entrevista realizada un año atrás, fue realizada por la titular de la agencia oficial, Bernarda Llorente con la misma escenografía y la misma contundencia en las respuestas del Sumo Pontífice. El mismo decidió la fecha de realización y publicación de la entrevista.
Está claro que ante el particular escenario electoral en la Argentina (al igual que lo fue en varios países de Europa) y el empoderamiento de las ideas de algunos candidatos, la iglesia decidió no ser neutral y jugar su carta máxima.
Las definiciones del Vicario de Cristo están, como siempre, llenas de metáforas y parabolas pero son tan claramente entendibles que hasta se le pude poner destinatarios a cada una de ellas.
Francisco aseguró que “La palabra crisis me gusta porque tiene movimiento interno. Pero de una crisis se sale para arriba, no se sale con enjuagues. Se sale para arriba y no se sale solo. Los que quieren salir solos convierten ese camino de salida en un laberinto, que siempre da vueltas y vueltas. La crisis es laberíntica. Además, las crisis hacen crecer: cuando está en crisis una persona, una familia, un país o una civilización. Porque si la resuelven bien, se creció”.
Y agregó; “Una de las cosas que tenemos que enseñarles a los chicos y a las chicas es a manejar las crisis. A resolver las crisis. Porque eso da madurez. Todos fuimos jóvenes sin experiencia y a veces los chicos y las chicas se aferran a milagros, a mesías, a que las cosas se resuelven de manera mesiánica. El Mesías es uno solo que nos salvó a todos. Los demás son todos payasos de mesianismo. Ninguno puede prometer la resolución de conflictos, si no es a través de las crisis saliendo hacia arriba. Y no solo. Pensemos cualquier tipo de crisis política, en un país que no sabe qué hacer, en Europa hay varios… ¿qué se hace? ¿Buscamos un mesías que venga a salvarnos de afuera? No. Busquemos dónde está el conflicto, agarrémoslo y resolvámoslo. Manejar los conflictos es una sabiduría. Pero sin conflictos no se va para adelante”.
Los lectores no necesitan que aclaremos hacía quién parece claramente destinada la definición, pero por sí la contundencia no fue suficiente, agregó “Yo le tengo mucho miedo a los flautistas de Hamelin porque son encantadores. Si fueran de serpientes los dejaría, pero son encantadores de gente… y las terminan ahogando. Gente que se cree que de la crisis se sale bailando al son de la flauta, con redentores hechos de un día para el otro. No. La crisis debe ser asumida y superada, pero siempre hacia arriba”.
Papa Francisco: El peligro del trabajo transformado en esclavitud
La jugada de Francisco no solo es fuerte, sino integral, en el largo reportaje hay espacio para todos.
Ante la consulta de Llorente sobre si su austeridad es una convicción y a la vez un mensaje afirmó; “La austeridad en sí misma no existe. Existen hombres y mujeres austeros. ¿Y qué es eso? Alguien que vive de su trabajo, que tiene una cultura y la sabe expresar, y que sabe caminar adelante contagiando austeridad. En la cultura de lo fácil, de la coima y de tantos escapismos es muy difícil hablar de austeridad. La austeridad se enseña con el trabajo. El austero no vive de arriba. Lo que unge a una persona de austeridad es su trabajo, su compromiso, su ganarse el pan con el sudor de su frente, así sea un sudor material o intelectual. Es importante concebir el trabajo como algo inherente a la persona humana. La vagancia es una enfermedad social. Incluso están los vagos ricos, los que viven a costilla de los demás sin pensar en un bienestar común. La pereza y la vagancia son muy traicioneras porque alimenta toda esta viveza de aprovechar para mí, a costilla de los demás. Por eso, una persona que trabaja, trabaje donde trabaje, asume dignidad”.
Sin embargo, no dejo dudas respecto a calidad de la dignidad y del trabajo; “la traición más grande a este camino de dignidad es la explotación. No de la tierra para que produzca más, sino la explotación del trabajador. Explotar a la gente es uno de los pecados más graves. Y explotarla para provecho propio. Tengo datos sobre la explotación laboral en el mundo que son muy grandes. Y es muy duro eso. El trabajo te confiere dignidad y de ahí que el trabajador tiene derechos concretos. Quien lo contrata para trabajar tiene que proveer servicios sociales, que son parte del derecho. El trabajo es con derechos o es esclavo”.
Luego reforzó la idea afirmando que “Cuando un trabajador no tiene derechos o se lo contrata por poco tiempo para ir cambiándolos y no pagar aportes, se lo convierte en esclavo y uno se transforma en verdugo.
Verdugo no es solamente aquel que mata a una persona, sino también el que explota a una persona. Tenemos que tener conciencia de esto. A veces cuando me escuchan decir las cosas que escribí en las encíclicas sociales, dicen que el Papa es comunista. No es así. El Papa agarra el Evangelio y dice lo que dice el Evangelio. Ya en el Antiguo Testamento, el derecho hebreo pedía que se cuidara a la viuda, al huérfano y al extranjero. Si una sociedad cumple estas tres cosas anda fenómeno. Porque se hace cargo de situaciones límites de la sociedad. Y si se hace cargo de las situaciones límites, lo hará con las otras también.
Cuando se empieza a contratar en negro para no pagar los aportes y negociar el futuro de esa gente a la esclavitud, ahí empieza a enfermarse el trabajo. Y en vez de dar dignidad, el trabajo confiere esclavitud. Tenemos que ser muy atentos a esto. Y aclaro que no soy comunista como dicen algunos. El Papa sigue el Evangelio”
En el último tramo de la campaña, la Iglesia como institución y su jefe deciden jugar fuerte. Quizás muchos lo tomen como sorpresa, pero quién haya seguido de cerca los movimientos del Papa en los procesos electorales europeos sabe que hay poca sorpresa y mucho timing de un Pontífice que parece dispuesto a librar batallas que sus antecesores preferían obviar en estos tiempos convulsionados.