Es difícil elegir por dónde empezar. Un somero análisis de resumen que anoche Javier Milei trazó anoche del Decreto de Necesidad y Urgencia de desregulación de la economía. Quizás lo primero que se pueda decir sin temor a equivocarse es que el DNU es absolutamente inconstitucional e ilegal.
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El decreto pega fuerte en la base productiva de Mendoza
Ninguno de los 30 puntos que ayer especificó el Presidente -y se puede sospechar lo mismo de los otros 270- tienen justificación de Necesidad o Urgencia.
Cuál es la urgencia de transformar los Clubes de Fútbol en Sociedades Anónimas o desregular el mercado de Internet satelital. Para colmo con nombre y apellido.
De una primera lectura rápida de las 83 páginas del decreto: la ausencia total de medidas que puedan, aunque sea, empatar el partido para los laburantes.
Qué pensaran los trabajadores de Tierra del Fuego o de Mendoza que votaron en masa a Javier Milei y que hoy ven que el DNU de desregulación se lleva puestos sus empleos o la industria madre de la que nos sentimos orgullosos.
Afectada la vitivinicultura
Seguramente muchos actores, sobre todo los grandes jugadores transnacionales, habrán festejado ayer el texto del decreto pero la realidad es que es un golpe durísimo para el prestigio y la excelencia de la Industria Vitivinícola de nuestro país.
La derogación de la Ley 18.600 de contratos de elaboración de vinos, la18.905 de política vitivinícola nacional y la 22.667 de reconversión vitivinícola, no sólo dejan al borde de la crisis terminal de los productores chicos y medianos que quedan a merced de los más poderosos, sino que nos deja otra vez al borde repetir tragedias como las de Mansero y Soy Cuyano.
La derogación de estas tres leyes abre las puertas a poder elaborar vinos a partir de mostos, cualquier tipo de uva y sobre todo de remontarnos rápidamente a las épocas de pésima calidad.
Una de las primeras consecuencias sería la desaparición o reducción a la mínima expresión del INV ya que no tendría objeto alguno. No hay ley, no hay reglamento, no hay regulación, no hay nada a controlar; no hay INV. También se aproxima seguramente el fin de la CoViAr.
Todo el prestigio de la vitivinicultura argentina queda en manos de los privados. No cabe dudas que muchos seguirán esforzándose por mejorar y seguir haciendo crecer la calidad del vino argentino, pero quedamos todos a merced de cualquier pirata que un par de horas puede destruir toda la imagen y todo el prestigio que llevo años y años ganar.
¿Esto pasará en dos días? Seguramente no, pero quedan sentadas las bases
Estado de excepción
Lo más preocupante para todos los temas no solo lo vitivinícola, es que el DNU no ordena ni legisla reemplazo para las leyes derogadas y no tienen reemplazo dejan esas actividades en un viva la pepa con el comienzo del año.
Se necesitarán varias horas, y días, para analizar con alguna razonabilidad el estado de excepción al que ha llevado a la Argentina en apenas 20 minutos Javier Milei.
Las desregulaciones dejan a la intemperie a la enorme mayoría de los argentinos, pero a buen resguardo a un círculo quizás aún más pequeño que el tradicional Círculo Rojo.
Milei juega a favor con unos cuantos días, si el decreto no es enviado a extraordinarias, recién podría ser tratado por el Congreso en Marzo.
También sufre el turismo
La vitivinicultura no es el único sector que se verá afectado, la desregulación del mercado de alojamientos y servicios turísticos va a contramano del mundo pero también de lo mucho que se avanzó en mejorar la calidad y seguridad de los servicios que se brindan a los turistas argentinos y extranjeros.
La noticia de la noche post decreto fue el nivel de movilización que se vio en las calles de Buenos Aires y algunas ciudades del interior.
Los días por venir serán muy significativos. La puja distributiva se hace presente con toda la fuerza pero en un marco inédito. El Estado ha decidido retirarse.
Aquella vieja frase de Mauricio Macri que el Estado pintaba la cancha para que después jueguen los privados queda como comunista al lado del Decreto que firmó ayer Javier Milei