Al repetir el rito de esa costumbre tan arraigada en el gusto local como la de tomar mate , los argentinos ponen su granito de arena para alimentar una industria que mueve $ 4903,7 millones anuales en ventas de paquetes, da trabajo a 17.000 productores, cultiva 204.000 hectáreas (183.300 en Misiones y el resto en el noreste de Corrientes), y abastece a 213 secaderos y 113 molinos. Es la cadena de la yerba mate, cuyo consumo en el país es de 6,5 kilos per cápita al año.
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La yerba mate busca esquivar a Moreno con más variedades
La industria lanza variantes del producto tradicional para lograr mejores precios que el controlado por el Gobierno.
No hay que confundir estos lanzamientos con las ya conocidas compuestas (con hierbas, saborizadas, funcionales y endulzadas), que captan 15% del mercado, según precisa Juan Lorenzo Horquera, director general de CBSé (Establecimiento Santa Ana). Se trata de categorías que no crecen al ritmo de las tradicionales, puesto que al ser de mayor valor agregado son más caras.
Gonzalo Vila Moret, gerente general de Cachamai, marca que tiene yerbas compuestas, pero que también está en el segmento tradicional, destaca que la mejor estrategia es dar opciones sanas y de excelente sabor a un consumidor de yerba mate, que cada vez es mas joven y exigente en cuestiones de nutrición. "El único limitante al creciente del consumo de yerba mate en el país es el constante aumento de la hoja de yerba", señala el ejecutivo. El valor, según datos de la industria está entre $ 2,70 y $ 3 por kilo.
En la Argentina, 80% del mercado está en manos de diez firmas. Según datos de la consultora CCR, en junio de este año (último publicado), en el canal supermercados el líder es Establecimiento Las Marías, que con sus marcas Taragüí, Unión, La Merced y Mañanita, capta 37,3%; le siguen Molinos (Nobleza Gaucha y Cruz de Malta), con 14,7%; Hreniuk (Rosamonte), con 12,7%; J. Llorente (La Tranquera), con 7%; La Cachuera (Amanda), con 5,2%; Cooperativa Agrícola Colonia Liebig (Playadito), con 4,4%; Gerula (Romance), con 3,1%, y Montecarlo (Aguantadora y Sinceridad), con 1,6 por ciento.
La yerba argentina además se exporta, pero en la mayoría de los casos es más una estrategia de marketing que una herramienta para aumentar la rentabilidad, puesto que el volumen no es alto. Según datos de la Subsecretaría de Desarrollo de las Economías Regionales, en 2012 se exportaron 33,3 millones de kilos y se estima que este año se mantendrá esa cifra. La mayor parte de esas ventas tiene como destino a Siria, que capta 71% (aunque este año será menor debido al conflicto bélico en ese país) y Chile, que recibe 14%, y Libia, 4 por ciento. El resto se reparte entre España, Uruguay, Brasil y Estados Unidos.
Mientras, la industria yerbatera espera que se sostenga el ritmo de crecimiento de dos dígitos que se estima para este año y que el consumo per cápita local se acerque, de a poco, al uruguayo, que es de 10 kilos por año. Horquera, de CBSé, opina que el auge del último tiempo se debe a que la yerba mate se mantiene como la más barata de las infusiones.
Fuente: La Nación
