Apremiado por la pérdida de reservas, la caída del real, la presión sobre el "blue" y el fallo adverso en la Corte de Estados Unidos, el Banco Central se ve obligado a convalidar hasta estos días la mayor depreciación del peso de los últimos cuatro años y medio.
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La devaluación del peso se acelera y en agosto marcó un nuevo récord
El movimiento del billete en las casas de cambio y los bancos de la City no sólo debe responder ahora a la depreciación del real en Brasil (la moneda del principal socio comercial de la Argentina se deslizó de las 2,26 a las 2,40 unidades por dólar en sólo dos semanas), sino también a la estampida que se empezó a sentir en estos días sobre el "blue" (quedó ayer en $ 9,25) y al fuerte drenaje de divisas que en estos meses sufrió el organismo oficial.
Ayer, a minutos de que terminara la cadena nacional en la que se ratificaba la "voluntad de pago" del Gobierno sobre la deuda en dólares, el organismo comunicó una caída de reservas de u$s 80 millones que dejó el stock debajo del piso de los u$s 37.000 millones. El "goteo" ya acumula u$s 6.200 millones en los primeros siete meses de este año, y empeora cada vez más el respaldo de las reservas sobre los pesos que circulan en la economía (la base monetaria). La relación entre ambas variables ya arroja un dólar de $ 8,70, muy similar al "blue".
Con todo, Brasil fue, siempre, el mayor de los desvelos de Marcó del Pont para apurar decisiones drásticas sobre el tipo de cambio. La consultora Ecolatina alertó en estos días que el tipo de cambio real bilateral con ese socio comercial cayó el 10% en lo que va del año. Y que "la pérdida de competitividad bilateral y el bajo crecimiento puede tener un fuerte impacto en la economía argentina porque el 21% de las exportaciones son enviadas al país carioca (aproximadamente el 40% de las exportaciones industriales y el 80% de las automotrices)". Este nuevo escenario es el que explicaría, así, el salto cambiario de las últimas semanas.
Sigue la sangría de reservas
Las reservas perforaron ayer los 37.000 millones de dólares, para marcar un nuevo mínimo en seis años y cinco meses y dar otro testimonio de su involución.
Quedaron en U$S36.924 millones, tras ceder U$S79 millones respecto del viernes, según el dato provisional que difunde hacia el fin de cada jornada el Banco Central (BCRA). No mostraban nivel semejante desde el 3 de abril de 2007, cuando Néstor Kirchner todavía era presidente y la campaña que consagraría a su esposa, Cristina, como su sucesora ni siquiera había arrancado, informa hoy La Nación.
Es la primera vez que la entidad admite una tenencia inferior a US$ 37.000 millones en las cifras que difunde a diario. No la primera que sucede... Ese umbral ya había sido traspasado tres veces en las últimas cuatro semanas (los días 30 de julio y 13 y 14 de agosto), según se comprobó al revisar los datos consolidados (que se conocen con algún rezago) y ver que los que previamente habían sido difundidos eran bastante más optimistas.
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De este modo, lo que tal vez fue una picardía contable más de la administración Kirchner para no reportar otra caída con valor simbólico en un activo estratégico para el país sólo sirvió para comprar tiempo.
Con la nueva baja las reservas caen U$S6.366 millones sólo en lo que va de 2013, es decir, declinaron 14,7% respecto de los U$S43.290 millones con que el BCRA había iniciado el año. Y marcaron un nuevo hito en un declive que los analistas consideran "irreversible" en el corto y mediano plazo porque coinciden en que, de aquí en más, la economía local deberá lidiar con un contexto global menos favorable que al que se había acostumbrado en buena parte de la última década.
