De esta forma, el fiscal que interviene en la causa, Gonzalo Nazar, llamó a declarar a algunos testigos, entre ellos, los familiares directos de Ailén Brizuela.
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Crimen de Ailén Brizuela: apareció un testigo y señaló a otro joven como autor del crimen
A pesar de esto, el hasta ahora único sospechoso, Cristian Coria, continúa detenido e imputado por homicidio simple, un delito que prevé una pena de 8 a 25 años de prisión.
Sin embargo, su situación pareciera aclararse un poco con la aparición de este testigo. Según lo poco que trascendió, el hombre, de apellido Cisterna, se presentó ante el fiscal y aseguró ser allegado a la familia Brizuela. En ese sentido, explicó que fue pareja de una de las hermanas Brizuela.
Durante su relato, dio el nombre del supuesto autor del crimen se reserva su identidad para no entorpecer la investigación- y fundamentó dicha acusación. Afirmó que el joven había tenido una relación con una de las hermanas de Ailén pero que fue pescado mientras tenía relaciones sexuales con una prima de la víctima fatal.
Entonces, la familia de la chica asesinada lo denunció por abuso sexual. Fue allí donde este sujeto, amenazó a la madre de Ailén con que le iba a matar una hija.
A pesar de este contundente relato, el fiscal aún no tiene como sospechoso al joven señalado en esta testimonial e intenta valer la declaración de Cisterna con la opinión de los familiares directos de Ailén.
Además, el testigo afirmó que la madre de Ailén denunció el paradero porque sabía que a su hija le había pasado algo. En ese sentido, agregó que la familia de la menor no se preocupaba mucho por ella y que pasaban hasta 20 días sin saber de ella y nunca se radicó una denuncia.
Esta no fue la única acusación contra la madre de Ailén. Es que hoy declaró en el expediente otro hombre, de apellido Sarabia, quien, entre otras cosas, aseguró que si los asistentes sociales le quitaban a Ailén a su madre, esto no hubiese pasado.
La joven de 13 años fue hallada asesinada el 24 de abril en un descampado ubicado al fondo del barrio La Favorita de Ciudad. Su cuerpo llevaba cinco días de fallecido, y le faltaban sus brazos, que habían sido comido por los perros.
Por el avanzado estado de putrefacción, las pericias demoraron algunos días y recién semanas después se pudo confirmar que el cuerpo era de Ailén, quien había sido denunciada como perdida.
Luego, por un estudio pedido por el fiscal Nazar, se corroboró que la menor había muerto por asfixiada al ser estrangulada.