Carla Costarelli tenía 14 años, vivía en una humilde vivienda del barrio La Favorita y, según sus familiares, llevaba una vida normal. Sin embargo, de un momento a otro, su vida se cortó abruptamente, cuando recibió un tiro en la espalda que le provocó la muerte casi en el acto.
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El crimen que no tiene detenidos porque al supuesto autor "parece haberlo tragado la tierra"
Carla falleció el 29 de agosto del año pasado. Ese día había ido a la casa de un vecino donde se reunió con otros tres jóvenes: el dueño de casa, su primo y la novia de este.
En el medio, algo pasó y la adolescente recibió el balazo que también hirió a otro de los presentes, Abel Gómez. Los otros dos testigos declararon de inmediato que todo había sido un accidente.
Explicaron que Carla, supuestmente, manipulaba un arma cuando esta se disparó. Luego, cada uno volvió a su casa. Allí cambió todo.
Horas después, la fiscal del caso, Daniela Chaler, comenzó a recibir los avances de las pericias y estas desacreditaron los relatos de los testigos. Entonces, la magistrada ordenó detener al dueño de casa, pero este ya no estaba en su casa.
Se lo esperó algunos días, se libró la orden de captura y se allanaron varias viviendas en su búsqueda. Nada dio resultado. Ahora, a más de nueve meses del hecho, casi todo está confirmado pero, a su vez, la causa parece estancarse.
Carla Costarelli fue asesinada de un tiro en la espalda y para la Justicia el autor del disparo fue el dueño de casa, un joven de 28 años identificado como Heber Gómez.
De él poco se sabe. Parece haberlo tragado la tierra, afirman los investigadores, al mismo tiempo que suman medidas con el objetivo de dar con su paradero.
Lo cierto es que desde el día del hecho, la fiscal Chaler ordenó varias pericias que, con el correr de las semanas, fueron esclareciendo el caso.
Las pericias de Balística afirmaron que la bala que mató a Costarelli, un proyectil de una pistola calibre 9 milímetros, ingresó por la espalda de la joven, en dirección ascendente-descendente.
Así las cosas, el relato de los dos testigos presenciales, el prófugo y otra joven de nombre Yamila Espínola, quedó descartado.
Sería imposible pensar que la chica manipulaba el arma detrás de su cuerpo y con las manos levantadas, analizó una alta fuente judicial.
Esto, sumado a la sospechosa desaparición de Gómez, hace pensar que todo está claro. Aunque resta lo más difícil: hallar al supuesto culpable.
Sobre Gómez pesa un pedido de captura nacional e internacional. La Justicia ha pedido colaboración a fuerzas policiales de otras provincias y se ha puesto al tanto a todos los funcionarios de controles aduaneros.
También se ordenaron otras medidas, para tratar de dar con el joven que, por ahora, no da señales de vida.
En el medio está la familia de Costarelli, quien en más de una ocasión ha organizado marchas para pedir Justicia. Justicia que por ahora no llega, pero que los investigadores tienen fe en que finalmente diga presente.