Como si se hubiera echado agua bendita, Paco Pérez limpió su cuerpo de sus dos estigmas: el de prominero y de ser la continuidad del gobierno de Celso Jaque, este gobernador que nunca terminó de seducir a los mendocinos. Aunque por ahora es más seguro lo primero que lo segundo. Sacando de debate y la prensa el tema de la minería, en la mente de los mendocinos se impondrán ante las elecciones de octubre necesidades fundamentales como la vivienda, la salud, la seguridad.
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El día en que Paco se sacó sus dos estigmas
Pérez hizo lo que debía hacer desde un punto de vista estrictamente político, no económico. La UCR quiso instalar que el candidato peronista estuvo ligado al estudio de abogados que trabajó para el polémico emprendimiento minero, algo que Pérez ha negado mil veces. Paralelamente apuró al PJ con que no iba a aprobar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Fue entonces cuando el ex ministro de Infraestructura de Jaque hizo que todo se cayera. Y con eso Roberto Iglesias terminó siendo el gran perdedor, porque se quedó sin ese caballito de batalla.
Esa es la razón por la que los justicialistas que se enojaron con Pérez el miércoles se fueron tranquilizando rápidamente. Aunque dos cosas son igual de ciertas. La primera: mostró una visión pendular en la estrategia electoral porque una semana antes junto a su compañero de fórmula, Carlos Ciurca, proponían una consulta popular por San Jorge. O sea, que los mendocinos votaran qué hacer. Una jugada tan fuerte como fugaz. La segunda: hacia dentro del PJ debería haber consultado en algunos casos e informado al menos en otros su última decisión.
No lo hizo y apostó a culpar a la oposición, y especialmente a la UCR, de haberlo obligado a tomar esa decisión letal para el proyecto minero que implica una inversión de 300 millones de dólares de la empresa canadiense Coro Mining.
"La electoralidad y el vértigo de un sector de la oposición, motivada en su afán de confundir a la ciudadanía y tergiversar el necesario y sereno debate sobre los grandes temas, hace que debamos adelantar postura y rechazar el proyecto minero San Jorge", escribió Paco, transformado en un candidato 2.0, en el sitio de Facebook que promociona su candidatura.
"Lamentablemente lo hacemos sin el necesario proceso de consulta, que -ojalá en futuro cercano- se legitime como un instituto privilegiado de la democracia mendocina en el que todas las voces sean escuchadas", agregó después, mientras por las radios decía que en los talleres de Iniciativa Mendoza se dio cuenta del férreo rechazo de la gente a la minería, sobre todo los jóvenes. Lo mismo argumentaba Iglesias.
Y ese dato es cierto, pero lo de San Jorge deberá reverse el año próximo una vez que haya asumido el nuevo gobierno. Y también la posibilidad de que otros emprendimientos económicos se desarrollen en Mendoza. Como se indicó más arriba, lo de Pérez fue conveniente electoralmente para él, pero no económicamente para la provincia que pretende gobernador en los próximos 4 años. Si ganara, en 2012 debería tomar otras decisiones. Los votos ya no serán excusa.