En la madrugada del viernes 7 de diciembre, Hugo Chávez regresó a Caracas desde La Habana. Había pasado más de una semana de ausencia y las especulaciones sobre su salud crecían.
En la madrugada del viernes 7 de diciembre, Hugo Chávez regresó a Caracas desde La Habana. Había pasado más de una semana de ausencia y las especulaciones sobre su salud crecían.
Después de que en una reciente revisión en Cuba los doctores le detectaran células malignas, el mandatario pidió permiso a la Asamblea Nacional para volver a La Habana para una intervención. "Lamentablemente en esa revisión exhaustiva surge la presencia en la misma área afectada de algunas células malignas", dijo el mandatario en cadena nacional desde el palacio de Miraflores, acompañado por el vicepresidente y canciller Maduro.
Lo más impactante del anuncio fue su determinación a la hora de pedir el apoyo para quien el considera su sucesor: Nicolás Maduro.
"Si, como dice la Constitución, se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mí me inhabilite para continuar al frente de la Presidencia, bien sea para terminar los pocos días que quedan y sobre todo para asumir el nuevo período, Nicolás Maduro debe concluir el período", dijo.
El bolivariano, en sus 14 años de Gobierno, se ocupó personalmente de frenar las carreras políticas de sus funcionarios. Si uno perfilaba como heredero, automáticamente lo quitaba de la función del Ejecutivo y lo mandaba a pelear en el barro de las gobernaciones. Allí, pocos resisten los embates de la gestión día a día y terminan diluyéndose como posibles figuras presidenciables.
En esta oportunidad, Chávez no tiene más remedio que promocionar a Maduro. El ex canciller y hoy vicepresidente viene de la arena sindical. Es el hombre que el bolivariano eligió para seguir con la revolución. Para seguir construyendo patria, como dijo en su intervención.
El presidente de Venezuela, por primera vez desde que se conoció su enfermedad, admite que puede no estar bien para conducir el país. Admite, con su pedido de respaldo a Maduro, la posibilidad de dejar la Presidencia. Es más, por primera vez hace público que teme morir en la próxima operación.
Muchos me dijeron que no diga esto, pero yo creo que es vital decirlo, confesó el bolivariano justo después de explícitamente pedir la continuidad del chavismo post Chávez.
En el ya usual contexto de secreto chavista, poco se sabe de la operación. Sólo se sabe que será en Cuba, donde el castrismo cobija su secretismo.