La situación en Ucrania también provocó que el oro, un activo de refugio, se disparara por encima de los 2.000 dólares la onza el lunes por la mañana, alcanzando su nivel más alto desde septiembre de 2020. La cotización sigue en alza al punto de superar los 2.257 en Mendoza, donde poco a poco los inversores vuelven a verlo como refugio de valor, aunque con reservas.
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Por la guerra y la incertidumbre argentina, el oro vuelve a atraer inversores
Ya el martes había superado los 2.007, con lo cual se confirma la curva ascendente iniciada desde el estallido del conflicto bélico a raíz de la invasión llevada adelante por Rusia, y que lleva 13 días consecutivos.
Y mientras algunos commodities se dispararon en detrimento del precio de alimentos en todo el mundo (el caso patente es la tonelada de trigo, que subió a u$s 211 e impulsa a la harina y al pan por encima de $250 por kilo), otros se reposicionan. Y cobran protagonismo como refugio de capital.
"Tenemos 80 ocupadas. Entre la incertidumbre con la economía argentina y lo que está pasando a nivel internacional claramente hay una demanda insatisfecha; si hubiera más seguramente estarían todas a full" reconoce en diálogo con Sitio Andino el gerente de la sucursal céntrica de uno de los bancos que trabajan con cajas de seguridad, habitualmente usadas por quienes buscan resguardar oro físico o joyas.
Hay al menos 4 entidades que en pleno Centro mendocino ofrecen el servicio a sus clientes. El chino ICBC, Galicia, Nación y Supervielle se dividen ese nicho de mercado en la provincia.
Si bien se asocia más a situaciones de tensión mundial extrema como las guerras, el antecedente más cercano es la misma pandemia. Fue cuando ante la depreciación del peso frente al dólar, la cotización del oro ya había empezado a crecer: de hecho, en enero del 2020 la onza rondaba los u$s 1.520 y para mediados de año ya había superado los 1.500.
De los títulos al oro físico: que hay que tener en cuenta
Claro que hay distintos perfiles según capital disponible o poder adquisitivo. Los que juegan fuerte con montos superiores (mayormente empresas y grandes inversores) apuestan a certificados de depósitos (parte de los ETFs, nuevos fondos de inversión) con respaldo en oro internacional, mientras que unos pocos optan por la divisa física.
Un conocedor del mercado bursátil de Mendoza (la Bolsa local se fusionó hace más de 6 años con Rosario y Buenos Aires para formar BYMA, Bolsa y Mercados Argentinos) asegura que "en conversaciones con pares de otras provincias coincidimos en que en los últimos 15 días se percibe un crecimiento de las inversiones y en montos de no menos de 3 millones de dólares. En eso también influye el temor a lo que pueda pasar con el acuerdo con el FMI".
Es un universo selecto del que justamente forman parte los inversores locales, que recurren a ese ámbito para preservar su seguridad.
Luis Ábrego, titular de la Bolsa de Comercio de Mendoza, resalta que "siempre que hay un conflicto mundial el oro se dispara porque las monedas, como en este caso rublos rusos y dólares, tienden a derrumbarse. Pasó también con la invasión de Rusia a Afganistán, cuando la onza que costaba cerca de 300 dólares y se triplicó. En este caso hay más certificados que oro físico".
Esos certificados, que se mueven como las acciones, están bajo custodia del Deutsche Bank alemán. No obstante, hay condiciones a tener en cuenta a la hora de pensar una inversión en oro: para los analistas financieros puede ser un riesgo apostar fuerte porque la onza ya tiene un precio elevado.
"Destinar un porcentaje pequeño de la cartera en oro tiene sentido, pero no en gran medida, por su volatilidad ante la tensión geopolítica mundial. Son activos de cobertura, aunque un alto el fuego puede provocar una caída del 30%", considera Fernando Galante, de Chimpay Soluciones Financieras, para quien "si el precio sigue subiendo deja de ser tan seductor porque los commoditys ya están caros, sería llegar tarde a la fiesta".
Otra particularidad a tener en cuenta: el oro tiene una relación inversa con la tasa de interés que fija la FED estadounidense, como parte de las decisiones que buscan reacomodar a una economía mundial golpeada por la inflación pos-pandemia. O sea, si la tasa sube, la divisa tenderá a ajustar hacia abajo.
El mercado de las joyas
Aunque no directamente, el contexto mundial que mantiene al precio internacional de la onza en movimiento también impacta en los productos derivados del oro. Un rubro como el de las joyerías, que aún goza de buena salud en Mendoza lo tiene tan en cuenta como la cotización del dólar, sobre todo un paralelo que luego de picar hasta $220 volvió a perforar los $200.
Para Enzo Vendemmia, dueño de la conocida joyería de Ciudad "se maneja como una divisa incluso mejor que el dólar, y a la hora de vender se tiene en cuenta que con la mano de obra el costo es la mitad del precio en proporción al componente de oro que tiene cada pieza. Subió el oro pero bajó el blue, con lo cual al final se "netea"".
Entre los negocios que compran accesorios y alhajas reconocen que hay sondeos de los mendocinos pero aún son tibios. Y algunos se mueven en un rango de $6000 a $7000 el gramo, una cotización que llegó a $7.200 con el dólar marginal por encima de los 220.
"Las listas de precios al público cambian casi todos los días, pero acá no viene gente a comprar como inversión. Son los que gracias a Dios todavía se casan", ironiza Claudia, desde el local de Marco Antonio Joyas, donde también adquieren cadenas, aros y anillos como materia prima para nuevos diseños.