Ante la falta, siguen importándose botellas de Chile y Europa: ¿cuál es la situación frente a la cosecha?
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Más allá de haberse acallado algunas voces, la normalización en el abastecimiento de botellas para la industria vitivinícola aún está lejos. El contexto muestra cierta mejora en la capacidad de producción de las cristalerías locales, pero no lo suficiente como para dejar de depender de la importación: de hecho, en los próximos días arribará a Mendoza una partida de origen europeo, y el Gobierno ya tiene en carpeta una segunda operación.
Se trata de la compra que se había cerrado en noviembre a través de Mendoza Fiduciaria con una firma de Túnez, vía España. Hay 11 bodegas pymes a la espera de su cuota del volúmen total, de 524 mil unidades, parte de un embarque que tras hacer escala en el puerto de Santos (Brasil) va en camino a Buenos Aires. Pero no será el último.
Tras entregar un remanente de modelos menos comercializados, el titular de Mendoza Fiduciaria, Hernán Norando, confirmó un pedido consolidado por otras 600 mil unidades. Es que si bien Cattorini y Verallia, las principales productoras de botellas en Mendoza, trabajan a mejor ritmo luego de las demoras durante los últimos meses del 2021 que afectaron su operatividad, la demanda tracciona las compras adicionales en el exterior.
Cabe recordar que en noviembre se había lanzado un operativo oficial gestionado en conjunto por Coviar y el Ministerio de Economía para la compra a Cattorini de 1,5 millón a distribuir entre 35 establecimientos. La gama de cuotas comprometidas fue bastante amplia, y abarcó entre 9 mil y hasta 499 mil unidades, a una tasa del 10% y hasta en 3 cuotas.
Según el bodeguero y dirigente Pablo Asens, de La Abeja "aunque logramos paliarla en base a gestiones en conjunto, el faltante de botellas sigue. Nos entregan en cuentagotas, según ellos haciendo un esfuerzo para ser lo más equitativos posibles. De hecho, una de las cristalerías tiene un horno para botellas blancas que estará de baja al menos hasta mayo".
Una dinámica incesante
Pero el operativo oficial no es el único canal de entrada. En un mundo que todavía surfea la crisis del vidrio atribuída por muchos a la producción masiva de ampollas para las vacunas anti-Covid 19, los representantes de cristalerías en el extranjero, como la chilena Blue Sky, también apuestan fuerte a una temporada que promete sostener el negocio con botellas provenientes de Italia y Moldavia.
"Hemos ingresado una primera tanda y estamos esperando más, con todas las complicaciones con los pagos en dólares al exterior, el transporte marítimo y la logística. El único cambio respecto al 2021 es que ya entregamos 1 millón de envases de Chile a los clientes y ahora estamos haciendo nuevos pagos para traer mercadería desde Europa", cuenta Manuel Montilla, representante de BS en Mendoza.
En cifras, son otros 2 millones de unidades que llegarán del Viejo Continente, sumadas a alrededor de 700 mil que cruzarán la cordillera. Al respecto, para Montilla las complicaciones implícitas por la pandemia en el paso fronterizo significaron "estar 15 días cruzados de brazos por el paro de los aduaneros chilenos por el Covid, mientras los clientes nos reclamaban desesperados".
Precios, demanda agregada y cepo
Claro que garantizarse envases implica pagar más. La botella europea llega a aproximadamente u$s 1 a Mendoza, un valor hasta 3 veces mayor al de la producida en la provincia, sobre lo que incide sobre todo el costo logístico (desde el embarque hasta la consolidación, entre otros gastos portuarios): de hecho, un contenedor que cotizaba en alrededor de u$s 9 mil para atravesar el océano ya se ubica por encima de los 11 mil y hasta 15 mil dólares.
"Cada vez será más difícil acceder a dólares, y quienes importen lo van a sentir", admite por su parte el ministro de Economía Enrique Vaquié respecto al cupo de hasta u$s 250 mil que fue (y aún es) un dolor de cabeza para quienes importan insumos a la hora de depositar una "seña" para asegurarse el embarque. Y frente al ajuste del torniquete (quienes superan la Capacidad Económico-Financiera según Afip para comprar afuera) Norando lo reafirma cuando dice que "el problema no es tanto acceder a un stock de botellas como a la moneda para pagarlas".
Algunos países proveedores, en tanto afrontan un momento crítico por la demanda agregada incluso desde EEUU, que dejó de importar desde China, y México. Otro factor en contra de la industria argentina: las bodegas estadounidenses no sólo pagan más, sino que sin restricciones a los pagos anticipados, algo similar al sector tequilero mexicano, que también sufre la falta de envases. Una crisis mundial heredada del 2021.
Para colmo, el "delay" entre anticipo y entrega es de varios meses. De hecho, las botellas ingresadas en enero corresponden a pagos realizados en setiembre y octubre, con lo cual cabe esperar que los nuevos pedidos serán pallets puestos en bodegas no antes de mayo o junio.