Ómicron y paritarias: empezó la puja por la mano de obra para la vendimia 2022

Por Miguel Ángel Flores

Estamos lejos del 2019, cuando el Covid-19 detonó en medio del movimiento de cosechadores del Norte argentino que habitualmente para cada vendimia, y más cerca del 2020, que forzó protocolos de ingreso a rajatabla y finalmente a una cobertura 80% mano de obra mendocina. La disponibilidad para la próxima vendimia promete un nuevo tira y afloje frente al avance de la variante Ómicron en el país, en simultáneo con la rediscusión que se viene por los salarios.

Por ahora, las cámaras bodegueras y Foeva (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas) están enfocados en el último tramo de la paritaria 2021, que a partir de enero, cuando se incorporen las últimas sumas no remunerativas, completará una recomposición salarial del 57%. Y saben que ya a mediados del primer mes del año próximo empezará la nueva discusión.

En el medio todos siguen de cerca el avance del rebrote de contagios de coronavirus que avanza rápido en otras provincias y mantiene a Mendoza en alerta. 

"Nadie sabe qué va a pasar con el avance de la pandemia. Han habido distintas posiciones, desde cursos de capacitación entre otras acciones, con el propósito de no traer gente de afuera. El problema es el diferencial de costo: frente al cosechador local que se rige por el valor del tacho convenido, la brecha con el golondrina ronda el 25%", consideró Luis Rubio, vocero de Foeva (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas de Argentina).  

Ómicron y algo más 

La última cosecha concentró a unos 3.500 trabajadores locales, en parte por la capacitación impulsada por el Gobierno provincial a través de Soeva Maipú y otras filiales gremiales para compensar el recorte de cosechadores de otras latitudes (sobre todo Tucumán y Salta) por las restricciones a la circulación. El cálculo arroja que entraron apenas 2 de cada 10 que habían llegado en 2020, con lo cual la recolección se cubrió en un 80% con mano de obra mendocina.

Este año la puja suma un par de factores más, sobre todo la exigencia de vacunación y el controversial "pase sanitario", que empieza a imponerse en varias regiones frente al rebrote del virus, sobre todo con la contagiosa cepa Ómicron. 

Por lo pronto, en la previa de Nochebuena representantes de las entidades gremiales empresarias y de Foeva se reunieron con funcionarios de los ministerios de Economía y Salud para analizar el panorama. Allí, mientras los primeros manifestaron su compromiso con los protocolos sanitarios, la ministra Ana Nadal planteó una acción concreta: instalar  centros de vacunación para todos los trabajadores, tanto locales como foráneos, en cada oasis productivo.

Para Eduardo Senra, responsable de relaciones laborales de la UVA (Unión Vitivinícola Argentina), "la cosecha 2020 nos sorprendió con la mayor parte de la gente de afuera en Mendoza. La peor situación fue en 2021, y siendo negativos no creemos que la cosecha 2022 la supere. Por lo pronto vamos a cumplir con los mismos protocolos, con los cuales nos fue bastante bien, independientemente de las medidas que apliquen otras provincias".

¿Qué pasa si la pandemia avanza y alguna disposición altera el esquema? Si el escenario empeorara, el acuerdo genérico es "trabajar en conjunto" para encontrar una salida. "La gente capacitada este año querrá seguir trabajando para la cosecha", vislumbra Senra, no sin reconocer que el factor salarial tiene peso específico propio. 

Por su parte, Nadal reconoció que si bien existe la posibilidad de vacunarse en la Terminal de Ómnibus, habitual punto de llegada de los trabajadores, no todos lo saben. "Pondremos un referente por departamento, porque la intención es facilitar la vacunación para todos los trabajadores que así lo necesiten y requieran. Los protocolos en cuanto a la última cosecha se mantendrán. Verdaderamente la medida más prospectiva es la vacunación y ello no implica que no se sigan utilizando las medidas que se implementan ante un caso positivo", aseguró la funcionaria. 

A su turno, el subsecretario de Agricultura, Sergio Moralejo, hizo hincapié en que, en una primera etapa, se intentará rastrear "si las personas que llegan están vacunadas, y saber si quienes trabajan en las bodegas tienen esquemas completos o no".

Cómo puede incidir la paritaria

A propósito de remuneraciones, el convenio 2021 encara su recta final. Será con la incorporación de sumas no remunerativas al básico, para completar entre enero y febrero un 57%, lo que deja el salario inicial cerca de los $62 mil para trabajador de viña incluidos adicionales como refrigerio.

¿Tendrá influencia en la contratación de cosechadores esta temporada? Nadie lo niega. Se sabe que una cosa es la paritaria "oficial", que fija el piso del precio del tacho y el salario con fines impositivos (corresponsabilidad gremial, por ejemplo). Y otra muy distinta es la paritaria de la finca, más "real", según la cual cada trabajador decide quedarse con el mejor postor, una instancia que abre la grieta entre el costo del local y el foráneo.  

Por lo pronto, en los primeros días del nuevo año empezará a delinearse la negociación. Será a partir del 11 de enero, cuando se reúnan los distintos delegados de Foeva en Buenos Aires para sentar la postura antes de pedir formalmente al Ministerio de Trabajo que convoque a las partes.

"La intención es tratar de cerrar la paritaria 2022 antes de marzo. Como mínimo, entre un 15 o 20% por encima de la proyección de inflación entre la expectativa oficial y las estimaciones privadas, para que el poder adquisitivo de la canasta se pierda lo menos posible", adelantó Rubio.

Del lado de las cámaras empresariales advirtieron que se tratará de hacer valer los avances de este año. Lo que a su criterio refleja un convenio que "ubicó los salarios a un escalón de la canasta básica, y 6 a 7 puntos por arriba de la inflación anual. Pero la canasta volvió a dispararse, y por eso no está claro con qué variable se negociará en la próxima".

Como sea, hay expectativa respecto a las señales de parte del Gobierno nacional que, vía CGT, pretende que la mayoría de los acuerdos salariales no superen el 35%. Por eso, en ese contexto la de la vitivinicultura es una historia que recién va por su prólogo.

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