Volvió la barra de River: Los Borrachos del Tablón con violencia incluída

Por Sección Andino Sports

La barra brava de River, Los Borrachos del Tablón, volvió a aparecer en la Sívori Alta del Estadio Monumental después de tres años ausente luego del escándalo previo a la final de la Copa Libertadores 2018 ante Boca, que detonó en un allanamiento a Guillermo Caverna Godoy, el líder, y la quita de 300 carnets. A su vez, la dirigencia cortó con la entrega de entradas bajo el peligro de la causa judicial y el control del derecho de admisión desde ese entonces, a cargo de la fiscalía de Núñez y la de Eventos Masivos de la Ciudad, había funcionado. Hasta este jueves.

LBDT, la facción oficial, reapareció en el partido que terminó de coronar al Millonario como campeón de la Liga Profesional. No solamente en el paravalanchas, donde se subieron primeras líneas como Gustavo el Uruguayo Larrain, los hermanos Ferreras de Beccar, Martín de Soldati (estos con restricción para asistir), Chimi Leguizamón y Emiliano D'Amico. También en las afueras de la cancha, donde tuvieron libertad para manejar todos los negocios que supervisó Caverna, desde la planta alta de una pizzería situada en Congreso y Libertador.

El regreso de Los Borrachos del Tablón empezó a armarse recién arrancado el 2021. Godoy reclutó gente sin derecho de admisión para empezar a recuperar el corazón de la popular que da al Río de la Plata mientras él y sus más cercanos llevaban el control desde afuera. Antes, se intentó un acercamiento entre la oficial y la otra facción, gestado por hombres del Ministerio de Seguridad porteño, dirigentes del club y un diputado nacional por San Luis. No prosperó y hasta Hernán Taboada, líder de la disidente y ex-cabecilla de LBDT en la época de Adrian Rosseau y los hermanos Alan y William Schlenker, invitó a pelear mano a mano a Caverna.

Después de ese revés, Godoy armó reuniones entre febrero y abril: primero sumó nuevos barras desde Lomas de Zamora y Villa La Cava y después fue por recuperar al grupo de Ingeniero Budge, considerado el más violento, que se había separado cuando Sergio Alejandro Medina y su hijo, los más poderosos allí, habían caído presos y reclamaban por un apoyo económico y judicial que no había llegado. El dinero saldó las diferencias, con la mira en una reventa de precios altísimos por el retorno del público al 50 por ciento de las capacidades.

LBDT hicieron más acuerdos: con Guillermo Moreno para ser militantes de su partido -que no superó las PASO en las Elecciones Legislativas- y sindicatos (Comercio, Empleados de CABA y Maestranza), en pos de recuperar la Sívori y que la disidente no se meta en la Centenario. En el Superclásico que River le ganó 2-1 a Boca, hubo de las dos: 70 del primer lado y 80 del otro, en ambos casos sin banderas. Ya con el 100 por ciento habilitado desde este jueves, la disidente ni apareció por advertencia de la Policía y revendió entradas, pero la oficial sí: según el club fueron de las 11 mil entradas vendidas vía digital; Eventos Masivos supone -sin pruebas aún- que algunas pueden haber sido entregadas directamente.

Hay algo más resonante: Los Borrachos salieron en cuatro micros desde el norte y el sur y, por la tarde, estuvieron en Parque Saavedra sin que la Policía lo registre, supuestamente. De ahí a la cancha, sin banderas ni nada que los pudiese identificar. Acto seguido, el descontrol: algunos con entrada, otros sin y algunos que les robaban a socios. Pasaron vallados y molinetes sin oposición para derivar en que se cierren las puertas 40 minutos antes porque las tribunas estaban desbordadas. Por eso hinchas genuinos con abono y carnet al día se quedaron afuera, con su entrada en la mano, y fueron reprimidos.

Hay cuatro detenidos, entre ellos un empleado del club y un efectivo de la Federal de la zona de Lomas de Zamora, tierra de varios barras. Y la frutilla del postre: varios violentos se mostraron en el paravalanchas de la Sívori Alta con total impunidad. Por eso lograron detener al Uruguayo Larraín, filmado en la Unidad de Control de audio y video del estadio como otros tantos, que lograron salir de Núñez sin contratiempos. Parecía que no, pero en una noche tan feliz River encontró un gran problema: el regreso de Los Borrachos del Tablón.


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