YPF informó que en el tercer trimestre del año su rentabilidad volvió a crecer, con un EBITDA (resultados antes de intereses, depreciación y amortización) ajustado de u$s 1.154 millones. Así, volvió a superar el umbral de los 1.000 millones por segundo trimestre consecutivo, con una ganancia neta de $23 mil millones.
Desde la compañía resaltaron que aceleró su plan de inversiones con foco en el crecimiento de la producción de petróleo y gas. Y lo sostienen con cifras: entre julio y setiembre, se invirtieron u$s 700 millones, 20% más que el trimestre anterior y casi 3 veces el nivel de igual período del 2020.
Así, sin comparar con el mismo trimestre del año pasado, YPF llegó a una producción total de 496 mil barriles de petróleo equivalente por día, lo que representa un crecimiento del 17% respecto al último trimestre de 2020 y 7% más en relación al anterior. El gas lideró la recuperación, con 14%, lo que se atribuye a "la actividad desplegada a partir de los incentivos previstos en el nuevo Plan GasAR".
Crecen las ventas de combustibles
Con Vaca Muerta al frente, la actividad no convencional ya representa un tercio de la producción consolidada de la compañía, con el mayor número de pozos horizontales desde que empezó a desarrollarse el megabloque hidrocarburífero. La producción de crudo no convencional creció un 28% en el último año (17% en octubre), mientras la de gas llegó al récord de 120% interanual en el trimestre.
Los resultados comerciales explican las mayores ganancias. Es que las ventas domésticas de combustibles crecieron 22% en naftas y 8% en gasoil respecto al trimestre anterior, "alcanzando niveles prepandemia", según explicaron desde YPF.
Así, el flujo de caja libre fue positivo por sexto trimestre consecutivo. Los u$s 740 millones acumulados hasta el 30 de setiembre último, para la compañía "permitió disminuir la deuda neta de la compañía en 621 millones en los primeros nueve meses del año" y de ese modo "alcanzar un ratio de endeudamiento neto saludable" que duplica el EBITDA.