"No se llegó a ningún acuerdo. El costo a octubre oscila entre $20 y $35 por kilo (tope, para el ajo colorado en costo de reposición), en algunos casos se está pagando $45 o $50, y los productores piden $60, lo que es imposible cuando los mercados internacionales no acompañan. Habíamos anticipado que se venía un año complicado, porque es bueno para China, y hay una oferta importante en Brasil y España", reseñó Guillermo San Martín, gerente de Asocam, la cámara de productores, empacadores y exportadores de ajo y cebolla de Mendoza .
Como en otros casos de la economía regional, la pospandemia dejó huella sobre todo en los costos logísticos. Es que el flete marítimo se encareció a niveles inéditos: sólo a destinos del sudeste asiático, como Taiwán ya está en torno a los u$s 5000 por contenedor, más de 3 veces lo que valía, algo que para San Martín "hizo que esos mercados, como también México y Estados Unidos, se volvieran menos atractivos. Hasta que no se estabilice la logística mundial seguiremos complicados".
La "Brasil-dependencia"
¿Pueden mejorar las perspectivas? Todo está atado dicen los exportadores, a que el incremento de los fletes encarezca más los envíos de ajo chino a Brasil, y así mejore la competitividad del producto mendocino.
Mientras, advierten que, así como otros años la expectativa de precio para el productor "se cumplió con creces", este sea uno para trabajar al límite de la rentabilidad o incluso a pérdida. Una señal es que los habituales capitales brasileros "golondrina" brillan por su ausencia. Y aunque entre las fincas no hay referencias de valores, quienes tienen vínculo con galpones entregan sin precio con compromiso de ajuste más entrado el verano: las operaciones cerradas están por debajo de u$s 18 la caja con costos por encima de u$s 20. De ahí el consejo de no malvender.
Pero el Brasil productor también hace su juego. Hoy el autoabastecimiento representa el 33%, pero apunta a trepar al 50%, lo que puede reducir más la cuota de ajo que Mendoza exporta. En medio de gestiones para aumentar los reintegros para tener un "colchón", según San Martín "para el ajo colorado y blanco implicaría bajar a la mitad".
Mientras, quienes pueden conservar en cámaras se esperanzan en un repunte recién para julio-agosto de 2022, cuando comienza la cosecha del país vecino. ¿Y la ristra para mercados cooperativos y verdulerías? Aún en este contexto, parece mantenerse a salvo, aseguran.
Durazno: el impacto de la economía poselecciones
Aunque algunos consumidores días atrás se quejaban por encontrarlo por encima de los $300, los precios del abasto marcan que el durazno llega al consumidor en un rango de $130 a $185 por kilo, según datos de la UFHA (Unión Frutihortícola Argentina).
"Es muy difícil concretar precios en este momento, cuando aún no sabemos cuánto durazno hay y tampoco cómo se presentarán las reglas de juego del país. Lo cierto es que entramos en un impasse a la espera de la posición del sector primario y del pronóstico de cosecha, para diagramar el esquema entre productores e industriales", señaló Raúl Giordano, de Cafim (Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza).
A priori, el contexto puede modificarse según condiciones que pueden plantear 3 escenarios alternativos con su consecuente impacto comercial: si se puede exportar más, el ingreso de durazno desde China (la sombra también para este sector) y el potencial consumo interno.
Para Giordano "el panorama a nivel país no está claro y eso dificulta proyectar a mediano o largo plazo. Parece difícil de creer, pero siempre para fin de año, con la temporada de durazno inciden algunos factores: ahora esperamos que luego de las elecciones se sepa el valor real de la divisa y las pautas del Gobierno para los próximos dos años".
Tomate, casi cerrado
Por su parte, el 30 de noviembre será el turno del tomate. Un sector que ya cerró los términos para la producción con destino a las conserveras y tendrá que hacer lo propio con la que va a consumo en fresco: por lo pronto, todavía ingresa desde San Juan el tipo perita por hasta $1500 (cajón de 10 kilos) y también el redondo (entre $1600 y $1800).
A través del programa Tomate 2000, que monitorea el destino de la materia prima para industrializar, la mayoría de los contratos se pactaron en torno a u$s 0,07 por kilo, con flete a cargo de la fábrica, la base para productores integrados a fábricas. A diferencia del durazno, asumen que el producto manufacturado tendrá una fuerte demanda interna este año.
Con pocos referente locales de producción en fresco, todos coinciden en que los precios dolarizados del tomate industrializado en mayor o menor medida impactan también en el segmento.
La cereza, un caso particular
El IDR (Instituto de Desarrollo Rural) dió a conocer el pronóstico de cosecha 2021 para el sector de la cereza, mayormente concentrado entre el Valle de Uco y la zona al norte del río Mendoza, que es información clave para determinar las condiciones comerciales. Será la base de la próxima reunión entre productores y empacadores.
El informe indica que en la campaña que está iniciándose se pueden llegar a exportar unas 700 toneladas, alrededor de un 15% más que el año pasado. Para el sector, el mercado externo representa la mitad de toda la producción, mientras que un 10% va a la industria (cerezas en conserva, al maraschino) y el restante 40% lo capta el consumo interno.
Para Diego Aguilar, presidente de la Cámara de Productores y Exportadores de Cereza "la realidad es bastante dispar: fruta temprana en zona Norte, más que nunca (20/10), lo cual es muy positivo (Luján, Maipú, Guaymallén) porque se obtienen mejores precios para primicia. La variedades autopolinizantes en fincas del Valle de Uco sufrieron algunos daños de heladas y lluvias, que conspira contra la calidad".
De a poco, la atención se pone sobre la evolución del mercado local. Es que venía deprimido en cuanto a precios, aunque para los referentes una oferta ya de por sí escasa puede ayudar a sostenerlos frente al ingreso de fruta estacional de Río Negro: la cotización de la cereza mendocina, que había arrancado en $700 la tonelada, ya llegó por éstos días a $350.
"Normalmente, a la tercer semana de iniciarse la temporada se cae a la mitad o una tercera parte. Lo ideal es que esté arriba a de los u$s 2 al productor, aunque puede cambiar porque hay muchos factores que influyen", asegura Aguilar, respecto a un nivel que resultaría bastante similar al de la campaña 2020. Así, según los cálculos del sector, en esta temporada la cereza podría llegar a la mesa de los mendocinos en alrededor de $400 por kilo.
Fondos para el desarrollo, otro tema
Paralelamente, el Gobierno provincial creó el Fondo de Integración y Desarrollo de la Cereza de Mendoza (FIDEC), con algunas premisas: promover la producción e implantación, y al mismo tiempo el consumo "tanto en el orden local como nacional e internacional en todas sus formas, pudiendo para ello recurrir a campañas especializadas o masivas y a estudios de mercado". Pero con el reto de "mejorar las condiciones de acceso a los mercados".
Como toda estructura nueva, habrá que financiarla. Y para eso está previsto una "contribución obligatoria" a las plantas procesadoras y de empaque de cereza en fresco, a recaudar por el Iscamen. Un extracosto equivalente a 0.013 litros de diésel 500 YPF (gasoil grado 2) por cada kilo a procesar.
En algo similar se trabaja desde la Mesa de Concertación del ajo. Allí quedó planteada la necesidad de apurar la implementación del Fondo de Integración de Desarrollo del Ajo, al que le falta la personería jurídica. Todos, en especial los exportadores, esperan que avance rápido para fijar condiciones a largo plazo y dejar atrás la coyuntura.
El objetivo discutido en la Mesa de Concertación es "trabajar también en la estructura de costos al menos a 5 años" para amortiguar los vaivenes. El plazo no es caprichoso, porque va de la mano de la renovación de la tasa antidumping que se le cobra a China, acordada con ANAPA (la asociación de productores brasileros).