Lo más sorprendente de la muerte de Carlos Fuentes es que el escritor mexicano se encontraba en un momento muy activo de su vida. Se levantaba todos los días a las ocho de la mañana a escribir, acababa de terminar un nuevo libro -sobre Nietzche- y ya estaba trabajando en una nueva idea. Tenía una vida social agitada, asistía a ruedas de prensa, recibía premios y todo tipo de homenajes y daba largas charlas públicas en la que sorprendía por su lucidez y vitalidad.
A los 83 años, Fuentes viajaba sin parar por todo el planeta. Se veía más joven que muchos de sus contemporáneos y así se sentía: El hecho es que cuando se llega a cierta edad, o se es joven o se lo lleva a uno la chingada, le dijo, durante la reciente Feria del Libro de Buenos Aires, al diario El País.
- Sitio Andino >
- Cultura >
Un intelectual transparente
Murió, a los 83 años, Carlos Fuentes: el escritor más importante de México durante las últimas décadas y uno de los intelectuales más importantes de Latinoamérica del siglo XX.
Nació en Panamá en 1928 y desde niño recorrió el mundo: su padre era diplomático y antes de los 13 años vivió en Montevideo, Río de Janeiro, Washington, Santiago de Chile, Quito y Buenos Aires. De esa experiencia, Fuentes conservó dos costumbres: él mismo fue diplomático -Embajador de México en Francia en 1975- y fue un gran viajero.
Tuvo una trayectoria académica brillante: estudió derecho en la UNAM, economía en el Instituto Altos Estudios Internacionales de Ginebra y, en 1972, fue elegido miembro de El Colegio Nacional de México.
Cristóbal Nonato (1987), La Campaña (1990), Los años con Laura Díaz (1999), Instinto de Inez (2001), La Silla del Águila (2003), Todas las familias felices (2006) y La voluntad y la fortuna (2008) fueron algunas de sus obras más comentadas de los últimos años, pero su producción fue profusa: Fuentes escribió crónicas, ensayos, cuentos, columnas y óperas. Por su trabajo recibió los premios Rómulo Gallegos (1977), Internacional Alfonso Reyes (1979), Nacional de Literatura de México (1984) y Premio Cervantes (1987),entre muchos otros.
Fuentes no tuvo una vida personal fácil, pues tuvo que soportar las muertes trágicas de sus dos hijos Carlos y Natasha. Pero nunca abandonó su serenidad ni su compromiso político o literario. Fue, sin duda, un hombre universal.
Fuente: Semana.com