22 de octubre de 2026
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Próximo juicio

Caso Nélida Villar: un asesinato con más de 8 años sin justicia en Malargüe

Hace 8 años que alguien mató a Nélida Villar, pero la Justicia todavía no dice quién, aun cuando ya hicieron un juicio. "Todos en Malargüe saben quién fue", se escucha decir en ese departamento; pero ningún testigo dio el nombre del asesino en el debate que finalmente anuló la Corte, y que obliga a la realización de otro juicio ahora en noviembre.

La verdad es que pudo ser una o más personas, tal como lo advierte la necropsia: Primero le pegaron, luego le dieron un puñetazo o se pegó con el molinete por donde la hicieron pasar para llevarla al lugar donde le darían muerte con un cuchillo de un solo filo, que no pudieron clavarle en el abdomen, solo recorrió en forma ascendente la parte interior de la piel. Pero otro estiletazo en el tórax con la misma arma blanca le perforó el pulmón.

Se hizo un juicio, en el frío invierno de 2014, donde el fiscal Norberto Jamsech dijo que la última persona que tuvo contacto con Nélida fue su amante: Abel Vázquez, un hombre casado con Lucía Carrasco. 

En la tarde del 7 de mayor de 2013, Abel y Nélida tuvieron relaciones junto al río Malargüe debajo de un puente y no en el callejón Ibáñez como decía el acusado, quien en realidad lo que pretendía con esa mentira era alejarse del lugar donde hallaron después el cadáver, que fue en la base del cerro San Ceferino. Hay tres testigos que llevan a esa conclusión al fiscal y también a los magistrados del primer juicio. Pero Jamsech sostenía que quien la mató es un hombre, no una mujer. Y que fue directamente Abel, quien había salido de la barra en busca de su amante, con una excusa: "Voy a devolver una llave". 

Mamá de Nélida Villar.

El fiscal y la querella dicen que no iba a ese tarea, sino a encontrarse con su pareja furtiva, a quien subió a la camioneta y se fueron a tener relaciones bajo un puente, por el lado del Río Malargüe. Que luego de ese encuentro amoroso, la llevó al cerro Ceferino, donde le pegó, la acuchilló y la mató. Y que posteriormente, para crear una coartada, Abel se fue a su casa, y recién allí escuchó un mensaje de voz que le había entrado hacía rato, enviado por Nélida a su celular.

En el juicio se mostró una prueba de la defensa que los acusadores rechazaron y también los jueces: la camioneta de Abel ingresando a la cubierta sanitaria ese día, porque era cuestionable el dato de la fecha y la hora de esa filmación; cuando en realidad hay testigos que vieron esa camioneta roja F 100, en el Cerro donde apareció el cadáver.

 El fiscal Jamsech en ese juicio pidió condena a perpetua a Vázquez. 

Pero Abel negó haber andado en la camioneta Ford que algunos testigos habían referenciad. Sí dijo que esa tarde manejaba una Hilux, admitiendo que fue en ese vehículo que subió a su amante, que ahí adentro tuvieron su encuentro sexual, y que en ese acto fue cuando se disparó el llamado al celular que accionaría el correo de voz que luego escuchó en su casa durante dos minutos. Luego dijo que la dejó y se fue a devolver la supuesta llave que le habían prestado.

Nadie le creyó. Su indagatoria no tenía fuerza probatoria en la causa. Lo llamativo de la sentencia de los jueces es que dicen primero que "no se encuentra probado con el grado de certeza necesario para dictar una sentencia condenatoria, que Abel Vázquez haya sido el autor de la agresión". Los jueces escribieron una frase que podía imaginar una fundamentación de una condena: "Estimamos que la versión de los hechos que dio el imputado Vázquez no se encuentran apoyados en material probatorio y son indicios de mala justificación".

Pero absolvieron por la duda: Una especie de: "No está probado que fue él, pero tampoco está probado lo que él dice; que no fue él porque andaba por otros lados, cuando por esos lados no anduvo esa tarde".

Por ejemplo, lo que menos le creyeron de su relato es cuando Vázquez aseguró que fueron a amarse en el callejón Ibáñez; sin embargo, ese era un lugar sumamente expuesto al público como mantener relaciones sexuales ocultas o clandestinas.

Esto permitió aceptar como válidas las testimoniales de 4 personas, que vieron subir a Nélida allí, pero sobre todo en la inspección ocular que hicieron los mismos magistrados y que les permitió descartar ese lugar como apto para un encuentro oculto.

El nudo gordiano no desatado, de todas formas, no era ese, sino saber qué pasó después de ese acto sexual consentido. 

Y acá hay otra controversia importante. Abel dice que se fue a su casa, como quedó señalado; que llevó a su esposa Lucía a la casa de su hermana, y que de ahí se fue a una gomería. Los empleados de la gomería, fueron sus testigos para confirmar esa versión.

Pero hay testigos que aseguraron que a esa hora, entre las 16 y las 16.30, vieron la camioneta de Vázquez cerca del río, y otros, específicamente, la señalan abajo del puente; es decir cerca o en el mismo lugar donde murió Nélida. 

Pues bien, finalmente la mentira de uno de los testigos que apoyaba la versión del acusado, se descubrió porque el gomero dijo que esa noche se enteró de la muerte de Nélida, cuando en realidad la noticia se supo al otro día, en horas de la mañana.

Los jueces no le creyeron a los gomeros... entonces, si la versión de Vázquez se cayó, el fiscal no entendió por qué los magistrados no lo condenaron.

Esos jueces explicaron que no lo condenaron porque si bien hay "fuertes indicios que señalan a Vázquez con Nélida en el lugar del hecho (el puente del Río) en tiempo cercano a la muerte... no hay prueba que explique la agresión".

En otras palabras: ¿por qué iba a matar a una mujer con la que la estaba pasando bien, se sentían bien juntos y hasta mantenían encuentros íntimos..? Y acá surge la otra pregunta que hay en Malargüe: ¿Y si a Nélida la mató alguien más? Por ejemplo, ¿es verdad que la esposa engañada, Lucía, tuvo participación en el crimen, como mujer despechada?

Es la versión que torna más extraña la historia, porque en el juicio quedó una duda no resuelta: ¿Pudo haberla acuchillado una mujer?  Cuando le preguntaron a Narváez sobre el asunto, respondió: La verdad es que en Malargüe, tanto la mujer como el hombre pueden ser hábiles en el manejo del cuchillo".

"Además, se encontraron en la escena del crimen, huellas de zapatillas del número 39, 40"; calzado cercano a las medidas de una mujer más que de un hombre. Pero hay algo más fuerte aún. Unas palabras de un tal Emanuel Dinamarca.

Este hombre le habría dicho a Natalia Rodríguez, el jueves después del hecho, que había ido al cerro y que había quién había matado a la chica, pero que tenía miedo de contarlo. Que había visto a la chica que mataron que estuvo esa tarde atrás de la garita con una mujer y un hombre, que el hombre agarró a la chica de un brazo, la mujer apoyó la bicicleta en la garita , vio a la chica como asustada...".

Ese testigo, es el único testigo que vio aparentemente a Nélida siendo agredida por un hombre y una mujer, desapareció. Se lo tragó la tierra... y es una de las clave para saber quién y/o quiénes mataron a Villar hace 8 años.

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