ver más
°
La provincia y su experiencia con renovables

Transición energética, cambio climático y tasas: temas con los que el IAE desembarcó en Mendoza

¿Cómo trabajar, en un contexto mundial preocupado por el cambio climático, por el cambio de matriz energética de una provincia petrolera como Mendoza para bajar la emisión de carbono sin afectar a la economía? Con ese tema como eje arrancó la filial provincial del IAE (Instituto Argentino de Energía), no sin destacar el sendero elegido en favor de las fuentes renovables en un país comprometido en minimizar el impacto ambiental al 2030. 

La Regional Oeste de la entidad, integrada por referentes en el desarrollo gasífero y de energías alternativas, participó del seminario "Futuro Energético", que reunió a ex funcionarios nacionales y expertos en la materia para discutir distintos subtemas: la adhesión de Argentina a los compromisos del Acuerdo de París, y la coyuntura macroeconómica, el proyecto Vaca Muerta y la transición, además del futuro de la producción y la distribución de energía en medio del proceso de reconversión.

"El escenario energético mundial está en pleno cambio", analizó el ex ministro de Obras Públicas de la Nación, Nicolás Gallo, para quien, si bien el aporte de Argentina en las emisiones de CO2 son "infimas" frente a lo que produce el resto del mundo, las inversiones necesarias para propiciar ese cambio todavía son "inmedibles".

Los pronósticos acerca del avance de gases efecto invernadero anticipan un futuro sombrío si no se toman medidas para neutralizarlos. De hecho, señalan que la suba de hasta 2°C de temperatura a fines de siglo  es "antropogénica", y atribuíble al 75% de emisiones de combustibles fósiles, aunque el pacto de los países signatarios de París se propone llegar a 0 en la década del 2050/60.

Transición: qué representa para Argentina

Como firmante del acuerdo, Argentina se comprometió a llevar la emisión total a 359 toneladas de carbono y reconvertir su matriz al 30% de fuentes renovables como eólicas y solares al año 2030. De hecho, durante el seminario se puso de relieve la experiencia de Mendoza con varios proyectos que van en tal sentido, en el marco de una transición que apunta a desalentar el uso de combustibles fósiles en favor de la generación eléctrica a partir de madera, biomasa, agua, viento y sol.

 Según Gerardo Rabinovich, vicepresidente del IAE, "Argentina está cerca de la media de emisiones a nivel mundial, pero el ritmo crece. Y Mendoza es pionera en generación distribuída a partir del desarrollo de renovables". A esa consideración se sumó Diego Grau, ex responsable del área de Ambiente y Obras Públicas durante el gobierno de Roberto Iglesias con paso por IMPSA, al resaltar que "es un proceso difícil, pero la provincia está trabajando bien de la mano de Emesa".

Ahora bien ¿cómo lograrlo en ese plazo? La principal herramienta es aplicar un impuesto anti-carbono directamente proporcional a la presión tributaria de cada país, que va desde los u$s 25 por tonelada de CO2 para los de impuestos bajos, u$s 50 para los de carga media y u$s 75 si se trata de un país de alta presión impositiva, un rango en el que se ubicaría nuestro país.

El desafío, según los expertos, es lograr el objetivo sin afectar el crecimiento económico. En números significa llegar a emisiones 0 al año 2050 con una economía que, de acuerdo a lo proyectado, crecerá 20% para entonces.

"Son compromisos blandos y voluntarios, pero revisables cada 5 años. El actual Gobierno continúa esa política pero ya no en detalle sino como expresión de voluntad aunque sin precisar cómo se logrará: hay ciertas contradicciones o ambigüedades, como la ley de de promoción hidrocarburífera y el régimen de Zona Fría para el consumo de gas, que aplica a zonas que no son tan frías", advierte Jorge Lapeña, quien fuera secretario de Energía durante el gobierno de Alfonsín y hoy preside el IAE.

Para Lapeña, el impuesto a la emisión de carbono "debe tener fines disuasorios para las empresas, y no recaudatorio. En ese contexto, si va a cumplir la promesa al 2050, el Gobierno responsable debe demostrar cómo avanzará en una "descarbonización" lenta pero profunda". 

La postura frente a los subsidios e inversiones petroleras

La filial Oeste del IAE inaugurada en Mendoza se enfoca en la postura adoptada por la entidad respecto a lo que los expositores consideraron una contradicción: adherir a la mitigación del cambio climático y al mismo tiempo impulsar una ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas de amplio alcance a 20 años, además de la política actual de subsidios energéticos.

Una observación a la norma que busca recuperar yacimientos es que propicie, en medio de la transición energética "la adopción generalizada de gas en la matriz. Pero también durante el seminario se criticó la "evidente centralización de la política económica" y la dificultad de avanzar con las restricciones vigentes y "subsidios generales a combustibles fósiles que son insostenibles", junto a la necesidad de alinear precios internacionales y de contar con un plan estratégico. 

"El Gobierno impulsa una ley que merece un tratamiento más profundo y otra perspectiva más allá de los beneficios subsidiarios. Hay que terminar con la política de subsidios, que en materia energética acumularon más de u$s 200 mil millones en los últimos veinte años", subrayó Jorge Mastrascusa, presidente de la filial mendocina del Instituto, la primera del país que tiene la cámara fundada en los ´80.


Te Puede Interesar