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Cómo son las campañas electorales en la era de las redes y la mediatización

¿Sabrán absolutamente todos los mendocinos mayores de 16 años qué estamos en época de plena campaña electoral? ¿O solo los usuarios de redes sociales y algunos involucrados más activamente en la política tendrán acabado conocimiento de qué votamos, quiénes son los candidatos y qué proponen? ¿Importa qué proponen? ¿Proponen algo concreto?

Son interrogantes que surgen a partir de repasar qué están haciendo los candidatos y cómo se están llevando a cabo las campañas electorales, en términos generales, de cara a las próximas elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del 12 de septiembre.

Desde hace ya algunos años pareciera que aquellas campañas electorales donde los candidatos llegaban a determinado lugar y salían a recorrer armando todo un despliegue para entablar contacto directo con los vecinos, van mutando a formas más despersonalizadas y a encuentros específicamente direccionados. Y parece que la pandemia exacerbó esa tendencia.

Lo dicen los especialistas: estamos frente a una "hiperpersonalización" e "hipermediatización" de las campañas electorales; algo que no es más que centrar todo en uno o dos candidatos y mostrarlo sobre todo en los medios de comunicación y las redes sociales porque pareciera que si algo no se publica no existió. 

"Desde hace unos treinta años se viene dando este fenómeno de la hiperpersonalización que se ha convertido en una constante en la comunicación política en general", destacó Mario Riorda, politólogo y director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral y presidente de ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales). Y agregó que esto "se profundiza, se siente con más fuerza en la campaña electoral".

"Una de las consecuencias más espectaculares de esto es la merma de las campañas electorales en el eje propositivo", destacó Riorda en diálogo con SITIO ANDINO.

Es decir, ya casi no existe diálogo ni debate en las campañas, los candidatos se centran en criticar, cuestionar, pegarle al otro. Algo que estamos viendo a diario.

Y en esto coincidió Héctor Ghiretti, doctor en Filosofía, investigador y profesor de Filosofía Política e Historia de las Ideas de la Universidad Nacional de Cuyo. "Hay una alta hipersonalización y alta mediatización, pero es un fenómeno que se viene dando desde hace un tiempo, unos treinta años, a partir de la irrupción de la TV como medio principal de comunicación y entretenimiento. Las redes sociales están en un proceso de constitución de medio principal, pero todavía para las formas de las campañas electorales los medios de comunicación siguen siendo lo más fuerte, aunque el crecimiento de las redes es impresionante".

"En realidad nunca se discutieron programas, la gente siempre votó por razones que tienen que ver con imagen, presencia, los aspectos aspiracionales que tienen los candidatos, un fenómeno de proyección muy fuerte", sostuvo en cuanto la personalización de las campañas. 

"Lo más característico de esta campaña electoral el recurso de determinados candidatos de posicionar en la opinión pública, de hacerse conocidos, trascendentes, a partir de la estrategia de la provocación. Esto está siendo clave. Hay una necesidad vital de entrar en una esfera de exposición pública, de conocimiento", destacó y agregó que -en parte- se debe al hartazgo de mucha gente de la política por lo que además se están viendo cómo emergen candidatos que no eran relevantes hace algunos años. 

Aunque, según sus pronósticos, "no habrá sorpresas deslumbrantes en los resultados". "No creo que haya cisnes negros, pero esto es una cosa que no se puede prever". 

Por otra parte, Ghiretti se refirió a la grieta: "Hay un discurso muy centrado en la motivación, casi de autoayuda, de voluntarismo: se ve claramente en el caso de Facundo Manes o de María Eugenia Vidal y de Anabel Fernández Sagasti (precandidata a senadora nacional por el Frente de Todos), donde hay una intención de apuntar a un lado emotivo, de cierta épica, una especie de idea de superar los obstáculos o alcanzar determinados logros aunque no se sabe bien en qué consisten esos logros".

Mientras que "en Cambia Mendoza recurren a formas de comunicación no verbal, gestos que parecen un poquito forzados, que supone darle una identidad a los candidatos. Es también un planteamiento emotivo y casi identitario, decir aquí está Mendoza supone entrar en un discurso de la lucha que tiene el gobierno de la provincia con el gobierno nacional. Hay una especie de culto de la identidad mendocina en confrontación con el nacional actualmente". 

Según Ghiretti, esto también "se nota en la fórmula del Frente de Todos. Hay una apelación a ponerse de acuerdo con el gobierno nacional, los buenos acuerdos para que Mendoza avanza, este discurso en torno a ir a Buenos Aires a gestionar cosas para los mendocinos supone el discurso contrario al de Cambia". "En esto se ve como se  remarca la grieta".

"Hay un tipo de discurso deliberadamente vago por un lado y por otro la estrategia de la provocación, declaraciones que escandalicen y que le den presencia en los medios o en las redes sociales", agregó.

"El descontento que se percibe arriesga resultados que probablemente desafíen a las previsiones y sobre todo, sino algo que preocupa mucho, es un altísima abstención electoral. Eso es una cosa grave porque supone un proceso de deslegitimación del sistema, hay un posicionamiento, una voluntad política: no cree ni siquiera en el voto castigo y lo quiere expresar, es una forma de castigar al sistema", sostuvo Ghiretti. 



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