Estar en el lugar equivocado o donde uno da lo mejor de sí
Domingo, 22 de agosto de 2021Por Eduardo Press
Por: Eduardo Press

Dos historias muy parecidas que queremos compartir hoy con ustedes.

La bailarina

Gillian es una niña de siete años que no puede sentarse en la escuela. Ella continuamente se levanta, se distrae, vuela con pensamientos, y no sigue las lecciones. Sus maestros se preocupan por ella, la castigan, la regañan, recompensan las pocas veces que está atenta, pero nada. Gillian no sabe cómo sentarse y no puede estar atenta.

Cuando vuelve a casa, su madre también la castiga. Así que no sólo Gillian tiene malas notas y castigo en la escuela, sino que también sufre de ellos en casa.

Un día, la madre de Gillian es llamada a la escuela. Los profesores hablan de enfermedad, de un desorden obvio. Tal vez sea hiperactividad o tal vez necesite una medicación.

Durante la entrevista llega un viejo maestro que conoce a la niña. Pide a todos los adultos, madre y colegas, que lo sigan en una habitación contigua desde donde todavía se puede ver. Cuando se vaya, le dice a Gillian que volverán pronto y enciende una vieja radio con música.

Mientras la chica está sola en la habitación, inmediatamente se levanta y comienza a moverse hacia arriba y hacia abajo persiguiendo la música en el aire con sus pies y su corazón.

Ves? Gillian no está enferma, Gillian es bailarina!"

En 1981, después de una carrera como bailarina, abriendo su propia academia de baile y recibiendo reconocimiento internacional por su arte, Gillian Lynne se convirtió en la coreógrafa del musical Cats.

Ojalá todos los niños diferentes encuentren adultos capaces de darles la bienvenida por lo que son y no por lo que carecen.

En las empresas

Los roles en una empresa pueden verse de manera parecida a la historia de recién. No todos pueden elegir su lugar de trabajo y mucho menos qué tareas hacer, pero también es real que muchos no rinden acorde a sus capacidades. ¿Esto se debe a una falta de motivación? ¿Falta de compromiso? ¿Falta de ambición? Si bien estos factores pueden influir, consideramos que mayormente se debe a que el talento no se puede desarrollar ni aprovechar si ubicamos a la persona en el área equivocada.

En esta columna nos estamos refiriendo a las situaciones en las cuales ambos pierden (empresa y empleado) la posibilidad de desarrollar la máxima potencialidad de trabajo.

Esta es una historia relatada en persona por uno de los protagonistas. Un joven lic. en Administración de Empresas, haciendo tareas repetitivas y rutinarias en el área de tesorería. En la evaluación de desempeño surgió que el empleado no estaba contento con lo que hacía, desmotivado, a pesar de sus buenos antecedentes y de generar problemas en la gestión. Las autoridades de la empresa sostuvieron un par de conversaciones con él y decidieron un cambio de área, centró su tarea en los temas de calidad y su desempeño fue excelente, se convirtió en la mano derecha del gerente del área y en el máximo especialista de la empresa en temas de calidad. Pudo demostrar toda su capacidad. Muy similar a la experiencia de Gillian.

Cuando no se cumplen las expectativas de la empresa ni las del empleado se generan fricciones entre los empleados y la empresa, llegando incluso a sanciones y despidos. Cuando se presenta un caso así todas las partes salen perdiendo: la organización y el colaborador ¿Para qué sirve cubrir puestos con personas que no desarrollan su máximo potencial en él? Y cuánto es el beneficio si la persona está en una función en la cual puede desplegar lo mejor de sí.

¿Qué hacemos?

De parte de la empresa requiere que el directivo responsable se tome el trabajo de evaluar bien la situación, que no tome decisiones apresuradas e inconsultas, que converse con el empleado involucrado. Escuchar es una tarea fundamental en el proceso de reubicación, lo mismo es la disposición a resolver el tema de la forma mas beneficiosa tanto para la empresa como para el empleado.

Una de las funciones del líder es ayudar a su equipo a lucirse, a que logren desarrollar al máximo sus habilidades y encuentren su "por qué" dentro de la empresa. Consideramos que todo esto se dificulta sin la presencia de alguien que realmente quiera eso para sí mismo y su equipo.

¿Lleva tiempo y es complejo el tema? Sí.

¿Vale la pena? Sí.

No son decisiones unilaterales. Es un proceso que incluye escuchar, evaluar potencial, consensuar y acompañar el proceso de crecimiento.

Amigo lector: En su empresa ¿su personal está en el lugar y con las tareas donde da lo mejor de sí?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florín, especialistas en Psicología Organizacional.

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