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Sarkozy no se rinde y busca dar un golpe de último momento

Sin el apoyo de la ultraderecha y con los medios más pendientes del posible equipo de gobierno de François Hollande que de su campaña, el presidente de Francia quiere dar el batacazo en el debate televisivo de hoy.

Por Sección Internacionales

Nicolas Sarkozy no se rinde. Su lema es: campaña electoral hasta el último segundo. Frente a la Torre Eiffel parisina el mandatario francés intentó convencer nuevamente a sus seguidores con consignas patrióticas y valores tradicionales.

"Somos 200.000", gritó a la multitud congregada bajo el sol en la capital, y prometió: "Estoy a favor de un nuevo modelo social". Ante un mar de banderas, habló de que el trabajo tiene que volver a ser recompensado y de que Francia debe proteger su identidad. Además evocó nuevamente al héroe nacional y ex presidente Charles de Gaulle.

Fue como un acto paralelo a las tradicionales marchas del 1 de mayo de los sindicatos. En las casi 200 manifestaciones en todo el país no hubo gritos de apoyo para el presidente. Bernard Thibault, jefe del sindicato CGT, convocó abiertamente a apoyar al rival de Sarkozy, el candidato socialista François Hollande.

Mientras los medios especulan sobre el posible equipo de gobierno de los socialistas, los asesores de Sarkozy buscan dar un golpe de último momento para salvarlo. Si logran hacerlo en los pocos días que quedan para la segunda vuelta, sería la recuperación más espectacular de una elección presidencial francesa. Las últimas encuestas muestras una diferencia entre Sarkozy y Hollande de entre ocho y diez puntos porcentuales, pero a favor del socialista.

El gran comodín será el gran debate televisivo de este miércoles, en el que ambos candidatos se enfrentarán directamente. Millones de votantes franceses sentados en bares, en sus casas o con amigos seguirán cómo ambos miden sus armas a través de la retórica.

El intercambio verbal es considerado un importante ritual en la campaña electoral francesa. Sarkozy retó en varias ocasiones a Hollande a debatir, pero el socialista conoce perfectamente el estilo ofensivo del mandatario y rechazó todas las ofertas.

A la derecha de Sarkozy

Desde que perdió la primera vuelta, Sarkozy ha tratado de conquistar abiertamente a los electores de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen y a su Frente Nacional con declaraciones patrióticas sobre el amor a la patria y sobre la preservación de la identidad francesa. De hecho este martes se quejó de la cantidad de extranjeros que hay en el país, un tema del que Le Pen se ocupó durante la campaña.
Sarkozy depende sin dudas de los votos de sus seguidores para una victoria, pero debe te

Tener cuidado de no irritar al centro político con un tono demasiado de derecha. Además no cuenta con el apoyo directo de Le Pen.

Sarkozy, acusó Le Pen, abandonó la soberanía nacional, defiende los intereses de los bancos y permitió que explotara la inmigración. "Un presidente así no puede ser el presidente del pueblo", gritó la política ante miles de seguidores en un acto por el 1 de mayo.

Le Pen cuenta con una derrota de Sarkozy y una caída de su conservador partido UMP. Ella especula con la posibilidad de que se forme un nuevo partido con su Frente Nacional y parte del ala derecha del UMP para poder ubicarse en el centro político y definirse como nueva agrupación patriótica.

Su meta son las elecciones parlamentarias de junio, en las que quiere afianzar al partido. Le Pen considera que el Parlamento sigue siendo el único espacio libre de la burocracia de la Unión Europea (UE). "Nuestra lucha recién comienza", aseguró.

Fuente: Infobae

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