Personas en situación de calle: ¿cuál es la realidad en Mendoza?

Por Florencia Rodriguez

El caso de M, la niña de 7 años que había sido secuestrada por un hombre en Parque Avellaneda puso el foco nuevamente en la vulnerabilidad de las personas en situación de calle. Según el Gobierno provincial, unos 150 mendocinos/as viven en los tres albergues del área Metropolitana y alrededor 70 duermen a la intemperie. Se suma un grupo con "estrategia de calle", es decir, personas que se acercan a plazas o comedores en busca de alimentos para luego regresar a los sitios donde viven, la mayoría, en asentamientos.

"Hace bastante venimos trabajando con tres albergues, dos de hombres y uno de mujeres. Antes, abrían sus puertas sólo en invierno pero esta situación cambió el año pasado cuando se decretó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) y pasaron a funcionar durante 24 horas para que las personas pudieran tener un lugar donde estar, recibir las 4 comidas, dormir, bañarse y cumplir el aislamiento", comenzó a explicar Alejandro Verón, subsecretario de Desarrollo Social de la provincia.

"Tenemos dos convenios: uno con fundación El camino y otro con la asociación Remar y actualmente, unas 150 personas se están alojando en los tres albergues. Creo que la estrategia de haber modificado la modalidad de atención nos dio la posibilidad de hacer un trabajo más extendido con estas personas y muchas se han revinculado con sus familias o han podido destrabar su situación particular. Nos pone muy contentos que quienes estaban alojados/as hayan podido avanzar, superando la necesidad de acudir a un albergue", sumó.

El funcionario señaló que en este último tiempo se ha sumado gente nueva en la calle producto de la situación económica y los problemas sociales generados y/o agravados por la pandemia por coronavirus. "En esto, hay una cantidad de personas que no quiere ir a ningún albergue, estamos hablando de 60, 70 aproximadamente que literalmente viven y duermen en las calles del Gran Mendoza", expuso.

En primera persona

Gustavo lleva años viviendo en la calle. La conoce a fondo como también a las realidades de quienes tampoco tienen adónde ir. "Con mi casa a cuestas", como dice al referirse a su mochila y una bolsa con sus pertenencias, este hombre de 58 años pasa sus noches en la Terminal de Mendoza "porque ahí hay personal policial y de Gendarmería. Es que ya me golpearon una vez para robarme, hay que tener cuidado, estamos en riesgo todo el tiempo", cuenta.

Es una de las personas que prefiere no alojarse en uno de los albergues, los motivos son varios y van desde el trato que encuentra dentro por parte de algunas personas- sin generalizar- que trabajan en estos lugares hasta el comportamiento de otros con quienes comparte techo. "No en todos hay lockers para guardar lo que tenemos, entonces, por ahí te despertas y te robaron todo adentro del albergue", expresó. Ya cansado de lidiar con esas situaciones y las peleas que presenció por el mimo motivo, decidió tomar sus cosas y mudarse a la calle.

"El caso de la niña M y de tanta gente que vive en las mismas condiciones se podría evitar si existiera una política de abordaje de esta situación, no ocurrirían estas cosas. Esto habla de la problemática compleja que debería tratarse de manera integral y no se hace. Hace unos días, el diputado nacional Federico Fagiole, del movimiento Nuestra América (FdT) presentó junto a Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social de la Nación un proyecto para amparar a las personas en situación de calle garantiza sus derechos humanos",

"Lo más importante de esto es la creación de centros de integración social en todo el país que responde a ciertas características y que aborda integralmente esta problemática", agregó.

"No sólo he visto el aumento de personas en situación de calle, sino también el rango etario. Veo desde niños hasta ancianos, familias enteras. Son personas de clase media que han perdido el trabajo, hay mucha gente capacitada y sin empleo, hay que cambiar el concepto de ‘linyera' por la nueva situación de calle que implica también la militancia por los derechos humanos y civiles. Son mendocinos/as que han quedado sin trabajo y por supuesto que todo se profundizó por la pandemia y estamos en vísperas de la segunda ola", dijo Gustavo.

Y continuó: "Entonces, el pedido es que las autoridades apoyen este proyecto para que se trate, apruebe e implemente en la provincia, que se preocupen por esto porque además, cualquier persona en situación de calle es vector en época de pandemia, somos itinerantes, vamos de un lado a otro".

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