La muerte de Menem: cómo lo recuerdan los políticos mendocinos protagonistas de su era
Con la muerte de Carlos Menem desaparece el símbolo de una década de Gobierno, la de los '90, marcada por una feroz impronta liberal desde lo económico y hechos de corrupción polìtica que hicieron que esa era pasara a la historia identificada con nombre propio, y no siempre bien recordada.
Lo cierto es que dentro del elenco integrante del gobierno menemista hubo un notable protagonismo mendocino, con figuras como Eduardo Bauzá en la jefatura de Gabinete y el entonces joven médico y político José Luis "Chupete" Manzano. También hubo figuras destacadas de estrecha relación con el entonces presidente, como "Coco" Cassia, hombre fuerte del sindicalismo petrolero.
Tanto Bauzá como Cassia lo conocían desde los primeros '70, cuando llegar a ser presidente no estaba ni siquiera en sus planes. Aunque iba "de punto", ambos trabajaron para él en la interna con Antonio Cafiero, que tenía el aparato partidario a su favor en 1988 y, ya triunfante en la Casa Rosada, se convirtieron en parte de su círculo.
Daniel Cassia, ex legislador desde 2003 e hijo del hombre fuerte del sindicalismo petrolero durante el menemismo "Coco" Cassia (82), lo conoció también entonces. "Quedate tranquilo pibe. Dejalos que se saquen la foto. Acá están los votos", recuerda Cassia que le dijo de jóven en plena interna y quien, más tarde, ya presidente supo compartir asados y fútbol los viernes en Olivos.
"A partir de allí tuvimos una relación muy estrecha personal. A mi papá le ofreció el ministerio de Trabajo, y aunque luego en 94 llegó a presidir la CGT, le dijo que no porque era estar a ambos lados del mostrador", reseñó Cassia.
En el caso de Bauzá, abogado y empresario, conoció a Menem en un viaje a La Rioja. Eso le abrió las puertas a la política, al convertirse en secretario de Tierras del Gobierno riojano en 1973. Y desde allí nunca se separaron aunque el costo fue alto: con la detención del ex mandatario en Las Lomitas (1976), Bauzá estuvo 11 meses a disposición del PEN.
Luego sería precandidato a gobernador de Mendoza en 1983, por la línea Federalismo y Liberación, que respondía Menem. Fue su jefe de campaña presidencial en 1989, lo que le valió integrarse al primer gabinete como ministro del Interior, primero, luego de Acción Social, y más tarde Secretario General de la presidencia.
"Tenían una relación muy especial, con despachos separados por una puerta. Y cada mañana Menem pasaba a saludarlo al llegar. Todos los domingos se reunían solos a programar la semana", describe Eduardo Bauzá hijo.
La convertibilidad y la "re-re", un detonante
Heredar el Gobierno de Alfonsín 6 meses antes y en una crisis económica galopante fue, a juicio de Bauzá "luego de pelear contra el aparato partidario de Cafiero, uno de los momentos más difíciles. Arrancó con el plan antiinflacionario de Erman González y siguieron 10 años de no grieta. Lo que rescato es que pacificó al país, más allá de que mucha gente no hubiera estado de acuerdo con los indultos a los militares y la cuestión económica".
Claro que comenzaba la megaera de la convertibilidad y el 1 a 1, lo que el dirigente anota como un error clave. "Si hubieran devaluado 10% por año no habría llegado a De La Rúa: cuando hablábamos de eso, mi papá decía que los macronúmeros daban bien", asegura.
No obstante, su mirada crítica le hace señalar que "en ese momento, el gobierno de Menem tenía "changüí" para una salida ordenada de la convertibilidad, y no lo hicieron. Eso, sin contar con el peso que tuvo el propósito de la re-reelección. Mi padre no creía en eso, y de hecho chocó con Menem por tal razón".
La privatizacion de YPF
Según Cassia hijo, "lo de YPF fue algo muy traumático. Mi papá se distanció, luego de peleas con los interventores de entonces, como Estenssoro y Frigerio. Aún así logró concesiones para preservar fuentes laborales pese a que Ibáñez era el secretario general, y hasta que muchos trabajadores pasaran a detentar un 10% de las acciones de la compañía.
"En cuanto toquen a los trabajadores yo voy a resistir, más allá de nuestra relación", le espetó Cassia padre, hoy de 82 años, a Menem, frente al argumento de la necesidad de hacer caja con empresas estatales que en su momento estaban fundidas, algo que para Daniel en ese momento tuvo mucho respaldo popular. "La sociedad estaba de acuerdo con las privatizaciones". Esa fue la causa, más allá de la oferta de doble y triple indeminzación y de retiros voluntarios, a su criterio, de que fracasaran dos paros generales "y que los dirigentes sindicales se quedaran sin fuerza".
El Menem humano y su deuda con la justicia, antes del final
Cassia padre traía anclaje en el sindicalismo nacional ya desde los '70; desde entonces se ganó la confianza de Carlos Saúl, al igual que Bauzá. Y luego lo acompañó a "más de 20 viajes al exterior" como consejero sindical y amigo.
En lo humano, lo recuerda como una persona muy dedicada y detallista. "Siempre me preguntaba como iba con la carrera, e insistía en que me recibiera. Además de acordarse hasta del nombre de mis mellizos. Incluso me acompañó, aún en detención domiciliaria, cuando yo sufrí cáncer en 2001. Los miércoles me mandaba a su médico personal y los viernes me llamaba para saber cómo había ido con la quimioterapia".
Precisamente, las causas por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador le valieron ir a prisión durante el 2000, algo de lo que Bauzá fue testigo cuando el mismo juez federal Jorge Urso lo notificó de la medida. "Gracias a usted llegué a ser juez, pero ahora me toca detenerlo", le dijo el magistrado.
La última vez que ambos políticos vieron con vida a Menem fue en 2019. Según Cassia "Charlamos con mi viejo y se acordaba de todo. Es como todo: cometió muchísimos errores, pero la historia lo pondrá en su lugar".
Ese mismo año había fallecido Eduardo Bauzá, su hombre de confianza. "Me llamó y fui a verlo. Me impresionó su lucidez. No creo que haya tenido miedo de que lo juzgaran y fuera preso, porque ya lo había vivido", resumió Bauzá hijo.