sábado 2 jul 2022
anuario 2020

La virtualidad aceleró el trabajo del Congreso, que sesionó casi todas las semanas

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Sitio Andino. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
30 de diciembre de 2020 - 00:00

El Congreso de la Nación tuvo uno de los años más fructíferos en cuanto a la aprobación de leyes y al tratamiento de proyectos en reuniones de comisiones, a partir de la utilización de la virtualidad a través de videoconferencias en las que tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores legislaron durante la pandemia de coronavirus.

Sin embargo, la nueva gimnasia de trabajo no evitó que los legisladores del oficialismo y de la oposición se enfrentaran por el modo de llevar adelante las sesiones virtuales.

Mientras en ambas cámaras, desde el Frente de Todos se impulsaba el trabajo remoto, el principal interbloque de la oposición, Juntos por el Cambio, buscó terminar con la virtualidad y arrancar de nuevo con la sesiones presenciales.

El enfrentamiento tuvo diferentes resoluciones en cada Cámara, aunque no se pudo evitar la intervención de la justicia por la validez de algunas sesiones.

El principal escollo fue superado por el Frente de Todos en Diputados, en el que la oposición exigió en repetidas oportunidades volver a la presencialidad. Incluso, se sugirió sesionar en sitios más amplios para lograr mayor distancia social, como el Luna Park o el Centro Cultural Kirchner. Para los senadores, en tanto, un cuerpo tres veces menos en número que la Cámara baja, se dejaría el recinto de Diputados.

El punto más álgido de la discusión ocurrió el 1 de septiembre cuando, tras más de siete horas de estériles negociaciones, los diputados nacionales de Juntos por el Cambio no aceptaron prorrogar el protocolo de sesiones virtuales que había propuesto el oficialismo y anunciaron que concurrirían a la Justicia para "impugnar" la sesión.­

Los legisladores del principal bloque opositor argumentaban que el protocolo de sesiones virtuales había vencido casi un mes antes, el 7 de agosto, y, entonces, infirieron que la sesión debía ser presencial.

De hecho, Juntos por el Cambio llegó a sentar a 94 integrantes en el hemiciclo del Palacio Legislativo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y el Frente de Todos, en cambio, interpretaron que el protocolo podía prorrogarse con un consenso basado en la mayoría simple y, con ese criterio, decidieron avanzar con la sesión pese a que no tenían el consentimiento de la oposición.

En aquella oportunidad, Juntos por el Cambio denunció que la sesión era "irregular" argumentando que el verdadero quórum estaba en el recinto y no a través del sistema informático Webex.

Por el contrario, el oficialismo consideró que los 131 diputados conectados por videoconferencia habilitaban la sesión.

De hecho, unas semanas después, la Justicia consideró válidos los temas tratados en aquella reunión parlamentaria, dándole la derecha al oficialismo.

Ese punto álgido de la negociación entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, finalmente, se fue saldando con el correr de las semanas.

En la actualidad, se llegó a un acuerdo para sesionar de manera presencial para debatir la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y se aprobó un protocolo especial que regresará a la presencialidad a la mayoría de los diputados, aunque los que por diferentes razones no puedan viajar a Buenos Aires estarán habilitados para sesionar desde sus domicilios.

Ese nuevo protocolo presencial que contempla excepciones para el sistema remoto fue prorrogado hasta el domingo 3 de enero, cuando arranquen las sesiones extraordinarias, ya que el Poder Ejecutivo prorrogó el Período Ordinario actual hasta aquella fecha.

La virtualidad llegó al Congreso para quedarse y el primer paso fue la consulta que a principios de la pandemia realizó la vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, a la Corte Suprema para anticipar la validez o no de las cuestiones discutidas a distancia.

El máximo tribunal tomó una decisión salomónica: subrayó la doctrina que viene operando en el transcurrir parlamentario que señala la potestad del legislador de interpretar su propio reglamento.

De ese modo, la Cámara alta aprobó un protocolo de sesiones virtuales que también fue cuestionado por la oposición con el argumento de que se estaba modificando el Reglamento de la Cámara y que, por lo tanto, se necesitaba una mayoría especial de dos tercios.

El oficialismo, en cambio, interpretó que se trataba de una situación peculiar, en virtud de la pandemia, y que no se estaban modificando las formas de sesionar.

Esa discusión, con idas y vueltas, se repitió varias veces durante el año y el Frente de todos, particularmente en la Cámara alta, siempre hizo pesar su criterio y la amplia mayoría que posee.

No obstante, la oposición logró alguna flexibilidad de parte del oficialismo, que aceptó que se permitiera el ingreso de cuatro legisladores por la mayoría y la primera minoría, dos por las segundas minorías y uno por el resto de cada bloque al recinto de sesiones.

Así lo estableció el Decreto Parlamentario 19/20 que tiene validez hasta el nuevo Período Ordinario de Sesiones que arranca el próximo 1 de marzo.

Con la nueva virtualidad, que es muy probable que haya llegado para quedarse, tanto Diputados como el Senado llevaron a cabo una intensa labor parlamentaria que, sólo a nivel de comisiones, generó que todos los ministros del gabinete nacional brindaran informes ante los legisladores. Algunos, hasta dos o tres veces, como el de Salud, Ginés González García; el de Economía, Martín Guzmán; o el de Trabajo, Claudio Moroni.

Hasta el 30 de noviembre, la Cámara de Diputados había realizado 15 sesiones, incluidos los informes que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, prestó ante los legisladores.

Durante esas reuniones parlamentarias, las situaciones más polémicas fueron las que protagonizaron el diputado peronista salteño, Juan Emilio Ameri, y el senador de Juntos por el Cambio Esteban Bullrich.

A Ameri se lo vio en una sesión por videoconferencia a los arrumacos con una mujer a la que le besó un pecho mientras se discutía un proyecto de Ley para renegociar las deudas de varias provincias con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES.

Antes de que terminara la sesión, Ameri renunció a su banca.

En el caso del senador Bullrich, quedó en evidencia que durante una sesión virtual en la que se discutía el proyecto de reforma judicial puso un fondo de pantalla con su imagen para simular que estaba en la sesión y cuando regresó a la sesión para hacer uso de la palabra su imagen quedó superpuesta con una especie de gigantografía con su rostro.

En el Senado, en tanto, los legisladores, hasta el viernes pasado, se reunieron 26 veces para sesionar durante el período ordinario, aunque la irrupción del coronavirus y la necesidad de resolver la virtualidad hicieron que entre marzo y mayo sólo se celebrara una sesión.

En cambio, entre mayo y noviembre se llevaron a cabo las otras 25 reuniones parlamentarias: un promedio de casi cuatro sesiones por mes.

Te Puede Interesar