El corte de la cadena de pagos, con la preocupación en torno a los cheques de pago diferido, desvela a buena parte de los actores económicos, en particular a las pymes que sin ventas buscan mantener una liquidez mínima. Según estimaciones de CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa) hay un stock de más de $220 mil millones de instrumentos negociados en poder de los bancos, muchos de los cuales los rechazan por falta de fondos, justamente el foco de un reclamo de los empresarios para que se autoricen descubiertos automáticos y así facilitar operaciones.
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Con $88 mil millones en cheques para abril, pymes piden a los bancos autorizar descubiertos
"Hoy la mayoría de las pymes no tiene ni liquidez para pagar sus obligaciones cotidianas. Solo el comercio pierde ventas por $10.500 millones en cada día de cuarentena. Y mientras eso ocurre, los bancos cortan la cadena de pagos rechazando cheques, incluso de sus mejores clientes, lo que complica aún más y, sobre todo, pone en riesgo la actividad de la empresa y de toda la economía cuando las ventas repunten", detalló el presidente de Came, Gerardo Díaz Beltrán.
Se calcula que el stock de cheques diferidos negociados por pymes en poder de los bancos asciende a $220.000 millones. De este monto, un 40% vence en abril, es decir $88.000 millones. "Un monto equivalente a apenas el 29% de las ganancias que obtuvieron los bancos el año pasado o inferior al margen financiero que manejaron las entidades en enero", dice el responsable de Came, además de pedir que, de ser necesario, sea el propio Banco Central el garante de los fondos.
La situación en Mendoza
Según Alberto Carleti, presidente de la FEM (Federación Económica de Mendoza) integrante de Came, "es determinante restablecer el sistema bancario. Con la apertura de las cámaras y el clearing, y la imposibilidad de ir a las sucursales, se dificulta mucho operar y se cortará la cadena de pagos sobre todo cuando no hay actividad comercial, por un lado. Y por otro, los cajeros automáticos no tienen la capacidad de atender el movimiento bancario".
Para el dirigente empresario también subsisten dudas respecto a la apertura parcial de las sucursales. "Si bien el Gobierno parece entender la problemática, no sabemos si la atención un día a la semana permitirá atender los compromisos y tener fluidez, incluso por la disponibilidad de efectivo suficiente".
En Mendoza, y aunque sin cifras precisas, para la FEM se da un nivel de afectación muy parecido aunque para sectores que atraviesan realidades distintas: comercios (gastronomía e indumentaria sobre todo) por el parate de la cuarentena, y los que siguen en actividad, como la vitivinicultura con la cosecha, que exije disponer de fondos semanalmente para pagar jornales.
"También lo siente el sector frutícola que se sigue con plantación, y espera la cosecha de nuez y almendra", advierte Carleti, quien plantea que "los bancos estén a la altura de las circunstancias, porque entendemos que no tiene la predisposición en medio de esta emergencia".