Tras conocerse las denuncias por presunto abuso sexual hacia dos monjes del monasterio Cristo Orante, de Tupungato, el Arzobispado de Mendoza decidió cerrar las puertas del lugar como medida preventiva según afirmaron en un comunicado. El vocero de la institución religiosa, Marcelo De Benedectis, se refirió al caso y reveló que la Iglesia ya tenía conocimiento sobre los supuestos hechos pero que desconocían que se habrían producido cuando el denunciante aún era menor de edad.
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Cristo Orante: la Iglesia estaba al tanto de los abusos denunciados ante la Justicia
"La iglesia estaba al tanto, la denuncia fue conocida unos meses antes. Fue una presentación espontánea en el arzobispado, que una vez que se recibe, se ve si es verosímil o no y se da curso a la investigación preliminar canónica, que está en curso. Luego, la víctima hizo su presentación en la Justicia Civil y ahora están los dos cursos judiciales: el estatal y el canónico. Son dos carriles en paralelo, y así como hay penas civiles, si hay culpables, también penas canónicas", expresó De Benedectis.
Y agregó: "Luego de la primera denuncia, la víctima agregó más datos en el ámbito civil que los que había dicho a nivel eclesial. Allí, son protocolos distintos de acción cuando se produce un hecho entre adultos que cuando se produce uno entre un adulto y un menor, que es un caso mucho más grave. Sobre eso no se tuvo conocimiento en la primera declaración según la tengo entendido".
Los dos sacerdotes que quedaron detenidos el pasado jueves, Diego Roque y Oscar Portillo, por estar sospechados de abusar sexualmente a un seminarista fueron imputados el viernes por abusos sexuales simples y por abuso sexual agravado por acceso carnal.
Fuentes judiciales habían informado que los resultados de las pericias que recibieron los fiscales que intervienen en el caso arrojaron que la víctima tenía lesiones compatibles con los vejámenes que, explicaron, habrían ocurrido durante unos seis años aproximadamente.
La víctima, que en la actualidad tiene unos 30 años, se presentó hace poco tiempo ante la Justicia y denunció penalmente a dos sacerdotes que estaban a cargo del monasterio. Tras el revuelo que se generó, se decidió cerrar las puertas del lugar.
"Luego de conocer estos hechos, de manera provisoria y preventiva, se cerró el monasterio y los cuatro miembros que quedaron, ya que las autoridades máximas están detenidas, fueron trasladadas. Velando por su bien, los menores regresarán con sus familias y un novicio y un monje profeso van a ir a una parroquia. El arzobispo habló el lunes y anunció la colaboración total de la Iglesia con la Justicia para el esclarecimiento de los hechos y el arribo a la verdad sobre lo sucedido", concluyó De Benedectis.