En Mendoza, un importante porcentaje de denuncias que se realizan ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) es por orientación sexual y por identidad de género. En este contexto se realiza en la provincia la 8va Marcha del Orgullo LGBTTTIQ+. Bajo el lema "Al Calabozo No Volvemos Nunca Más, Diversidad No Es Delito, Disidencia Es Libertad", la convocatoria será hoy a las 18 en Peatonal y San Martín. Para el Gobierno, las denuncias no han aumentado sino que ahora "la temática está visibilizada y se debate en la sociedad".
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Las denuncias que más recibe el Inadi son por orientación sexual e identidad de género
Es importante explicar qué significa, y por lo tanto qué implica, radicar una denuncia por discriminación por orientación sexual y/o identidad de género. La primera hace referencia a la atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros. La orientación sexual va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva e incluye diversas formas de bisexualidad. Las personas bisexuales pueden experimentar una atracción sexual, emocional y afectiva hacia personas de su mismo sexo y del sexo opuesto. Es decir, personas gays, lesbianas o bisexuales.
Por su parte, la identidad de género, contemplada en la Ley Nacional 26.743, se define como: "La vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales".
Ahora bien, acorde a los datos brindados por el INADI, poco más del 20% del total de las denuncias que se reciben en la institución se radican en base a discriminación por orientación sexual y por identidad de género.
"Puedo decir que en cuanto a casos de discriminación, el ránking está encabezado por estos tipos de discriminación al igual que en el 2017. Si sumamos los conceptos de orientación sexual e identidad de género en un concepto de diversidad sexual, éste abarca poco más del 20% del total de las denuncias que receptamos y estos sucesos se ven principalmente en tres ámbitos: el laboral, el comercial y el de la familia, que es el que presenta más dificultad para llegar como Estado", explicó Daniel Di Giuseppe, titular de INADI, sede Mendoza.
Y agregó: "En el ámbito laboral, hablamos de casos que se dan tanto en lo público como en lo privado. En lo comercial, nos referimos a bares, boliches y otro tipo de comercios donde se les prohíbe el ingreso a mujeres trans o a gays y lesbianas que llegan con sus parejas. Todo esto amparándose en el cartel que dice que la casa se reserva el derecho de admisión y permanencia. Si leyeran esa ley, sabrían que la normativa en ningún momento habla de no permitir ingreso a personas alegando su orientación sexual o su identidad de género".
En cuanto al ámbito familiar, se trata del primer núcleo de contención que no siempre funciona como tal. Según Di Giuseppe, la situación del colectivo trans es dramática teniendo en cuenta de que tienen una expectativa de vida que oscila entre los 37 y los 42 años y esta problemática no responde a un solo factor.
"En muchos casos son maltratadas y hasta expulsadas de sus familias, barrios, comunidades. Allí está el primer problema: la familia, que debería ser el primer núcleo de contención es quien las echa cuando a veces son adolescentes, reciben su primer rechazo. A partir de ahí, se desata una cadena de factores como, por ejemplo, no terminan sus estudios lo que complica aún más la inserción laboral, sumado a la discriminación en los ámbitos que comenté anteriormente, muchas- no todas- se ven sin opciones y terminan ejerciendo el trabajo sexual, es decir, la prostitución y los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual y no recibir- por no tener acceso al sistema de salud- los tratamientos adecuados", manifestó.
Y sumó: "En otros casos de discriminación como por religión o nacionalidad, la familia siempre contiene, esto no ocurre siempre en diversidad sexual. Lo positivo es que se está avanzando en conquista de derechos y este es un tema visible y que se debate en la sociedad que es la que tiene que acompañar, caminando hacia una con mayor empatía y respeto".
Sobre la inserción laboral también habló Fernanda Urquiza, coordinadora de diversidad de la Dirección de Género de Mendoza. Señaló que el balance es siempre el mismo y que no es bueno. Expresó que cuando la sociedad comprenda que se está hablando sobre derechos humanos, habrá más avances y algunos debates ya no serán necesarios.
"El balance en cuanto a inserción laboral es bajo. Históricamente ha sido así y es porque el Estado no ha estado presente y la sociedad nos ha excluido, me incluyo porque me considero orgullosa de pertenecer al colectivo, desde ese punto puedo decir que el balance ni sube ni baja. Creo que fortaleciendo a las diferentes áreas municipales y concientizando a la sociedad en que estamos hablando de derechos humanos, será la única forma con la que vamos conseguir convivir y tener una inclusión real. Estamos atravesando este camino que va de lo legal a lo real y en el camino está la construcción cultural de las personas, que se entiende que es difícil, pero se está logrando", manifestó Urquiza.
Y cerró: "Lo que demanda el colectivo es ayuda económica, y justamente lo entiendo y acompaño porque al no tener una inserción laboral como cualquier otra persona, terminamos trabajando en la calle, somos agentes de trata, de redes de acciones. Yo siempre pregunto a la sociedad lo siguiente: ¿alguna vez nos ponemos a pensar en por qué terminamos trabajando en la calle? Hay dos factores fundamentales como respuesta. El primero es que si hay consumo, hay demanda y el segundo es que nunca pudimos conciliar a la diversidad sexual como dentro de la sociedad. Entonces hoy que lo estamos impulsando, se hace visible y al hacerse visible, genera un cambio que produce miedo pero cuando logremos entender que hablamos básicamente de derechos humanos estos debates ya no serán necesarios".