Este viernes se presentó en General Alvear el libro Memorias de Don Alberto, escrito por Alberto Escartín productor de frutas y reconocido empresario ya que junto a sus hermanos primero, y a sus hijos y sobrino en el presente llevan adelante el emprendimiento exportador de la familia, el galpón de empaque Frutas Escartín.
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Memorias de un agricultor: exquisito libro de Don Alberto Escartín
Don Alberto tiene mucho de la historia de Alvear y de Bowen, el distrito más grande del departamento y el más productivo, guardado en la memoria. Las páginas de su libro son una invitación a rememorar el Alvear antiguo con sus costumbres, los aromas típicos de su cocina y el color de la vida de antaño.
Don Alberto Escartín y su esposa Teresa, apoyo ines.timable a lo largo de su vida. "Sin ella no hubiese sido nada", dijo. Foto: Rafael Rufay
El pan que horneaba su madre, que comenzaba desde el día anterior a preparar la masa madre y dejaba todo preparado para que bien temprano sus hijos tuviesen pan y tortitas calientes; el recuerdo de su padre Pedro que "calefaccionaba" el carro familiar levantándose muchísimo antes del primer rayo de sol para encender la cocina económica, calentar la leche y allí mismo calentaba además un ladrillón de adobe. Ese ladrillón era cubierto por arpillera y puesto en el piso del sulky, y de ese modo, los más pequeños apoyaban sus pies en esa calidez lo cual, seguramente, hacía más fácil no sólo llegar a la escuela... sino transitar los crudos inviernos de aquella época.
Alberto y Teresa junto a Jani Molero, Ernesto Sanz, Alfredo Aciar y Daniel Nieto. Foto: Rafael Rufay.
Alberto Escartín estuvo rodeado de sus afectos -su esposa, Teresa; y sus hijos Beto, Claudia y Luis- además de sus nietos y amigos que guarda desde la infancia y que le dedicaron sentidos homenajes. Empresarios, industriales, periodistas y también autoridades se hicieron presentes en la presentación del libro de Don Alberto: el intendente de General Alvear, Walther Marcolini, resaltó la hombría de bien del autor al dedicarle unas palabras; lo mismo hizo Ernesto Sanz, dirigente y referente político de la UCR, quien llegó desde Buenos Aires para estar junto a "su amigo Alberto" en tal especial momento.
El intendente Walther Marcolini subió al escenario a abrazar, personalmente, a Escartín quien lleva 80 años trabajando la tierra.
"En 1976 estaba desorillando surcos, y cada 6 o 7 surcos me paraba a la sombra de los membrillos -en la cabecera de la hilera- para descansar un rato. Un día de esos, no sé bien qué o cómo ocurrió, me encontré pensando que para qué me mataba desorillando si luego no teníamos a quién venderle la fruta. Y fue así, en ese lugar, que imaginé levantar un galpón de empaque y dedicarnos a cerrar el círculo de la comercialización. Mi hermano Pedro y Valentín me apoyaron en la iniciativa. Así nació Frutas Escartín", cuenta, por momentos emocionado, Don Alberto.
Con los años fueron añadiendo tecnología y, a medida que los mayores se iban (primero los dejó Pedro, y luego Valentín) las nuevas generaciones fueron aprendiendo, dividiendo y especializándose en el trabajo, y siguiendo la empresa familiar.
"Fui un poco de todo, pero sobre todo un Quijote. Un Quijote que muchas veces salí a pelear contra los molinos de viento", dice finalmente el autor, octogenario, en la única frase que se lo escucha hablar sobre él mismo y calificarse, de algún modo, ante este sueño cumplido. El de narrar el sinnúmero de anécdotas que entre él, sus hermanos y sus padres fueron tejiendo a lo largo de una infancia en el agro, y toda una vida en Alvear.