Durante más de 8 horas, la monja Kosaka Kumiko, señalada por los abusos sexuales en el instituto Antonio Próvolo, declaró en la fiscalía y negó una vinculación con los hechos denunciados.
Durante más de 8 horas, la monja Kosaka Kumiko, señalada por los abusos sexuales en el instituto Antonio Próvolo, declaró en la fiscalía y negó una vinculación con los hechos denunciados.
La religiosa aseguró ser "inocente", destacó "desconocer el motivo de las denuncias" y lanzó que "para ella hay intereses económicos en la causa".
Kumiko fue imputada este mediodía por "comisión por omisión" en dos abusos sexuales, uno con acceso carnal y el restante gravemente ultrajante, agravado por ser encargado de la guarda y por ser cometido contra un menor de 18 años, aprovechándose de la situación preexistente.
Tras ese acto, hizo uso de su derecho de declarar aunque aclaró que sólo aceptaría preguntas de la defensa y fiscalía, negándose a responder las inquietudes de la querella.
En base a esto, durante toda la tarde la monja negó su participación en cada uno de los hechos por los cuales se la acusa y rechazó cualquier tipo de maltrato que pudiera haber existido en el instituto, tanto de ella como de los otros imputados en la causa.
No obstante, su abogado defensor, Carlos Varela Álvarez, anticipó que el próximo martes se realizará una ampliación de declaración indagatoria. En esa medida respondería las preguntas de los abogados querellantes.
Tras la declaración, el fiscal Flavio D'Amore, subrogando a Gustavo Stroppiana, ordenó el traslado de la sospechosa a la cárcel de mujeres de Agua de las Avispas.
Allí permanecerá por los próximos días hasta que la justicia defina un pedido de prisión domiciliaria que solicitó la defensa.
Se cree que la fiscalía rechazará este pedido, por lo que será un juez de garantías quien defina si la monja continúa o no en la cárcel.
Kumiko se entregó a la Justicia el martes, presentándose en una comisaría de San Martín, provincia de Buenos Aires.
Este jueves llegó a la provincia y automáticamente fue notificada de su acusación. De esta forma se transformó en la sexta persona imputada en la causa que investiga abusos sexuales a niños hipoacúsicos, dentro del instituto religioso.
Los testigos señalan que Kumiko era quien "entregaba" a las víctimas y que además, luego "encubría" los vejámenes, colocándoles pañales a los menores para que no se notaran los sangrados que provocaban los abusos.
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