La Justicia estableció que una mujer de 39 años que había sido hallada muerta en su casa de Rodeo de la Cruz, Guaymallén, no había fallecido por causas naturales tal como se pensaba en un primer momento, sino que había sido brutalmente asesinada.
La Justicia estableció que una mujer de 39 años que había sido hallada muerta en su casa de Rodeo de la Cruz, Guaymallén, no había fallecido por causas naturales tal como se pensaba en un primer momento, sino que había sido brutalmente asesinada.
Se trata del caso de Cecilia Cortéz, una madre de 39 años que fue encontrada sin vida el 29 de agosto en su casa de calle Tacuarí al 9.040 de esta localidad, y cuya necropsia estableció, recién un mes después del hecho, que la mujer fue "asfixiada por estrangulamiento manual".
El informe de los peritos, que llegó a manos del fiscal Juan Carlos Alessandra, sorprendió a todos en el ámbito judicial.

El acusado, detenido en San Felipe. Está imputado por femicidio, coacciones y robo agravado.
Es que los propios familiares de la víctima creían que había fallecido por causas naturales -posiblemente por excesiva ingesta de medicamentos- pero no: Cecilia tenía hematomas en la frente, oreja y otras partes del cuerpo.
A partir de allí, Alessandra inició una investigación bajo un estricto secreto de sumario para no alertar a posibles sospechosos. Y en ese sentido, las dos hijas de la víctima fueron clave en la causa.
Ratificaron que su madre era blanco de múltiples maltratos por parte de su pareja, Celso Leonardo Ibarra (40), un sujeto conocido por la Justicia al estar involucrado en varios robos y otros delitos.
El relato de las jóvenes fue estremecedor. Contaron que el hombre tomaba del cuello a su madre y la "levantaba hasta que ella estaba a punto de desmayarse". O bien explicaron que "golpeaba su cabeza contra la pared".
Esto destapó el verdadero martirio que vivía la familia con este sujeto. Una de las hijas, de 19 años, contó que meses atrás ella vio cuando golpeaba a su madre e intentó defenderla.
Lejos de controlar al sujeto, fue agredida también y amenazada. "Si me denuncias, te dejo a tu madre en silla de ruedas", exclamó el agresor en esa ocasión mientras la apuntaba con un arma, tal como consta en la causa penal.
La investigación para imputar al sospechoso

El fiscal Juan Carlos Alessandra, clave para esclarecer la muerte de la mujer.
Con estos relatos, Alessandra inició una pesquisa para reunir pruebas que comprometieran a Ibarra. Los tipos de agresiones que relataron las hijas coincidieron con las lesiones descriptas en la necropsia.
Casi al mismo tiempo, se confirmó que este individuo ya estaba detenido.
El sospechoso había sido capturado el 7 de setiembre tras un violento asalto en Jocolí, cuando junto a otros tres delincuentes atacaron a una familia, para robarle 6 mil pesos y una camioneta Eco Sport, entre otros objetos.
Ibarra tenía una condena pendiente, por lo que inmediatamente quedó preso en San Felipe. Incluso, su otra hija, de 14 años, lo mandó al frente.
"Mi papá se dedica a robar. Duerme todo el día y de noche sale a robar", explicó al declarar en el expediente, para luego confirmar que el arma con la que amenazaba a su familia era la misma que utilizaba para robar.
Con todos estos datos, el fiscal decidió acumular la causa del asalto -la investigaba la Unidad Fiscal de Las Heras-Lavalle- e imputar al sospechoso.
Lo acusó de "femicidio, coacciones (por la víctima fatal), coacciones agravadas por el uso de arma (por las amenazas a la hija) y robo agravado por el uso de arma y en poblado y en banda".
Esta semana se realizó la audiencia de prisión preventiva y el lunes, en horas de la mañana, la jueza de Garantías, Patricia Alonso, dará el veredicto. Se cree que dictará la preventiva, por lo que el sujeto seguirá preso hasta la realización del juicio.
Mientras, tristemente la provincia sumó una víctima más de femicidio en lo que va del año. Cortéz, una mujer de 39 años y madre de dos hijas, es la décimo séptima mujer asesinada en contexto de violencia de género.

