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Inflación, salarios, dólar y Brasil, el eje de la preocupación empresaria

Los hombres de negocios trazan un panorama no del todo favorable para el año que recién comienza.
Por Sección Economía

Que la economía en 2012 profundizará el proceso de desaceleración ya percibido en el último trimestre del año pasado está descontado por los empresarios. Pero las definiciones de política que adopte el Gobierno respecto de algunas variables clave de la economía impulsarían la balanza para uno u otro lado. Inflación, tipo de cambio, paritarias y crisis mundial lideran el ranking de inquietudes de los hombres de negocios para el primer año de la nueva gestión de Cristina Fernández al frente de la presidencia, pero las expectativas no son del todo favorables.

“Desde siempre me preocupa la inflación, pero no lo veo resolviéndose por milagro”, disparó el titular de Fiat, Cristiano Rattazzi, instalado en Punta del Este para festejar el fin de año. La reafirmación de Guillermo Moreno al frente de la secretaría de Comercio Interior y el nombramiento de su delfín, Beatriz Paglieri, en la nueva área de Comercio Exterior redujeron las expectativas de los empresarios sobre un plan serio para controlar el alza de precios. Las proyecciones para este año oscilan, según la consultora, entre 20 y 25%, por lo que los reclamos de los gremios para negociar aumentos salariales se ubican en un piso de 25%.

Los sueldos representan un componente importante en los costos de muchos sectores de la economía, y si las subas alcanzan esos valores, habrá traslado a precios, dicen a coro los directivos de las compañías. Excepto que la crisis europea golpee más de lo esperado a la Argentina y el consumo sea el que le ponga un tope a la inflación.

Desde la Asociación Empresaria Argentina (AEA), su titular, Jaime Campos, trasmitió preocupación al respecto, al señalar que frente a la crisis mundial, “es fundamental que todos los sectores políticos y sociales profundicen la búsqueda de consensos” y que eso será “particularmente importante en lo que tiene que ver con la política de ingresos, ya que todos los países del mundo están redoblando esfuerzos para intensificar la competitividad de sus economías”. Y afirmó: “Para nosotros es clave que Brasil siga creciendo y sea afectado lo menos posible por la menor demanda mundial”.

Rattazzi fue claro al plantear que con todas las otras variables paradas, no se puede dar un aumento salarial como el que se está planteando. “Si el dólar sigue igual, sería dar un aumento de 18% o 20% en dólares. La economía tendría algunas tensiones”, sostuvo. El empresario afirmó que lo que ocurra en Brasil es de gran importancia para la industria. “Si dejara de devaluar su moneda, estaríamos más tranquilos”, expresó.

Sin ánimo de generar malestar con el Gobierno, el presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, reiteró el llamado a “mejorar la competitividad”, que se logra retocando no sólo el tipo de cambio nominal, sino trabajando sobre los costos, la política tributaria, energética, de infraestructura.

De Mendiguren manifestó preocupación por las paritarias -más en un escenario de ruptura total entre el Gobierno y el líder cegetista, Hugo Moyano- y consideró que “cuando hay una negociación que está por encima de lo que se puede pagar, cuando la puja distributiva no tiene un marco, termina afectando la competitividad”.

En tanto, desde la Cámara Argentina de Comercio (CAC), su presidente, Carlos de la Vega, expresó su inquietud por el impacto que tendrá la crisis externa en el país. Para el directivo, la desaceleración de la actividad en Brasil no sólo reducirá la demanda por los productos argentinos, sino que también producirá intentos de empresarios brasileños por colocar más productos en la Argentina.

Por su parte, para el titular de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santistéban, es preocupante lo que ocurra con la inflación y su relación con el tipo de cambio, “variables que todavía están desajustadas”. Cómo se manejará el comercio exterior, y puntualmente las importaciones -a partir de los recientes cambios- es otro de los ejes de incertidumbre y preocupación.

La fortaleza de la soja permitirá mantener un saldo positivo en la balanza comercial que, para el Gobierno, llegará a los u$s8.500 millones, gracias a una política de mayores restricciones a las importaciones. La mayoría de los consultores privados coincide con esa proyección. Sin embargo, el Ieral de la Fundación Mediterránea alertó que el superávit podría caer a la mitad y bordear los u$s5.000 millones.

Ieral estima para la campaña agrícola una reducción en el flujo de divisas asociadas a la exportación de granos y derivados de u$s2.700 millones, un 8% menos. A contramano, el Ministerio de Agricultura previó una cosecha total de 110 millones de toneladas de granos y oleaginosas, que superaría en 7 millones a la campaña pasada.

Industria:

La actividad manufacturera moderará su expansión. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA, la industria crecerá 4% en 2012. La desaceleración del sector automotriz será clave. Abeceb.com, que sigue de cerca lo que ocurre con los rodados, espera un crecimiento del 8,8%, importante pero sensiblemente inferior al de 2012 (16%).

La Asociación de Concesionarios (Acara), que suele ponerse objetivos importantes, estimó que su actividad crecerá 5% este año: la meta es vender 900.000 vehículos. Las terminales, en tanto, miran de reojo lo que ocurre en Brasil. Que la potencia sudamericana acelere el ritmo es vital para una industria tan integrada con el país vecino.

Construcción:

La actividad, que es central para bajar el desempleo, el mes pasado, cuando creció apenas 2,8% interanual -con un acumulado a noviembre del 9,3%-. Abeceb.com estimó una expansión del 5% para 2012, mientras que la Cámara Argentina de la Construcción se esperanza con mantener niveles de crecimiento similares a los del año que concluyó.

Consumo interno:

La mayoría de las consultoras prevé una desaceleración del consumo, por la suba de subsidios y la probable contención paritaria. “(La expansión) del consumo será más moderada, en línea con las paritarias y las jubilaciones. La suba de subsidios tendrá algún impacto sobre el ingreso disponible, la tasa de interés está más alta y el estímulo al crédito es más bajo”, razonó Dal Poggetto, directora del Estudio Bein. El REM marca una expansión proyectada de 4,2%.

De confirmarse, esa moderación estaría en línea con los niveles de inflación esperados. Las consultoras aguardan que el IPC no oficial sea similar al de 2011 o algo inferior, de entre 17,5% y 23,5%.

Fuente: El Cronista

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