Marco Antonio Caponi viene de hacer en televisión La Leona. La masividad de la pantalla chica también lo subió al éxito y la popularidad de tiras como Graduados, Vecinos en guerra o Valientes (por sólo nombrar algunos). Su paso por el teatro es menos conocido por estas tierras pero no por eso inexistente. En el 2014 el público local pudo verlo en la piel de Nico, el musical inspirado en el libro del escritor y periodista Osvaldo Bazán Y un día Nico se fue. Sucedió en el 2014, en la Nave Cultural junto a Tomás Fonzi y gran elenco. Es mendocino, de Maipú. Y su trascendencia a nivel nacional le ha valido reconocimientos en su localidad de nacimiento. Uno de ellos, el de ser padrino artístico del Teatro Imperial.
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En la soledad de los campos : luces y sombras de una contienda existencial
Foto: Axel Lloret.
Este viernes el actor tuvo otro acercamiento con la escena cultural de su provincia. Trajo al Le Parc la obra En la soledad de los campos de algodón del dramaturgo Bernard-Marie Koltès que protagoniza junto a Nicolás García. Su colega también viene de realizar en papel en la novela que tuvo de protagonista a Nancy Dupláa. Ahí se conocieron y forjaron una amistad.
García nació en Paraguay. Es actor de teatro, cine y televisión. En su país goza de reconocimiento desde hace tiempo, pero para el televidente argentino su personaje en La Leona (el diseñador gay de la fábrica textil y amigo confidente de María) trajo el aire de un rostro nuevo. Aunque vale aclarar que para quienes consumen contenidos por Internet García ya había llamado la atención en series como Por ahora y Jorge impulsadas por la inquieta Malena Pichot.
Punto de encuentro entonces para estos dos actores que nacidos fuera de la furia de la capital porteña vienen desde hace tiempo ganándose un espacio allí con diferentes proyectos y búsquedas de crecimiento. La obra que los une actualmente en las tablas y que presentaron en Mendoza es una gran elección, pero al mismo tiempo un desafío arriesgado. En este sentido la dupla encara la puesta con un respeto por el extraordinario texto de Koltès, pero no le alcanza para transmitir toda la riqueza que contiene.
Si en el universo del arte muchas veces se dice que menos es más, acá el menos resulta ser menos. Con dirección de Jorge Vitti (la traducción y la adaptación de la dramaturgia fueron realizadas por Alfredo Alcón) la pareja de actores plantea de la pieza una versión despojada. La intención es dejar al desnudo el texto en su complejidad y belleza y para lograr lo propuesto se ha prescindido de cualquier contribución escenográfica. Sin ambientación ni aporte lumínico la obra se sostiene sólo en un contrapunto espacial que los enfrenta a ambos como espejo, como opuestos. Vestidos de negro, descalzos y la corporalidad como única arma de expresión para trasmitir lo discursivo.
Marco Antonio Caponi y Nicolás García presentaron la obra en la Sala Circular del espacio Le Parc. Foto: Axel Lloret.
Viéndolo así resulta interesante, teniendo en cuenta que lo que se tiene por contar se revela desde el inicio como lo verdaderamente valioso. Hay una lucha verbal. Una contienda existencialista entre un dealer y un cliente que en el medio de la noche se debaten a duelo a través de la palabra y, que los actores, dejan al desnudo con la intención de potenciar lo discursivo.
En este cruce dialéctico donde el recurso interpretativo del actor como única arma de comunicación- es donde debería lucirse, no logra el objetivo. El texto los termina sobrepasando. Se genera entre ellos una relación dispar de energías. García es más elocuente. Asume su rol de vendedor con mayor convencimiento y carácter. Caponi, por el contrario, se percibe a veces desganado, se lo nota incómodo con su cuerpo cuando el poder de acción recae en su compañero y por momentos habla casi susurrando, haciendo imposible la comprensión sobre todo para los que no tuvieron la suerte de estar acomodados cerca del escenario circular (en un principio la puesta iba a realizarse en la Sala Roja). Teniendo en cuenta que se trata de un texto denso al que no resulta sencillo seguirle el ritmo. Y teniendo en cuenta además que se trata de teatro, en donde la premisa es hacer llegar lo propuesto a cada rincón de la sala. Con esta dinámica, se generan en el cuadrilátero imaginario en el que se produce el combate filosófico situaciones interesantes entre ellos, pero no son suficientes.
A pedido del público la puesta tuvo una segunda función el domingo. Foto: Axel Lloret.
Dejando de lado estas consideraciones y que quedarán a valoración de cada espectador, la obra termina seduciendo igual por el contenido de la dramaturgia que escribió el autor y director teatral francés.
Foto: Axel Lloret.
En la soledad de los campos de algodón es un viaje que dispara fotos en un sinfín de direcciones de sentido. La humildad y el orgullo. La seducción y el deseo de poseer algo que otro puede proporcionarme. El día, la noche. Lo ilegal y lo que corre por carriles institucionalizados. La satisfacción, la vulnerabilidad de quien se siente amenazado ante lo desconocido, las relaciones de poder que cambian constantemente. El que oferta y el que demanda. El cruce de caminos. La complejidad de las relaciones humanas. Todo esto se pone en juego en un intercambio oral en donde parece debatirse la vida y la muerte.
A la versión de la pieza montada por Caponi y García no le faltó en su presentación local el componente emotivo una vez que finalizó. El recinto agotó localidades y el actor mendocino recibió calurosos aplausos de reconocimiento por parte de un público que le recibió como en casa. El 5 de agosto la estrenará en el teatro de la Cooperación en Buenos Aires.