Después de años de mayor carga impositiva por el no ajuste por inflación, la presión fiscal sobre el ingreso de las familias asalariadas comenzó a bajar, según un estudio del IARAF.
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Inédito: Baja la presión fiscal sobre los salarios
Los últimos quince años se han caracterizado en Argentina por un constante incremento de la presión tributaria que deben afrontar empresas y particulares, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. En lo que respecta a los impuestos nacionales esta situación se originó principalmente en la falta de actualización de los parámetros de cálculo de los impuestos (habiéndose profundizado en consecuencia en el último lustro como resultante de la aceleración del proceso inflacionario), mientras que a nivel de gobiernos provinciales se verificó un constante crecimiento en las alícuotas de sus dos principales impuestos, ingresos brutos y contribución sobre la actividad comercial.
Por el contrario, en el año 2016 se estaría comenzando a vislumbrar un cambio en esta tendencia apreciándose una reducción en la presión tributaria, producto de reformas aplicadas en los tributos del orden nacional de gobierno, y particularmente en el impuesto a las Ganancias, advierte el IARAF.
En los resultados obtenidos para el año en curso se advierte que, por primera vez en los últimos años se produce una caída en el índice de presión impositiva, fruto principalmente del importante ajuste de mínimos y deducciones en el impuesto a las Ganancias de personas físicas en relación de dependencia dispuesta por el Gobierno nacional.
El concepto de presión tributaria formal, que surge de analizar la normativa tributaria y considerar las principales características tributarias legales de los impuestos más representativos en los tres niveles de gobierno (Nación, provincias y municipios), y cuantificar lo que debería pagar un contribuyente tipo, explican desde el IARAF.
El cambio en las deducciones personales computables para el cálculo del Impuesto a las Ganancias de personas físicas, si bien no retrotrajo la presión tributaria de este impuesto a niveles históricos (fruto de que no se han modificado los tramos de la escala), permite advertir un cambio de tendencia ya que luego de muchos años este tributo muestra una reducción de su impacto relativo sobre los ingresos de los asalariados.
De los resultados obtenidos, se aprecia que la carga tributaria formal integral durante el 2016 se ubicaría entre el 47,5% y el 57,9% del ingreso total (incluyendo contribuciones patronales) de una familia, dependiendo de los tramos de ingresos considerados.
El estudio del IARAF toma cuatro casos testigo de ingresos por grupo familiar al 2016, desde $16.085 por mes a $34.854, $51.813 y $78.623, como segundo, tercero y cuarto respectivamente.
El primer caso, para el cual la carga asciende a un 47,5%, corresponde a quienes hoy no pagan impuesto a las Ganancias, mientras que en los tres casos restantes, que sí tributan este impuesto su incidencia evidentemente es mayor a mayor tramo de ingreso considerado.
Según los resultados obtenidos, un trabajador asalariado formal en Argentina debería trabajar en 2016 entre unos 173 y 211 días para cumplir con las obligaciones tributarias de los tres niveles de gobierno.
Se observa para el año 2016 una importante reducción en la cantidad de días necesarios para pagar impuestos para los tres estratos más elevados, de hasta 20 días menos, que los verificados en la medición del año anterior, reducción que obedece a la importante actualización de los mínimos no imponibles en el impuesto a las ganancias que afecta a empleados en relación de dependencia.
-¿Se necesita una reforma integral impositiva a nivel país?