Angustia es la que siente el laburante que ve que su trabajo se achica, o que debe dejar de comprar alimentos para pagar la luz y el gas. Lo que tuvieron nuestros próceres fue orgullo de dar la batalla por la Independencia de nuestra Patria.
Angustia es la que siente el laburante que ve que su trabajo se achica, o que debe dejar de comprar alimentos para pagar la luz y el gas. Lo que tuvieron nuestros próceres fue orgullo de dar la batalla por la Independencia de nuestra Patria.
Estas líneas se escriben el mismo día que recordamos los 200 años de la declaración de nuestra Independencia, de esas incipientes regiones que unidas decidieron poner el primer ladrillo, el primer tramo del camino a la formación de una República, una República Grande, más abarcativa que las fronteras que se conocían y hoy conocemos.
La formación de esa incipiente República era más parecida a la Patria Grande, hoy desarticulada, que a la realidad chiquita que se impone hoy.
La soledad sin el acompañamiento de países hermanos y del mundo en los festejos de los 200 años de nuestra Independencia solo da tristeza. Hace apenas seis años atrás todos los mandatarios de la región, incluido el mismísimo Sebastián Piñera, estaban aquí, sumándose a premiers europeos y delegaciones de primer nivel, épocas en que decían estábamos aislados del mundo. Ahora queda claro que al único mundo que hemos entrado es al de la usura financiera y especulativa, al del negocio de la succión interminable de las materias primas, ese que no manejan los Estados, sino potentes CEOS globales que no perdieron tiempo en colocar a sus delegados locales en los puestos de gobierno.
Así y todo, el pueblo -los ciudadanos son sabios- reflexiona, festeja nuestra Patria, cada uno a su forma, a su manera, con sus cuitas e interrogantes. Pero es nuestra Patria la que nos contiene siempre, sin importar el lugar donde estemos parados en nuestros pensamientos ideológicos, culturales, económicos o sociales.
La unión en tiempo de este potente aniversario devaluado a propósito (piensa quien esto escribe) con el famoso segundo semestre, motivó mil palabras y reflexiones: entre ellas es común escuchar que en los meses que vienen el Gobierno pondrá en marcha su plan.
Discursos, declaraciones, pero sobre todo medidas, contradicen sin más tal ingenua idea. El Gobierno de Mauricio Macri ya aplicó su plan al 100 por ciento, solo queda el proceso de perfeccionamiento y concreción del mismo.
El proyecto de cambio de matriz económica, para volver a ser un simple proveedor de materias primas al mundo con importación masiva de valor agregado, ya está en marcha desde el primer día acompañado de toda la serie de medidas necesarias para el empequeñecimiento de los aparatos productivos.
Desde el primer día devaluación, quita de retenciones, apertura casi indiscriminada de importaciones, proyecto de destrucción de alianzas aduaneras como la del Mercosur, consolidan un modelo en el cual no ha habido un solo retroceso. El Presidente fue claro: debemos acostumbrarnos a consumir la menor energía posible, eso incluye exorbitantes costos de la misma para la producción que hacen inviable cualquier proyecto ante la competencia internacional. Cada hora de trabajo menos que consigue un gremio la pagamos todos remató el mandatario para que quede más que claro que el discurso del trabajo de calidad fue un slogan de campaña y nada más.
Mayo contra mayo la importación aumentó un 44% interanual (según el INDEC) mostrando claramente la apertura de fronteras a todo tipo de productos con mínimos reparos, a su vez la exportación industrial argentina al mundo disminuyó 11,3 % en volumen, profundizando la crisis comenzada hace dos años con la debacle de la economía brasileña y que ahora encontrará un nuevo capítulo en el Brexit europeo.
Este es el plan de gobierno -nadie debería tener dudas de ello- todas las medidas tomadas por él van en esa dirección, ¿qué podría hacer pensar que la idea es distinta? El mensaje de trabajo de calidad es tan falso como moneda de 100 dólares. Un ingeniero que aporte su conocimiento a los tantos proyectos en riesgo (si es que ya no cerraron) a partir de las fronteras abiertas ¿dónde encontrará un nuevo empleo similar en salario o calidad? El propio Gobierno en una de las pocas cosas que plantea con sinceridad advierte que su apuesta es obra pública -con salarios a la baja- y servicios. Un modelo muy conocido en la Argentina más o menos reciente de los 70 y los 90. Valor agregado, tecnología desarrollada se adquiere a países centrales, o sea: el primer eslabón de la cadena lo ponemos nosotros, desarrollo e industrialización se pone afuera para volver empacadito y listo para el consumo.
El modelo aplicado sin concesiones desde el primer día, incluso pone en rojo a sectores ligados al propio complejo agro exportador. La crisis de los productores porcinos y avícolas por la disparada del precio del maíz en el mercado interno a partir de la quita de retenciones y la entrada de carne de cerdo entre otros ya es un hecho.
Desde principios de año Argentina importó más de 600 toneladas de cortes de cerdo danés cuya producción está fuertemente subvencionada y con precios muy bajos a partir del cierre de fronteras que realizó Rusia a la producción de la CE. Pero como además este gobierno no da puntada sin hilo y hace todo lo posible para diferenciarse del corrupto gobierno anterior, el principal importador de este volumen de carne de cerdo que entró en apenas cinco meses es la cadena de supermercados La Anónima cuyo titular es Federico Braun -casualidades de la vida- el tío del Secretario de Comercio de la Nación, Miguel Braun.
La competitividad de los productos de las economías regionales está en niveles ya peores a los de los últimos meses del gobierno anterior, la devaluación fue consumida en apenas días por la inflación y la realidad de la economía internacional. La destrucción sostenida de los niveles de ingresos de los asalariados y la pérdida de fuentes de trabajo hace explotar el mercado interno, el cambio de hábitos de consumo ya es noticia y palpable en cualquier punto de venta. Cada vez es más notable cómo los consumidores se van segmentando entre la punta de la pirámide que aún tiene poder adquisitivo y el resto que va galgeando cada jornada.
Un informe de la CAME conocido en los últimos días advirtió una caída del 5,2 % de la actividad industrial (el INDEC admitió en mayo un 4,3%) y destacó más de 15 rubros, donde las importaciones ya están haciendo fuerte mella. El mismo informe -preservando los nombres- da ejemplo de rubros y localidades donde fábricas y producciones ya dejaron despidos y cierres.
Allí sí, en el que se queda sin laburo, en el que debe dejar de consumir alimentos o canjear comida por la posibilidad de pagar el gas o la luz hay angustia, verdadera angustia, y no el orgullo que tuvieron nuestros Padres de la Patria para dar la batalla política, militar y cultural por la Independencia de nuestras tierras.
