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Cultura y ajuste en Mendoza: cómo impactará la suba de costos y recortes

Sitio Andino habló con diferentes hacedores culturales para saber de qué manera afronta el sector el aumento de tarifas. La suba en los costos y la concurrencia a las salas.
Por Eugenia Cano

La postal de la mítica Av. Corrientes el pasado mes de mayo con las marquesinas apagadas de los teatros porteños será recordada por un largo tiempo. La acción fue en protesta a las medidas de ajuste económico que ha puesto en marcha el Gobierno Nacional y el aumento en las tarifas de electricidad, gas y agua, que colocan en una situación de riesgo a productores privados, artistas y salas independientes que ven peligrar su fuente de trabajo.

En Mendoza la situación también tiene su correlato y Sitio Andino ha consultado a diferentes hacedores culturales para ver cómo afronta el sector, el complicado momento.

Las declaraciones coinciden: los costos han aumentado significativamente para producir, mantener y alquilar salas y, esos números, no se pueden trasladar al precio de las entradas porque el efecto que provocaría sería devastador. La gente ha sufrido una pérdida importante en su poder adquisitivo por lo que se percibe, en algunos casos más en otros menos, una disminución en la convocatoria a los espectáculos. Además, para adecuarse al nuevo panorama, se pone a prueba la creatividad generando estrategias y alternativas que posibiliten que el negocio del entretenimiento, la cultura y su acceso, siga en pie.

El productor teatral Luis Pérez Galeone de “Grupo Tres Producciones”, quien ha sido responsable de traer a la provincia éxitos nacionales como “Toc Toc” o “Parque Lezama”, agotando múltiples funciones, explica que en el caso de ellos la rentabilidad les ha bajado al máximo a comparación del año pasado y el motivo se debe el aumento de todos los costos fijos.

“Depende de cada evento, pero por ejemplo, los traslados de los actores, el montaje y construcción de la escenografía todo ha aumentado entre un 40% y 50%” y la entrada la habremos aumentado en un 20% en relación al año pasado”. Hoy una obra puede salir entre 300 y 450 pesos.

“Acá en Mendoza las salas son todas oficiales, excepto algunos lugares como el Arena Maipú o algún salón de hotel y todos los alquileres de las salas han aumentado en función de los costos que tiene cada uno. A nosotros se nos ha producido un desfasaje entre las entradas que es nuestro único ingreso porque hay muy pocos sponsors, no se pueden obtener ingresos por otros lados, los costos han subido en una proporción distinta”, explica.

Asimismo, Pérez Galeone confirma que en este primer semestre ha podido poner en escena menos cantidad de propuestas que en el mismo periodo del 2015 y estima que ha tenido una baja en la concurrencia a las salas entre un 10% y 20%.

Como integrante de la Asociación de Empresarios Teatrales cuenta que hay preocupación en el sector y que se están llevando a cabo reuniones con el Ministerio de Cultura de la Nación para generar acciones de contención. En este sentido, señala que la problemática se visualiza más en Buenos Aires que en el interior del país. “Ha habido una baja sobre todo en Buenos Aires más que en el interior, fíjate vos. Lo que pasa es que en el interior siempre está más ávido de cosas que no ve normalmente, en Buenos Aires la gente los tiene siempre a mano”.

Salas independientes y producciones locales: los agentes culturales más vulnerables

Prácticamente casi todos los espacios culturales de la provincia dependen del estado provincial o de las administraciones municipales.

Las salas con menores localidades que se sostienen de forma independiente, como el caso del Teatro Cajamarca, la Enkosala Gladys Ravalle, El Taller, la sala Lita Tancredi o el Teatro Selectro -por nombrar algunos espacios- y los artistas que generan sus propias producciones, son los más vulnerables ante la situación económica que se atraviesa.

El actor Guillermo Olearte, quien también es gerente del Teatro Selectro cuenta que en el caso de la sala que gestiona junto a Romina Cano no han notado una merma en el público que asiste a ver las obras, pero que en función de los aumentos fijos–de un 350% de diciembre a esta parte-, no les dan los costos, teniendo en cuenta además que han decidido sostener una entrada de 120 pesos. “Yo tendría que cobrar una entrada para equiparar costos a 360 pesos. Lo cual es imposible”, asegura. Y si bien por el momento no están yendo a pérdida, declara que el ajuste que están realizando para mantener el espacio abierto es grande.

El artista y gestor cultural además comenta que la situación se charla mucho en el movimiento teatral, sobre todo con las personas que asumen la producción de un espectáculo. “Por ejemplo un escenógrafo que le ha triplicado los costos de maderas, de goma de pegar, de Fortex, se ha triplicado los costos de todo y ese escenógrafo no puede triplicar el precio de su trabajo porque no se lo paga nadie. Entonces “yo dramaturgo” decido hacer una escenografía minimalista y no una escenografía que atraiga al público ¿Me seguís? Es un círculo que no es virtuoso”, argumenta.

“Nosotros estamos trabajando muy bien con la gente, con los teatreros, con los artistas, pero no todos estamos a la ganancia que deberíamos, que nos mereceríamos. Por ejemplo, la obra “Lago Rojo”, que ahora se presenta en el Selectro ha tenido una inversión de 60 mil pesos, entonces ¿qué productor se va animar a poner hoy 60 mil pesos en una producción cuando las reglas del juego son tan variables en la macroeconomía?”.

Actualmente el Teatro Selectro tiene en cartel la obras mendocinas: “Lago Rojo” y “Love Funcking Drag Queen”. Mientras que para las vacaciones de invierno pondrá en escena la superproducción “Las mil noches y una noche”. A partir del 14 de julio con doble función de jueves a domingo.  

Sobre si hay apoyo por parte del Instituto Nacional del Teatro menciona: “Sé que del Instituto hay un montón de cosas que se están haciendo y gestionando, pero por ejemplo, nosotros con el Teatro Selectro quedamos en un terreno medio raro en donde somos una sala independiente pero a la vez tenemos 415 butacas y el INT considera salas independientes hasta 300 butacas. Entonces ahí estoy yo, que no soy un gran productor, pero tampoco soy independiente. Lo cual no quita que el instituto se halla portado muy bien cada vez que nosotros hemos ido a ellos. A ver, no el Instituto, la gente de acá del Instituto, la delegación Mendoza: Marcelo Lacerna, Emiliano Pecorelli, la gente de Mendoza. Sí hay contención, pero lo del INT está dentro de una normativa a la que debe ajustarse entonces muchas veces volvemos a lo de siempre que estamos a merced de las voluntades y no de un marco legal que nos contenga”.

Otro caso es el de la sala Lita Tancredi (con sede en Montecaseros 1177 de Ciudad) que tiene capacidad para 120 personas. Allí las cosas se impulsaron siempre a pulmón pero hoy la realidad se presenta aún más complicada con el aumento de las tarifas. Al respecto Flavio Villalobos, al frente del espacio, explica cómo se las rebuscan para seguir generando cultura:

“Con el aumento de las tarifas estamos bastante apretados, ya antes era complicado, hoy nos vemos en situaciones como estar prendiendo sólo las luces necesarias y con el gas apretamos bastante. Dependemos muchísimo nosotros de los talleres que se dictan en el lugar. Ya el ingreso por las funciones ni lo tenemos en cuenta”.

LAS PROPUESTAS DE LA SALA LITA TANCREDI. En estos momento se está presentando la obra “Cuando te mueras del todo” del elenco ACME. Durante el receso invernal el elenco Tancredi tendrá dos infantiles: “Los dragones también cuentan” y “El fantasma de la plaza”, en tanto que el 23 de julio tendrá función aniversario de la puesta “Freakshow”.  

Al mismo tiempo, ha bajado a la mitad la afluencia de público en comparación del año pasado. “A nosotros nos afecta más quizás porque las obras que se presentan en nuestra sala son netamente independientes”.

Ante el futuro que se avizora poco prometedor para estos pequeños espacios artísticos, Villalobos confiesa que el miedo del cierre siempre está. “Es muy posible, ya lo venimos viendo hace tiempo y las que quedamos no nos sentimos intocables”.

El INT cuenta con un subsidio de sostenimiento de salas independientes adjudicatarias, como es el caso de la sala Lita Tancredi, pero según explica Villalobos este no se paga desde hace tiempo, desde antes del cambio de gobierno y menos ahora donde la frase que se repite es “no hay plata”.


La producción músical independiente: aguante y creatividad

En la música sucede algo similar al ámbito teatral. Gabriel Dona, de la productora “Rock City Live” y administrador del espacio ubicado en Mitre y Godoy Cruz de Ciudad por el que circulan bandas locales, nacionales e internacionales, cuenta sobre el impacto del ajuste en su actividad.

Hugo Lobos, uno de los artistas que se amolda a la situación. La última ves que tocó en Mendoza lo hizo con entrada gratuita. Foto: archivo Sitio Andino.

“Desde el lado de la producción hay un incremento en relación a los costos que teníamos el año pasado, pero el incremento va de la mano de la inflación. Hoy por hoy un micro de gira aumento entre un 25% y un 30% en relación a lo que vale la nafta, las ruedas y lo que vale todos los insumos para mantenerse. Ya de movida tenés eso. Quizás en el tema de sonido y luz y esas cosas un poco se mantuvo porque el dólar que tenemos está estable”.

En relación al mantenimiento del local, señala que los aumentos en los servicios de electricidad y agua han repercutido en todo, a excepción de la tasa municipal cuya tarifa se ha mantenido en los mismos valores. A esto hay que considerar que el lugar tiene una apertura de sala de cuatro eventos mínimos por semana y que el negocio funciona todo el día independientemente de que haya o no haya una fecha.

Respecto al valor de las entradas, Dona, explica que como productora independiente y por el público al que apuntan sus conciertos tienen que mantener un precio popular y generar estrategias de venta con cada fecha, con promociones y recitales gratuitos como el que brindó el líder de “Dancing Mood”, Hugo Lobo, el fin de semana pasado.

“Si hoy te ponés a pensar que el Indio Solari cobre 500 pesos la entrada no es tan alocado porque es más o menos la situación en la cual está el país. Hoy creo que una entrada de cualquier evento no tendría que bajar de 300, 350 pesos, pero si eso lo aplicás a una clase social que nosotros trabajamos la matás, no te vienen a ver más un show, entonces tenés que contemplarlo de alguna forma. Siempre tenés que dar la oportunidad, poniendo promociones”, indica.

“También hay otra realidad. Los padres antes tenían un presupuesto mensual por hijo para darle plata para ir a ver un concierto. Hoy plantado donde yo estoy te digo que de ese presupuesto, de dos conciertos se redujo a uno. Y como las posibilidades son muchas, porque hoy por hoy estamos viviendo un mercado con mucha competencia en base a conciertos, porque todos los shows que podés ver en Rosario o Bs As hoy los estás viendo en Mendoza y está buenísimo que eso pase. Por supuesto que a nosotros nos perjudica porque si tenés cinco conciertos no todos van a ir a ver el tuyo. Antes era distinto porque antes tirabas una fecha de rock y la próxima venía a los dos o tres meses, entonces no te perjudicaba la convocatoria. Como la oferta es bastante grande obviamente la demanda va a ser cada vez menor.

Los Gardelitos. Foto: archivo Sitio Andino. 

Dona rescata que existe una importante parte de la escena del rock – las bandas independientes que trabajan con su productora hace más de 5 años - que se están adaptando a la situación y opta por entradas accesibles en vez de querer salvarse en un evento. Es el caso de Los Gardelitos que en su último paso por el auditorio Bustelo cobró una entrada de 150 pesos y un alimento para donar a una causa solidaria.

La cabeza de la productora “Rock City Live” también resalta que hoy por hoy el sector privado corre con una ventaja que es la ausencia de conciertos financiados por el Estado como sucedía en la administración anterior y que eran el principal competidor. De todos modos, afirma estar de acuerdo con que el Gobierno de la posibilidad de acceso a la cultura.

“Intentamos de alguna forma amoldarnos a la situación que estamos viviendo. Una situación donde hay un poder adquisitivo menor por la inflación o lo que fuese, pero la realidad marca eso. Yo tengo que fe como sector privado que todo se va a acomodar en poco tiempo porque la verdad es una provincia que fue ganando el respeto a nivel nacional como una capital más del rock. Hay bandas puntuales que le va muy bien en Mendoza”.

La cultura impulsada desde el Estado provincial: menor gasto, más federalización

Presentación de la grilla de vacaciones de invierno. Foto: gentileza Secretaría de Cultura de Mendoza. 

En consonancia con las políticas provinciales y nacionales, la Secretaría de Cultura lleva adelante un plan de acción austero, pero con una gran cantidad de actividades. La concepción es llevar la cultura a cada rincón de Mendoza a través de lo que la gestión a cargo de Diego Gareca llama “los Distritos Culturales”.

Recitales de bandas locales, obras de teatro, entrega de libros y propuestas de variada índole se encuentran circulando por el territorio local desde esta mirada federal de la cultura. Actualmente el organismo lleva adelante los ciclos “Por las rutas del rock” y los "Fogones culturales”. Se vendrá con la misma impronta la agenda de vacaciones de invierno para disfrutar en familia a partir del 10 de julio con algunas actividades de entrada gratuita y otras a un precio general de 50 pesos.

Aún sin anuncio oficial de apertura después del problema del faltante de equipamiento técnico, el espacio cultural Julio Le Parc está funcionando y progresivamente ha comenzado a ofrecer una interesante grilla de espectáculos. Según las características del evento, los precios de acceso pueden ir desde los 50 a los 100 pesos promedio.


¿El aumento de tarifas influye en tu concurrencia a eventos culturales que antes disfrutabas?

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