Este martes no fue como cualquier otro. Con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, en las explanadas de varias municipalidades como la de Ciudad, Maipú y Guaymallén entre otras, se izó la bandera de la diversidad sexual. Este gesto simbólico no pasó desapercibido y abrió nuevamente el debate sobre tolerancia en la sociedad. Pero, ¿Cómo lo viven las personas que pertenecen al colectivo Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (LGBT)? ¿Estas acciones realmente realizan un aporte sobre este tema? ¿En qué puntos falta reforzar el trabajo en cuanto a inclusión?
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Día contra la Homofobia: "Son gestos simbólicos fundamentales"
"Creo que estos gestos simbólicos son fundamentales. Quizás en la práctica parecen inocuos pero son muy importantes en cuanto a la visualización. No tenemos que olvidar que el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió retirar la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, dejaron de vernos como unos desviados. A partir de eso, me parece que izar la bandera de la diversidad en la provincia de Mendoza, calificada muchas veces como conservadora, significa un apoyo institucional a la causa enorme y fundamental", señaló Federico Scolaro, de 25 años.
Federico, estudia Psicología y trabaja hace cuatro años en el Poder Judicial y, si bien, nunca recibió un ataque de discriminación contó que debió aplazar su adolescencia por el famoso "qué dirán", por cuidarse todo el tiempo de no incomodar a terceros, por temor a que sepan que también podía enamorarse y amar de otra forma que no es la señalada en el tradicional manual.
"Lo más difícil es decírselo a uno mismo, uno lo sabe pero lo niega sobre todo cuando se es joven y siente ciertos impulsos pero no los comprende hasta que les pone un nombre y empieza el camino de la aceptación. Nombrarse a uno mismo como tal es crucial. A los 16 años pude nombrarme homosexual y si bien lo sabía desde antes, recién a los 19 años pude comentárselo a mi familia a quienes sentía que les mentía por ocultarles esto. Cuando lo revelé, hubo un momento de tensión, no de rechazo, sino más bien de sorpresa. No se habló de eso durante tiempo hasta que finalmente cuando tenía 22 se naturalizó y se pudo charlar en familia. Incluso, se lo dije a mi hermana que tenía 9 años porque quería que supiera quién era su hermano y ahí te das cuenta de que los relatos construidos sobre familias tradicionales no son tan ciertos o no están tan arraigados como uno piensa", señaló Scolaro.
Una vez que los amigos y la familia lo supieron, hubo que comenzar a vivirlo nuevamente. Afortunadamente, Argentina fue vanguardista con sus leyes en materia de derechos igualitarios y el panorama comenzó a cambiar. Ahora, la gente que siempre supo que la homosexualidad existía- y existe- hace muchos años, debió verla. "Es importante para el colectivo la visualización, que sepan que estamos, que nos enamoramos, que amamos y que hacemos lo que toda pareja hace".
Otra opinión viene de la mano de Cristian Barrera (27), al igual que Federico nunca sufrió un ataque, por lo que hizo hincapié en el avance que ha hecho la sociedad en cuanto a la tolerancia. "Pienso en la cantidad de hombres y mujeres que debieron formar una pareja heterosexual para no ser condenados por sus familias o su entorno y sí creo que la sociedad ha avanzado mucho en ese sentido. Si bien estos gestos sirven, me gustaría pensar que no se quedaran ahí en una especie de campaña", señaló.
El joven que estudió Turismo y trabaja en un estudio jurídico resaltó que cuando decidió contar a su familia su realidad, los primeros en brindarle apoyo y contención fueron sus hermanos más chicos, "lo que indica que hay un cambio. Con mis papás no fue fácil, lo aceptaron pero tomó tiempo y trabajo, mis hermanos, por su parte, fueron los que lo aceptaron de inmediato y me ayudaron a revelarlo. Las nuevas generaciones ya tienen otra mirada sobre este tema y este tipo de gestos contribuyen con este nuevo pensamiento que aún falta reforzar en algunos sectores pero que ya está presente".
El avance es notorio y estos gestos suman. Sin embargo, en la visión de Federico y Cristian, aún falta trabajar en algo fundamental: la educación. Este ámbito y el del mensaje de algunas publicidades que exhiben siempre a familias heterosexuales, son aspectos en los que hay que poner la lupa.
"Las leyes fueron más rápido que la idiosincrasia, fueron legislaciones vanguardistas y eso es positivo. Sin embargo, tenemos que ponernos a la par, un chico de 12 años no puede ni debe sufrir más por ser gay, tiene que ser libre, vivir su adolescencia como cualquier otra persona, eso es algo que tenemos que hacer como sociedad: no dejar que estos chicos pospongan su vida por terceros", cerró Federico.