4 de noviembre de 2026
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Perdió su trabajo porque necesita tener sexo 10 veces al día

Tiene 29 años y se quedó sin amigos y sin trabajo por ser ninfómana. Sin embargo, conoció a un hombre que pudo satisfacer sus necesidades.

Por Sección Internacionales

Algunos podrían pensar que es una bendición, otros, que es una maldición. Lo cierto es que Sami Walton, de 29 años, perdió su trabajo y a sus amigos por su necesidad de tener sexo como mínimo 10 veces día.

Sami, vive en Berkshire, Reino Unido y comenzó a experimentar ciertos comportamientos que la llevaron a quedarse sin trabajo. Por ejemplo: llamaba a su jefe casi a diario para decirle que no iría a trabajar. Es que Walton solía viajar kilómetros y kilómetros con tal de tener sexo y a veces despertaba en casa de un desconocido al otro lado de la ciudad. Por esto, perdió su puesto y cayó en la cuenta de que estaba poniendo en peligro su vida.

Desesperada, intentaba que quienes estaban a su alrededor entendieran su adicción, algunos lo hicieron, como su jefe, que toleró sus ausencias en varias ocasiones hasta que se volvió insostenible seguir pagando por un trabajo que Sami no cumplía. Otros, le dieron la espalda.

Una historia que venía desde hace años

A los 20 y luego de cortar con un novio de varios años, algo en su sexualidad cambió. Empezó a sentir una ansiedad muy fuerte que la llevaba a mantener sexo casual con hombres y mujeres. A todas horas, en cualquier lugar.

“Algunas tardes no tenía nada que hacer y me iba a un bar, pedía una copa y me sentaba a esperar hasta que encontraba a alguien para llevármelo a la cama”, confesó en una entrevista al Sunday People.

Desde hacer el amor con extraños en los sitios más insólitos hasta amanecer lejos de su casa sin poder recordar la cara de su amante de pocas horas atrás. “Las cosas se me fueron de control completamente. Espanté a mis amigos porque todo lo que me importaba era el sexo. Tenía una lista de gente con la que me acostaba regularmente, los llamaba ‘amigos con beneficios’, pero también dormía con extraños. Sé que me expuse a situaciones de mucha peligrosidad porque me iba a casa con personas que no conocía en absoluto”.

Tratamientos inútiles

¿Cuánto sabemos acerca de la ninfomanía? En el Reino Unido funcionan 70 grupos por semana que tratan el tema de la adicción sexual. Dicen las encuestas que los casos en mujeres están aumentando en los últimos años. Y fue en uno de estos grupos en donde Sami encontró contención y respeto por lo que le sucedía. Previo a esto, las visitas a médicos, counselors y psiquiatras no dieron resultados muy notorios. Tampoco los ansiolíticos. Ningún novio resistía ese ritmo, hasta que apareció James.

Sami y James

Dios te salve James

“Ninguno de mis novios anteriores pudo soportarlo”, dice Sami. Pero James, al parecer, tenía un ritmo sexual que parecía satisfacerla. Cuenta él en la misma entrevista: “Al principio creía que me había sacado la lotería. Pero ahora veo que es sumamente agotador. Con todo, intento ser comprensivo”, explica.

En algunas ocasiones, ha tenido que mantener relaciones sexuales con ella hasta 40 veces en un fin de semana, algo que apenas pudo soportar.

“Disculpen, nos tenemos que retirar” decían en las reuniones sociales para tener sexo. Proveerle a su novia suficientes vibradores para los momentos de abstinencia y ser abierto en la cama es algo que la contuvo mucho. Es el mejor counselor que ella encontró al momento, aunque confiesa cierto agotamiento: “Ahora estoy un poco más grande y me puedo cansar y sé que eso le baja mucho el ánimo a Sami. Trato de ser lo más comprensivo posible”.



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