1 de octubre de 2026
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Financiamiento

Claves de la mega emisión de deuda de Argentina

¿Qué se emitió, a qué costo y con qué instrumento? El análisis completo, la salida del default y lo que viene.

Por Sección Economía

La Argentina colocó ayer 16.500 millones de dólares a una tasa promedio de 7,14 por ciento, de los cuáles unos 9.300 millones se asignarán a pagarles el próximo viernes a los holdouts que aceptaron la oferta, y significará la salida del default del país.

Así lo anunció el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, junto al viceministro, Pedro Lacoste, y el secretario Legal y Técnico, Marcelo Griffi, durante una conferencia de prensa.

Prat-Gay prometió además que "trabajarán en resolver las cuestiones administrativas necesarias" para habilitar el pago de los 3 mil millones de dólares que le corresponden a bonistas reestructurados y que están congeladas en cuentas nacionales desde junio de 2014 a partir de los bloqueos impuestos por el juez Thomas Griesa.

No obstante, aclaró que el giro recién se podrá ejecutar cuando Griesa levante los embargos, lo que se estima podría demorarse una semana más.

La operación se concretó en bonos a tres, cinco, 10 y 30 años y el Gobierno recibió ofertas por 68.600 millones de dólares.

Ante esa sobreoferta, Argentina tomó 16.500 millones de dólares, 1.500 millones más que los autorizados en la Ley de Normalización de deuda.

Prat-Gay explicó que la ampliación se realizó al amparo de la Ley de Presupuesto nacional que contemplaba emisiones de deuda dentro del programa financiero para 2016.

Recordó también que la Ley de Normalización autorizó a emitir específicamente hasta 12.500 millones para pagar a holdouts y se mostró confiado en que se seguirán alcanzando acuerdos por encima de los 9.300 millones ya suscriptos, que corresponden a 220 grupos diferentes.

El ministro puntualizó que esa cifra a cancelar incluye a los litigantes que firmaron los convenios antes del 29 de febrero -condición impuesta por Griesa- y también a quienes lo hicieron después de esa fecha.

El ministro reconoció que tras la colocación tendrá un excedente de unos 7 mil millones de dólares que se utilizarán "para afrontar gastos de capital" y mencionó como ejemplo que este año se deben pagar servicios de deuda por 15 mil millones por lo que ese monto sólo alcanzaría para "la mitad" de esas obligaciones.

El titular del Palacio de Hacienda destacó que 2/3 del volumen total de oferentes fueron inversores de los Estados Unidos, 1/4 europeos, un 5 por ciento de Japón, y otro tanto de América Latina.

La tasa convalidada para el bono a 3 años fue de 6,25%, para el de 5 años de 6,87%, para el de 10 años de 7,5% y para el de 30 años de 7,62% Se tomaron 2.750 millones de dólares a 3 años, 4.500 millones a 5 años, 6.500 millones a 10 años y 2.750 millones a 30 años.

Asimismo, el monto ofrecido por el mercado fue de 68.600 millones de dólares, de los que se aceptaron 16.500 millones, el 24,05 por ciento del total.
El plazo más elegido, tanto en las ofertas totales como en la colocación, fue el de 10 años, cuyo monto representó casi el 40 por ciento de lo colocado y el 37,4 por ciento de lo ofrecido.

"Fue la mayor demanda de la historia para emergentes", subrayó Prat-Gay. El ministro reiteró que no habrá más emisiones de deuda en el mercado internacional y que ahora "se pondrá el foco en el mercado local para desarrollar el mercado de capitales interno", al tiempo que criticó la reforma que llevó adelante el Gobierno de Cristina Fernández.

Se cierra el default

El país, desterrado de los mercados internacionales tras la cesación de pagos de 2001/02, tuvo una cálida recepción entre los inversores, que le permitió conseguir mejores condiciones que las que proyectaba. El riesgo país llegó el martes a los niveles más bajos desde 2007.

"La mancha del 'default' de 2001 se cierra definitivamente", dijo el ministro y señaló que "el viernes, cuando se acrediten los fondos en nuestra cuenta, pagaremos 9.300 millones de dólares a holdouts".

Algunos participantes del mercado dudaron de que el país, tras los incumplimientos de pagos del pasado y con su incierto clima político actual, pudiera lograr sus ambiciosas metas con los rendimientos.

El enorme volumen del libro de pedidos podría deberse al temor de los inversores a quedar excluidos de una operación de gran magnitud.

La emisión de "Argentina es una en la que nadie quiere quedar fuera", dijo un inversor en Nueva York a IFR, un servicio de información financiera de Thomson Reuters.

Tras el alejamiento del país de los mercados internacionales de capital, Argentina había dependido en gran medida de la impresión de dinero nuevo, lo que disparó la inflación.

En un intento por retornar a los mercados, el país lanzó dos reestructuraciones de deuda en el 2005 y el 2010, pero una minoría que no aceptó los canjes logró finalmente bloquear -a través de la Justicia de Estados Unidos- los pagos de Argentina y provocar una nueva cesación de pagos, esta vez selectiva.

"En lo personal, creo que la gente menosprecia los desafíos y la ventana de oportunidad mínima que tiene ese Gobierno", dijo el inversor en Nueva York.

La liquidación de la operación se realizará el viernes 22 de abril. Las calificaciones esperadas para la emisión son B3/B- por parte de Moody's y S&P.

Los coordinadores globales de la operación fueron Deutsche Bank, HSBC, JP Morgan y Santander, mientras que BBVA, Citigroup y UBS participaron como encargados conjuntos de los libros.

Salida sin ajuste y aval de Griesa

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, afirmó que "sin acceso al crédito, hubieramos que haber hecho un ajuste fiscal".

"Teníamos que zarpar sin ajuste fiscal y sin ajuste por inflación", aseguró el ministro.

En tanto, desde Nueva York llegaron buenas noticias. El juez federal estadounidense Thomas Griesa emitió una orden para que la Argentina pueda volver a pagar sus bonos reestructurados bloqueados desde 2014, una vez abone lo acordado a los fondos especulativos que le ganaron un juicio por deuda en default desde 2001.

El magistrado redactó la orden, que detalla los pasos a seguir por el país junto al Bank of New York -entidad por la que pasan los pagos- por pedido de Argentina, el banco y los bonistas que entraron en los canjes de deuda de 2005 y 2010.

Estos bonistas no cobran desde julio de 2014, cuando Griesa bloqueó 539 millones de dólares para forzar a Argentina a cumplir con su sentencia a favor de los denominados fondos "buitres" que no habían aceptado esas reestructuraciones de deuda y litigaron en la justicia de Estados Unidos.

La orden de Griesa fue emitida el mismo día en que Argentina volvió al mundo financiero tras un exilio de 15 años y colocó deuda soberana por 16.500 millones de dólares para pagar a esos fondos especulativos y sostener las arcas del gobierno.

El ministro de Finanzas argentino, Alfonso Prat-Gay, anunció que el país pagará el viernes 9.300 millones de dólares a los querellantes con los que llegó a un acuerdo.

Una vez Griesa certifique ese pago, el país podrá recomenzar con el pago de sus bonos reestructurados. Fuente: DYN, NA, Reuters y AFP


-¿Mejorará la economía argentina a partir de la salida del default?

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