El nuevo jefe del Ejecutivo de Cataluña, el independentista Carles Puigdemont, tomó este martes posesión del cargo en una ceremonia en el Palacio de Gobierno de la región del noreste de España en la que obvió la Constitución española.
El nuevo jefe del Ejecutivo de Cataluña, el independentista Carles Puigdemont, tomó este martes posesión del cargo en una ceremonia en el Palacio de Gobierno de la región del noreste de España en la que obvió la Constitución española.
El periodista y hasta ahora alcalde de Gerona fue investido el domingo en el Parlamento catalán con la misión de conducir a la región a la independencia de España en año y medio, continuando la hoja de ruta abierta por su predecesor, Artur Mas, en abierto desafío al Estado.
Puigdemont prometió fidelidad "a la voluntad del pueblo de Cataluña" sin usar la fórmula tradicional que incluye lealtad a la Carta Magna y al rey.
Ante el ministro del Interior español, Jorge Fernández, que no aplaudió en ningún momento, aseguró que el Estado español "humilla, ahoga financieramente, desatiende y menosprecia" a Cataluña.
Los miembros de su Ejecutivo tomarán posesión en Barcelona entre el miércoles y el jueves.
Artur Mas, que estuvo al frente del Ejecutivo catalán en los últimos años, oficializó en el acto el traspaso de poderes.
Por su parte, el Gobierno español buscará impugnar la declaración de asunción de Puigdemont. Según señala el diario El Mundo, funcionarios han encargado a los servicios jurídicos del Estado que estudien la posibilidad de impugnación por apreciar en la misma "visos claros de ilegalidad", al no haber incluido un sometimiento expreso a la Constitución.
En medio del desafío secesionista, en el decreto que horas antes publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE) con su cese, ni el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ni el rey Felipe le agradecieron "los servicios prestados", como suele ser habitual.
La investidura de Puigdemont el domingo tuvo lugar tres meses después de las elecciones regionales catalanas, apenas unas horas antes de que venciera el plazo para la convocatoria automática de nuevos comicios.
Artur Mas renunció in extremis a volver a ser jefe del Ejecutivo para lograr el apoyo del partido antisistema CUP, necesario para que alguien de su alianza electoral secesionista Junts Pel Sí fuese investido.
Fuente: dpa

