El éxito del programa económico puesto en marcha por el gobierno de Mauricio Macri en el corto plazo "dependerá de la magnitud de capitales que entre al país", afirmó un informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).
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La clave para lo que viene: el ingreso de capitales
"Con un contexto externo desfavorable, sobre todo por la crisis económica de Brasil, el éxito de corto plazo del programa económico del gobierno dependerá de la magnitud de capitales que entre al país. Para el mediano y largo plazo dependerá de aplicar una política económica austera que evite dudas respecto de la solvencia fiscal y externa del país", aseguró.
La consultora prevé además que "el déficit fiscal de 2016 será muy elevado" por lo cual consideró que "es importante conocer cómo el gobierno piensa financiarlo".
"Más allá de los ahorros que puedan lograrse respecto del desmanejo presupuestario de la administración kirchnerista, la clave en el corto plazo pasa por la reducción de los subsidios a la energía", señaló.
El análisis elaborado por el economista de FIEL, Daniel Artana, juzgó que "la pesada herencia económica recibida del kirchnerismo (escasez de reservas, atraso cambiario y tarifario, alto déficit fiscal financiado con emisión monetaria) requería de cambios importantes".
"Por ahora, parecería que se ha elegido un tipo de cambio algo más fuerte, con una política monetaria más dura y cierta laxitud fiscal. La alternativa habría sido tolerar una mayor depreciación del tipo de cambio, dar señales más contundentes de mayor dureza fiscal y elegir una política monetaria más blanda", planteó.
Al respecto, sostuvo que la primera opción "puede ayudar a morigerar el traslado inicial a precios y salarios y evitar agregar malas noticias en un mes de diciembre castigado por los problemas energéticos; la segunda, habría sido mejor para la actividad económica en la medida en que se pudiese sortear con éxito la negociación salarial".
Según evaluó, "la actividad económica de los próximos meses dependerá del resultado de fuerzas contrapuestas".
"Por un lado operan negativamente: a) la reducción temporaria en salarios y jubilaciones medidos en términos reales porque los precios se han adelantado a la recomposición de haberes, b) el aumento en las tasas de interés, y c) el adelantamiento de consumo que se dio, sobre todo en durables, ante la expectativa de un sinceramiento en el tipo de cambio oficial y por el ciclo político en la obra pública (aumenta en años de elecciones y se compensa en el año siguiente)", enumeró.
Por otro, explicó que "opera el efecto positivo de la entrada de capitales que seguramente se manifestará a pleno luego de unos meses y la normalización de la producción trabada por los faltantes de insumos importados que generaba un cepo cambiario cada vez más asfixiante".
"En la medida en que el financiamiento externo esté disponible, ello ayuda a que la economía se expanda aún cuando el tipo de cambio real esté más apreciado. Si se suma a ello el bajo endeudamiento del sector privado y la reacción que debería tener la inversión extranjera directa se podría dar un 2017 con un elevado déficit en la cuenta corriente del balance de pagos (podría llegar hasta 5% del PIB) y un importante crecimiento de la economía", concluyó. Fuente: DYN