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No quiere diálogo

Del Caño, el único ex candidato que le dará la espalda a Macri

El mendocino referente de izquierda (ex diputado nacional) no se reunirá con el presidente, pese a la invitación.
Por Sección Política

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, invitó durante su discurso de asunción a los ex candidatos que compitieron con él por ocupar el sillón de Rivadavia. Daniel Scioli, Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá ya aceptaron la invitación, pero el último aspirante a la presidencia le dio la espalda. Se trata de Nicolás Del Caño, el ex diputado nacional mendocino por adopción.

"Un funcionario del Ministerio del Interior se comunicó en las últimas horas con Nicolás del Caño para informarle que en el día de la fecha el ministro Rogelio Frigerio lo iba a llamar para invitarlo a una audiencia con el presidente Mauricio Macri", indican en la página web del Partido de los Trabajadores Socialistas.

Al respecto, Del Caño declaró ante distintos medios que "la verdad es que una reunión de estas características es un sinsentido porque tenemos una política opuesta por el vértice. Este es un gobierno proempresario de derecha. El gabinete de los CEO es una muestra de la orientación social de este Gobierno. Por ejemplo, nosotros planteamos la nacionalización integral de los hidrocarburos. A nadie se le podría ocurrir plantearle a (Juan José) Aranguren, que responde a la Shell, la nacionalización integral de los hidrocarburos, como es el planteo del Frente de Izquierda. O la renacionalización de las empresas de gas y energía eléctrica privatizadas para evitar los tarifazos que se vienen. Ellos, con (Alfonso) Prat Gay y (Luis) Caputo, quieren arreglar con los fondos buitre, y nosotros planteamos el no pago de la fraudulenta deuda externa. Nosotros defendemos el derecho de los trabajadores a luchar en defensa de sus derechos, mientras que el Gobierno pone a Patricia Bullrich para criminalizar la protesta.

"Próximamente el Gobierno anunciará una devaluación que profundizará los aumentos de precios de los productos de primera necesidad. Es decir, la orientación social del Gobierno de Macri es a favor de los empresarios y de que la crisis la pague el pueblo trabajador. Nosotros nos oponemos y enfrentaremos junto a los trabajadores y el pueblo esta política. Sostenemos que hay que ajustar a los ajustadores. Que quede claro: nuestra postura ante la invitación a una audiencia no es una impugnación personal, sino un posicionamiento político en defensa de los intereses del pueblo trabajador", fundamentó su decisión el líder de izquierda.

Esto publicó Del Caño en las redes sociales al enterarse de la invitación de Macri: 

Finalmente asumió Macri. En su discurso habló de “unidad”, “consenso”, del “arte del acuerdo”. “Al país lo vamos a sacar adelante entre todos”, afirmó.

Pero más allá de los discursos existe una realidad: alguien tiene que pagar la factura del ajuste. Las reservas del Banco Central están desquiciadas, el déficit fiscal es histórico y no hay dólares para comprar insumos para varias ramas de la producción.

¿Cómo resolver eso “entre todos” sin afectar los intereses de nadie? Imposible. Olvidémonos que Macri y su equipo de CEOs vayan a efectar los intereses de sus empresas y de su clase social. Por eso preparan medidas para que seamos los trabajadores y el pueblo los que paguemos el ajuste.

Es como cuando en un trabajo nos dicen que todos nos tenemos que poner la camiseta de la empresa. Ya sabemos de qué se trata: los trabajadores tenemos que esforzarnos, perder conquistas y salario, para que los patrones se la sigan llevando en pala.

A escala nacional, la tan mentada ideología de la “unidad” tiene como objetivo que aceptemos mansamente el ajuste.

Cuando se habla de promover las inversiones, agarrémonos los bolsillos. Los capitalistas invierten si tienen garantizada más ganancia, y eso lo obtienen con salarios más bajos y más productividad.

Cuando se dice “volver a entrar al mercado de capitales” significa arreglo con los “buitres” (miles de millones de dólares a los especuladores) y entrar en un círculo de endeudamiento que los que vivimos el 2001 sabemos cómo termina.

Cuando nos dicen que habrá “tipo de cambio unificado” eso significa devaluación. Más aumentos de precios y la disminución de nuestros salarios.

Cuando hablan de acabar con los subsidios, debe leerse tarifazos en las cuentas de luz y gas.

Y cuando se refieren a un “acuerdo social” de precios y salarios, es para cristalizar la pérdida del poder adquisitivo e impedir que podamos recuperar el salario, en una Argentina donde más de la mitad de los trabajadores gana menos de 6.500 pesos.

Una “unidad nacional” que tiene como objetivo que los ricos sean más ricos y que el pueblo sea cada vez más pobres. La minoría gana, la mayoría pierde.

Por eso con el Presidente Macri tenemos intereses completamente contrapuestos y no hay ninguna posibilidad de “consenso”. Mientras ellos tienen un plan de ajuste para el pueblo trabajador, el programa de nuestro Frente de Izquierda es para ajustar a los ajustadores, a aquellos que tienen a sus gerentes en el gabinete nacional que acaba de jurar. No hay forma de conciliar estas dos orientaciones.

A esta hora, ni Macri ni nadie de su equipo nos llamó para reunión alguna, como escuché en algunos medios. Nuestra posición es bien clara.

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