El 28 de noviembre se cumplió un año de que el gran comediante mexicano, Roberto Gómez Bolaños Chespirito se fue físicamente de esta tierra. Su esposa, Florinda Meza, realizó una misa en su honor pero las cosas se salieron de su control.
Al parecer el asedio de la prensa hacia Doña Florinda, hizo que la situación se desbordara y que en el lugar se destrozaran tumbas y hasta símbolos religiosos como un crucifijo.
"No destruyan la tumba, respeten la tumba de Roberto por favor", gritaba la viuda.