El brutal crimen de Hugo Malla (35), un fletero que fue encontrado sin vida en abril de este año cerca del camping de Luz y Fuerza en Guaymallén, comenzó a esclarecerse con la detención de dos de los presuntos autores del homicidio.
El brutal crimen de Hugo Malla (35), un fletero que fue encontrado sin vida en abril de este año cerca del camping de Luz y Fuerza en Guaymallén, comenzó a esclarecerse con la detención de dos de los presuntos autores del homicidio.
Los sospechosos, Sergio Robles (31) y Lucas Mercado Robles (20), fueron capturados luego de una serie de allanamientos en el barrio Pedro Molina I y en calles Félix Suárez y Virgen de Las Nieves, en ese mismo departamento.
Estos eran buscados al estar señalados, por testigos, como quienes abordaron al hombre el pasado 23 de abril, para atropellarlo tres veces y luego asesinarlo a golpes.

Como si esto fuera poco, los individuos abandonaron el cadáver en un descampado y después incendiaron la camioneta de la víctima.
A lo largo de la investigación, liderada por el fiscal de instrucción Tomás Guevara, se cree que estos mantuvieron una fuerte discusión con la víctima, por la mujer de uno de los sospechosos.
En ese sentido, los pesquisas sostienen que el occiso habría mantenido una relación con la pareja de uno de estos sospechosos, motivando el ataque final.
En su detención, la policía encontró varios elementos que serían clave para esclarecer el hecho. Entre ellos, varias prendas de vestir con manchas de sangre que, posiblemente, serían de la víctima.
Los sospechosos quedaron detenidos en Contraventores, y en las próximas horas serán imputados por el crimen de Malla, un riojano que trabajaba en nuestra provincia.
El crimen ocurrió el 23 de abril de este año, cuando el cuerpo del fletero fue encontrado en un descampado de Félix Suárez, en las inmediaciones del camping Luz y Fuerza.
Días después, las pericias confirmaron que el hombre había sido asesinado a golpes, y se puso la lupa en las personas que estuvieron con él durante sus últimas horas con vida.
Así se estableció que antes de ser asesinado, Malla se había reunido con un grupo de hombres y mujeres, y que de esa reunión se habría originado la discusión fatal.
