Por Juan Ignacio Coria director de Admisiones de Carreras de grado de Universidad Austral.
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La universidad en el siglo XXI: desafíos y oportunidades
En los últimos 25 años nuestra sociedad ha vivido cambios tan profundos y radicales que, en otro momento, hubieran sido simplemente impensados. La concepción que tenemos del tiempo y el espacio ha variado notablemente desde la llegada de internet, volviendo vertiginoso al primero y quitándole gran parte de las fronteras al segundo; hemos visto aparecer ante nuestros ojos nuevas formas de comercio y arte que no existían hasta entonces; hemos sido testigos de transformaciones que afectan ámbitos sociales e íntimos, políticos, jurídicos, geográficos y económicos. Las nociones de convivencia o comunidad se han extendido y globalizado de formas que hasta entonces no tenían precedentes.
La educación, en general, y la universidad, en particular, no están exentas de los desafíos que estos cambios conllevan.A este escenario se suman los jóvenes que hoy se incorporan a la vida universitaria, quienes se han criado en un entorno de omnipresencia tecnológica y que, como nativos digitales, se mueven con total naturalidad por redes sociales, internet y diferentes tipos de dispositivos móviles. Esta nueva generación nos obliga a cuestionarnos la manera en que educamos desde el ámbito universitario y, en nuestra casa de estudios, aceptamos ese reto con entusiasmo.
¿Cómo se amolda la Universidad Austral a los tiempos que corren? Adoptamos nuestros planes académicos a las necesidades actuales, desarrollamos iniciativas que abarcan desde carreras a distancia hasta nuevas licenciaturas como Agronegocios, Relaciones Internacionales y Ciencia Política- que se ajustan a la realidad que vivimos e incorporamos las nuevas tecnologías a nuestras aulas.
Incorporando la tecnología al aula, con tablets para que los alumnos de la Facultad de Derecho tengan digitalizado todo su material de lectura, así como también con la utilización de herramientas tecnológicas de gestión como Google Docs, blogs para postear las primeras notas periodísticas de los comunicadores sociales y la realización de investigaciones de consumo en canales como Twitter, en el caso de las carreras de negocios.
La universidad traspasa conocimiento a los colegios, por ejemplo, con TESEO, una capacitación en robótica que nuestros alumnos y profesores comparten con jóvenes de nivel secundario.
No obstante mientras muchas de las metodologías tradicionales de estudio son puestas en jaque no es raro que muchos jóvenes se vean seducidos cual canto de sirenas por la rapidez de aprendizajeque promete el mercado laboral.
Sin embargo, sería necio desmerecer el inconmensurable valor que ofrece no sólo un título universitario sino también la experiencia de transitar esa etapa donde la curiosidad, el conocimiento, el aprendizaje y el contacto con la diversidad predominan de una interesante manera. El legado de la universidad no se restringe únicamente a la usina de conocimientos, bibliografías y contenidos técnicos, teóricos y prácticos que posee un programa de estudio. La universidad es una experiencia superadora, comunitaria, un ámbito en el que las personas aprendemos a preguntar, a cuestionar la realidad y, también, a escuchar; un lugar que nos permite trabajar en equipo y también promueve el autoconocimiento. Estudiamos mientras crecemos y crecemos estudiando. A fin de cuentas, la experiencia universitaria, como cualquiera que la haya vivido lo sabe, no se limita a un diploma colgado en la pared ni a una línea en el curriculum vitae.
Como dijo Albert Einstein: Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.