La máxima distinción que entrega la Universidad Nacional de Cuyo, el título de Doctor Honoris Causa, fue otorgado este viernes al cantante y compositor argentino, Víctor Heredia, por su intachable trayectoria artística y su compromiso con las reivindicaciones y libertades colectivas.
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Víctor Heredia, Doctor Honoris Causa: Voy a sostener con más fuerza la bandera de las libertades
El acto se llevó a cabo en el Salón de Grado de la Facultad de Ciencias Económicas y contó con la presencia autoridades universitarias y referentes de la cultura provincial como Pocho Sosa y Daniel Talquenca. Luego, el artista compartió una mesa literaria donde presentó su libro Taki Ongoy Las lágrimas de América, sobre el disco conceptual que grabó sobre la historia de los pueblos originarios de América y su lucha por la identidad. La actividad se llevó a cabo en el marco de la Semana de las Letras, organizada por el Municipio de Godoy Cruz.
Fue la voz de los que no tenían voz, destacó la decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Claudia García al hablar del legado que forjó el reconocido músico a lo largo de su toda vida. Al mismo tiempo destacó su rol como embajador cultural de toda Latinoamérica, más allá de la Argentina. Por su parte, el vicerrector de la Alta Casa de Estudios, Jorge Barón, felicitó a Heredia por formar parte del selecto grupo de figuras que cuentan con el galardón: El honor es nuestro, dijo.
Más tarde se realizó la entrega del diploma y la resolución del Consejo Superior de la UNCuyo que tiene mención especial al mérito político y social. Además se lo agasajó con una medalla y un obsequio institucional.
Qué puedo decirles de la emoción enorme del halago que siento en este momento, dijo Víctor Heredia sobre el título recibido, para luego disponerse a leer un texto de agradecimiento en el que se comprometió a seguir esforzándose en sostener con más fuerza la bandera de las libertades y los derechos colectivos. Asimismo recordó a referentes de la cultura popular como Mercedes Sosa y el mendocino Armando Tejada Gómez como guías que lo iniciaron en una aventura intelectual y militante.
Les quiero decir solamente que frente a nombres como los que acaban de mencionar que son compañeros de ruta inigualables como León, Mercedes, si les sumara los otros que también han sido galardonados como Galeano, Borges, la señora Estela de Carlotto, de verdad que me siento empequeñecido y Emocionado al vez, por ser honrado con esta yo pienso inmerecida distinción, como todas las que se otorgan en vida, intuyo, antes que señalar lo bueno que el destino programó en el pasado para este humilde receptor, inscriben un desafío futuro, y que en mi caso, deberé trabajar arduamente para darle sentido y razón este doctorado honorifico con el que hoy ustedes me galardonan.
Digo esto porque soy parte de un colectivo cultural que luchó denodadamente para hacerse oír, para hacer oír su mensaje y que muchas veces sufrió y otras sucumbió en el intento, pero que por insistir y pasar la posta a los más jóvenes pudo vencer a los enemigos de la vida y contribuyó a instalar el espacio democrático en el que hoy nos abrazamos. Soy apenas un emergente, de esa lucha. Por eso quiero decirles que no recibo solitariamente este galardón, son muchos los que sonríen dentro mío, son muchos los que agradecen este reconocimiento a un concepto de vida. A la esperanza que aprendí a empuñar desde mi vocación de artista popular. Sin el sabio consejo, sin el acompañamiento y el sostén de esos mayores, no hubiera podido, no hubiera sido posible. Fueron ellos lo que encendieron la llama que dio impulso a mis pasos en esta vida.
Los tengo tan presentes que sería injusto olvidarme que fue justamente un mendocino, Armando Tejada Gómez, quien junto a Mercedes Sosa, tucumana y cuyas cenizas tampoco casualmente reposan en este suelo, me prodigaron al comienzo de esta aventura intelectual y militante, mostrándome cuál era el camino y cual la razón para transitarlo a favor de los desposeídos y sus derechos y libertades.
Traté como pude de emular semejantes ejemplos y no hubo un solo día de mi vida, uno solo, que dejara de pensar en ellos cuando mis debilidades humanas pretendían soterrar el esfuerzo que implicaba enfrentarme al riesgo de esgrimir la verdad.
También están allí mis padres, mi madre, mi hermana María Cristina y mis más profundos amores, mis hijos, mi mujer Marisa que soportan con emocionante amor mis idas y venidas, mis estrepitosos fracasos y mis pequeños logros.
Gracias en nombre de todos ellos y gracias también en mi propio nombre porque antes de aceptar que merezco semejante regalo, se que deberé esforzarme para mejorar lo que intenté hasta hoy y les aseguro que voy a sostener con más fuerza la bandera de las libertades y los derechos colectivos, para acercarme, para parecerme más a ese que ustedes dicen que soy. Se los agradezco y los abrazo con todo mi corazón, expresó profundamente emocionado al finalizar la lectura.
Finalmente, el cierre del acto contó con el músico Daniel Talquenca, quien junto a la voz de María Eugenia Fernández agasajaron a Heredia con la interpretación de la tonada Está nevando en Mendoza, de Armando Tejada Gómez y el mismo Talquenca. Más tarde y una vez finalizada la presentación del libro, el compositor de innumerables canciones guardadas en el inconsciente colectivo, tomó su guitarra para cantar Razón de vivir.