En Argentina sólo tienen empleo 1 de cada 2 mujeres con edad de trabajar. Este dato no sólo marca el atraso que tiene el país en relación con las economías desarrolladas, donde trabajan el 78,9% de todas las mujeres con edad suficiente como para trabajar; sino que también marca el déficit que tiene Argentina en materia de igualdad de género.
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Sólo trabaja 1 de cada 2 mujeres en Argentina
Según un informe de la consultora IDESA, en Argentina sólo trabaja el 55,9% de todas las mujeres con edad laboral. Este porcentaje es bastante más bajo que el 71,2% de los hombres argentinos que sí tienen empleo. Y también muestra el atraso argentino, ya que en los países desarrollados el 78,9% de las mujeres con edad para trabajar tienen empleo y este porcentaje está casi en igualdad de condiciones con el 80,4% de los hombres que trabajan.
Según IDESA, son necesarias las acciones que permitan mejorar la situación de las mujeres y, por esa vía, actuar preventivamente frente a los riesgos de sufrir actos de violencia.
En este aspecto resulta pertinente considerar la situación laboral de las mujeres. Según información publicada por la OECD y el INDEC referida a población entre 15 y 64 años de edad, o sea, edades de participar en el mercado de trabajo, se observa que:
-En los países desarrollados, la tasa de participación laboral de los varones en este tramo etario es de 80% y la de las mujeres es de 71%.
-En la Argentina, la tasa de participación laboral de los varones es 79% mientras que la de las mujeres es de 56%.
-Es decir que, mientras los varones tienen similares tasas de participación, entre las mujeres se observa una marcada diferencia de 15 puntos porcentuales.
Estos datos muestran que la inactividad laboral entre las mujeres es mayor que entre los hombres pero la brecha de género en el acceso al mercado de trabajo es mucho más grande en Argentina que en los países desarrollados. Si sólo el 56% de las mujeres participa del mercado laboral y además un 8% de ellas no consigue empleo (es decir, son desempleadas), sólo la mitad de las mujeres en edad activa tienen una ocupación. Esta situación genera roles familiares y sociales muy desiguales entre el varón y la mujer en muchos hogares. La dependencia económica contribuye a favorecer la tolerancia a los comportamientos violentos. Fuente: IDESA