El ingeniero agrónomo, enólogo y bodeguero sanrafaelino Ernesto Guillermo Panelli elabora en su bodega familiar como varietal un vino moscatel, aprovechando la resolución nº C. 34 que el Instituto Nacional de Vitivinicultura dictó en 2012, incorporando los vinos Moscato o Moscatel como varietales a partir de las uvas Moscateles en sus distintas denominaciones regionales y/o varietales.
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En San Rafael elaboran Moscatel Rosado como varietal
Panelli destaca la oportunidad que representa la situación en el complejo contexto actual, expresando que "antes de la crisis vitivinícola ocurrida a partir de la aplicación de la Ley Nacional nº 22.667 del año 1976, el Moscatel Rosado se cultivaba en parrales de grandes extensiones, en el sur y este de Mendoza, en consociación con otras variedades altamente productivas, como Pedro Giménez, Criolla Grande, Criolla Chica y Cereza. Formaban lo que se denominan uvas mezclas, que parcialmente hoy se destinan a la elaboración de mostos".
El profesional agrega que además de ser consumida en estado fresco, en décadas pasadas, los grandes volúmenes de vinos obtenidos a partir de estas uvas se denominaban, primero Claretes, posteriormente Rosados y más tarde Blancos Escurridos, que se preparaban con distintos porcentajes de mosto concentrado, para lograr su abocamiento, que variaban según el criterio de los enólogos responsables de los establecimientos fraccionadores que existían diseminados en todo el país.
Estos vinos fueron productos de gran consumo, con una aceptación masiva del mercado interno nacional. Recordar que en aquella época el consumo anual per cápita era de alrededor de 90 litros, y hoy se estima que solo alcanza aproximadamente a 25 litros. Distintas razones que no es del caso analizar ahora hicieron que estos productos casi desaparecieran y fueran reemplazados por otros que merecieron mayor aprobación, dice el bodeguero.
Panelli expresa que nosotros seguimos sosteniendo que los vinos obtenidos a partir de la elaboración con uvas Moscatel Rosado, son productos que merecen tenerse muy presente dentro del conjunto de alternativas que debe ofrecer la industria vitivinícola. Nos parece que puede ser una novedosa opción varietal para atraer nuevos consumidores, especialmente jóvenes, teniendo en cuenta sus cualidades intrínsecas, es decir, frescura, delicadeza, sabor natural propio de estas uvas, que lo hacen inconfundible.
Finalmente, el profesional que es miembro de una tradicional familia de bodegueros sanrafaelinos, explica que destinar estas uvas a vinos varietales seguramente será una buena solución y abrirá una nueva alternativa de comercialización para estos productos, que además, se ha comprobado, por experiencias recientes, que tienen grandes posibilidades de comercialización en los mercados extranjeros. Todo ello, sin duda, redundará en inmediatos beneficios para los productores viñateros y para la industria en general.