El viernes en la madrugada, seis delincuentes asaltaron a una familia en su casa. Les desvalijaron la morada, y huyeron en un auto. Cuatro de ellos fueron encontrados media hora después, cuando circulaban, en ese coche, en contramano por Guaymallén.
El viernes en la madrugada, seis delincuentes asaltaron a una familia en su casa. Les desvalijaron la morada, y huyeron en un auto. Cuatro de ellos fueron encontrados media hora después, cuando circulaban, en ese coche, en contramano por Guaymallén.
Hubo persecución, tiroteo, un choque y finalmente dos de ellos quedaron detenidos los restantes escaparon-. Pero lo que comenzó siendo una supuesta aprehensión a ladrones que habían cometido un error insólito, empezó a desatar una causa que mantiene en vilo a toda una Unidad Fiscal.
El relato de la víctima de ese atraco, fue clave. Dio características físicas de los ladrones, explicó sus movimientos, y aseguró, con total convicción, que quien hacía de campana en la puerta del hogar, tenía acceso a la frecuencia del 911.
Como si esto fuera poco, el coche en el que huyeron, tiene idénticas características con dos vehículos en el que se trasladaban los ladrones en dos asaltos ocurridos, también en Maipú, el miércoles y jueves.
Ante esto, el fiscal de instrucción Galdo Andreoni tiene en sus manos una investigación que avanza de a poco, que ya cuenta con dos detenidos e imputados, pero que con el correr de los días podría desbaratar una importante banda que se dedica a asaltar viviendas, y que, posiblemente, cuenta con ayuda externa.
No son ladrones que roban lo primero que ven y salen corriendo. Tienen todo planificado. Son sumamente ordenados. Llama la atención los movimientos que explican las víctimas, y no cualquiera puede tener una radio que se escuche la frecuencia del 911, explicaron fuentes judiciales cercanas al fiscal.
Toda esta historia comenzó a desmenuzarse el viernes a la 1.30, cuando seis ladrones, encapuchados, con guantes y armados, irrumpieron en una vivienda de barrio Los Libertadores de Maipú.
Allí atacaron a un matrimonio, que estaba durmiendo, y su hijo, que en ese momento jugaba a la Play Station.
Los ladrones desvalijaron por completo la vivienda, y seguían al pie de la letra las instrucciones de quien hacía de campana con esa radio. Incluso, en un momento les pidió que encerraran al perro, porque desde afuera se escuchaban los ladridos.
Los cacos, con televisores, computadoras, ropa, plata y demás, escaparon en un Fiat Siena. Media hora después, ese coche fue advertido por policías en calle Correa Saá de Guaymallén, cuando circulaba en contramano.
Hubo tiroteo, persecución y todo terminó cuando los ladrones chocaron. Dos de ellos fueron detenidos, y en el auto encontraron todos los elementos robados de la casa sin el dinero, unos 23 mil pesos-.
El dato insólito es que ese rodado fue sustraído en enero, justamente, en esa misma calle, y casi a la misma altura.
Lo cierto es que al empezar instruir la causa, el fiscal encontró la coincidencia en las características del auto con la que aportaron las víctimas de otros dos asaltos, en que los ladrones, también, escaparon en un Fiat Siena.
La forma de actuar es la misma. Posiblemente sea la misma banda, confirmó otro investigador.
Mientras tanto, el fiscal imputó este martes a los dos sospechosos, de 20 y 22 años, por robo agravado en poblado y en banda. Luego, ordenó una serie de medidas judiciales, para, primero, intentar confirmar si los dos atracos ocurridos días antes, fueron perpetrados por estos sujetos.
En tanto que seguirá de cerca la posibilidad de que esta banda cuenta con ayuda externa, presuntamente, de algún efectivo policial.

