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Hay gran expectativa por lo que pasará hoy con el dólar

La decisión oficial de que sólo se compren dólares por ventanilla, evitando cajeros automáticos, teléfono e Internet genera incertidumbre en los inversores.
Por Sección Economía

La gran incógnita que en las últimas horas manifiestan los analistas de la City es cómo aplicará la AFIP su última resolución, anunciada por Amado Boudou en su carácter de ministro de economía, 45 días antes de asumir la vicepresidencia de la Nación.

La AFIP deberá dar la autorización previa al público que compra moneda extranjera en casas de cambio, bancos y financieras. La clave es si, como todo parece indicarlo, utilizará la nueva regulación para restringir la venta de dólares y en qué medida lo hará.

En caso de que se trate lisa y llanamente de una barrera para defender un tipo de cambio atrasado frente a la inflación, podría ser considerado un corralito cambiario que se parecería bastante a un virtual control de cambios.

No extrañó, entonces, que a última hora del viernes el dólar paralelo se vendiera a 4,70.

Por la cornisa

Con este cuadro, como señala el ex presidente del Banco Central y diputado nacional Alfonso Prat Gay, al Gobierno le quedan dos alternativas: vender reservas o devaluar. Salvo que la AFIP, a partir de este lunes, niegue las autorizaciones para comprar.

Examinando los puntos críticos de la política económica, se ve que el Gobierno tiene dos problemas que resolver. El primero, fijar el valor del dólar y el segundo decirles a los mercados cómo se van a financiar los pagos de la deuda externa el año que viene, que alcanzarán los US$5.647 millones.

De acuerdo con el proyecto de ley de presupuesto enviado por el Ejecutivo al Congreso -y que seguramente será aprobado sin problemas- estos compromisos serán cubiertos con reservas de libre disponibilidad, pero hay quien sostiene que no hay suficientes "reservas de libre disponibilidad".

Por tanto, existen probabilidades de que estos depósitos en dólares del público, que están como encaje en el Central, sean tomados por el Gobierno, que les entregaría, en cambio, un bono a los bancos a un interés anual del 3% o 4% en dólares.

De ahí en más cabe especular con las probables consecuencias. No hay que descartar que el público piense que hay un nuevo corralito que, sumado a la caminata cambiaria, podría transformarse en corrida cambiaria.

Fuente: Informador Público.

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