Exequiel Gabriel Franco tenía 16 años y apareció ahorcado en un árbol, en General Alvear. Su muerte casi no tuvo repercusión en la sociedad, pero ahora, con el avance de algunas pericias judiciales, la historia se tornó confusa y puso en el centro de la pesquisa a la Policía de Mendoza.
El chico fue detenido y horas después apareció internado, con múltiples heridas en su cuerpo. Lesiones típicas de una paliza, la que ahora es investigada si no fue propinada por efectivos policiales.
Un día después, sorpresivamente, Franco apareció ahorcado, y ahora la Justicia investiga si realmente fue un suicidio, o si en su muerte intervino una tercera persona.
El caso, en manos del juez Néstor Murcia, sumó pruebas que complican la situación de algunos efectivos. Como si esto fuera poco, ahora intervino la Subsecretaría de Derechos Humanos, que se constituyó en querellante y aportará pruebas para intentar esclarecer qué fue lo que realmente ocurrió.
No creo que sean hechos aislados. Creemos que es una mecánica que la policía utiliza para ejercer algún tipo de control sobre los sectores más vulnerables de la sociedad, sostuvo el subsecretario de Derechos Humanos, Juan Manuel González, que hoy estuvo en Alvear entrevistando al juez, autoridades policiales y familiares de la víctima.
Una historia, dos causas penales
La muerte del adolescente está dividida en dos causas penales, ambas, en manos del juez Murcia. En un expediente, calificado averiguación vejaciones y severidades, se investiga a personal policial por la paliza que recibió la víctima el 24 de agosto de este año (ver aparte).
Una alta fuente judicial ligada al juez, admitió a SITIO ANDINO, que hay importantes pruebas en contra de uniformados, y en ese sentido dijo que hay cuatro o cinco efectivos en la mira.
Todos son personal policial de General Alvear, soltó, al mismo tiempo que confirmó que, por el momento, no hay imputados ni detenidos.
El sábado, familiares harán una marcha para pedir Justicia. Será a las 11, en el lugar donde Franco apareció muerto.
La otra causa, caratulada averiguación muerte, es la que investiga el fallecimiento en sí, de la víctima, ocurrido en la madrugada del 25 de agosto, en Circunvalación y Prolongación, de General Alvear, a metros de la casa de su padre, en el barrio San Carlos de ese departamento.
Franco apareció ahorcado, y la autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia por ahorcamiento. Ahora bien, por el momento es una incógnita si el chico, realmente se suicidó o fue atacado por una tercera persona.
No descartamos nada, dijeron funcionarios cercanos al juez Murcia. Luego agregaron: Los familiares tienen sus sospechas y estamos investigando eso.
Los últimos dos días de la víctima
El 24 de agosto, Franco salió de su casa para ir a una fiesta. Le dijo a su madre, Marisa Santana, que volvería temprano, pero nunca regresó. A las 5.50 la mujer fue advertida que su hijo estaba internado en el hospital de Alvear. El chico había sido víctima una paliza.
Estaba con la cabeza deformada por los golpes, con un abollón en la frente, un ojo moreteado, el borcego de un policía marcado en su cara y el cuello todo rojo, contó la madre del chico, en una entrevista con Radio Nacional, días atrás.
Horas después, Franco se recuperó y contó todo. Según él, fue detenido con un amigo y amiga. En la Comisaría 14 fueron blancos de un maltrato, en la que los policías lo tiraron al piso, esposado, para luego golpearlo salvajemente.
Lo amenazaban de que iba aparecer tirado en un baldío o que lo iban a cagar matando, agregó Marisa, en la entrevista antes mencionada.
Un día después, Franco volvió a salir de su casa, y quedó en encontrarse con su madre en la casa de su padre. Sin embargo, nunca llegó a destino.
Entre las 3.30 y 4, el chico desapareció y fue encontrado en la mañana, colgado de un árbol. La autopsia confirmó que Franco murió por asfixia por ahorcamiento, pero hay dudas si se trató realmente de un suicidio.