Desde la República de La Boca, en pleno Buenos Aires, ocho personas trabajan en hacer posible la editorial Eloísa Cartonera. Un proyecto social surgido de la crisis del 2001, que elabora de forma artesanal ejemplares de escritores latinoamericanos inéditos.
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La experiencia de los libros cartoneros
Literatura alternativa, dirá Santiago Vega más conocido dentro del universo literario como Washington Cucurto. La particularidad de la iniciativa que funciona hace más de 10 años como una cooperativa, es que cada unidad está trabajada como una pieza de arte única, con tapas de cartón reciclado e intervenidas estéticamente con pinturas y stencil.
De esta manera acercarse a cada libro significa transitar una experiencia. No sólo por la elaboración y la presentación, sino porque en sí mismo, cada uno se constituye una declaración ideológica de una cultura que incluye y que desde los márgenes hace escuchar sus voces. Se hace visible y capta nuevos lectores.
En el marco de la feria del libro provincial, Cucurto, presentó este viernes los nuevos títulos con los que cuenta la editorial y Sitio Andino tuvo la posibilidad de dialogar con él.
Un hombre que además de fundar este proyecto autogestivo, se ha convertido es uno de los escritores más particulares del último tiempo. Etiquetado por parte de la crítica como El hecho maldito de la literatura argentina, se erige entre la multitud literaria sin prejuicios y con más de una veintena de publicaciones propias, el autor de Cosa de negros se autodefine como el creador de un estilo propio. Uno que llama: Realismo atolondrado.
- ¿Qué carga simbólica tiene que Eloisa Cartonera esté en un marco literario como este?
- Bueno, las condiciones de la época. Todo cambia, no todo se piensa de la misma forma. A veces en otro momento las cosas no podían coexistir, intercambiarse, estar ahí y hoy día ya sí. Todo se mezcla, todo se difunde, todo se proyecta. Es algo normal.
- ¿Cómo fue creciendo este proyecto en un contexto tan especial como el 2001?
- Y fue una época que vivimos muy jodida por los problemas que ya todos sabemos y bueno este proyecto tiene el espíritu de esa época. Surgió en esa época, somos hijos de ese momento y somos también sobrevivientes, porque eso ya pasó, estamos en un momento nuevo y seguimos estando. No nos podemos quedar pensando en el 2000, hay que avanzar.
- ¿Quiénes son los lectores de los escritores publicados por la editorial?
- Son lectores jóvenes, por lo general. Y después gente que nunca lee un libro, que le cuesta acercarse a la literatura y los compra y eso genera nuevos lectores.
- ¿Es un desafío cada vez que van a una nueva provincia a mostrar lo que hacen?
- Ya hay editoriales cartoneras en muchas provincias. Este es un trabajo constante, de todos los días y hay mucha gente que no lo conoce entonces difundir es parte del trabajo.
- Y con respecto a tu trabajo como escritor, en alguna oportunidad comentaste que no hacés literatura, que lo tuyo tiene que ver con una protoliteratura ¿Esto que quiere decir?
- Tiene que ver con una manera de expresarse, que no sólo está relacionada con la literatura, sino con otro tipo de información de conocimiento, de distintos tipos de manifestaciones. Es una mezcla de cosas.
- ¿Y cómo saltaste de ser un lector a escribir?
- Bueno es parte de lo mismo. Uno empieza a escribir y se relaciona con gente, lo podés editar y los vas haciendo. Uno tiene que estar permeable, abierto, con buenas intenciones y las cosas se van dando y todo suma. Escribir es una aventura. La lectura y la escritura son una aventura.
- ¿La literatura es revolución también?
- Claro. La revolución es constante, está todo el tiempo, con las cosas que hacemos, con la poesía, está en todos lados. Cada uno tiene que tener la capacidad de interpretarla, de tomarla y devolverla multiplicada. Y si uno está revolucionado todo el tiempo, la vida es una revolución.